La artista plástica argentina Ides Kihlen falleció durante la tarde de ayer en su casa de la avenida Alvear a los 108 años cuando llevaba menos de treinta años de reconocimiento ya que, aunque había pintado durante toda su extensa vida, nunca tuvo interés en exhibir su obra. Si sus cientos de cuadros llegaron al público fue por casualidad: recién a comienzos del siglo XXI y cuando ya tenía 85 años, un galerista fue a su casa a tasar un cuadro de Fernando Fader y descubrió su trabajo. Entonces, todo cambió.
La temporada del 2017 llegaba a su fin pero, para los artistas, no se detenía. Y justamente sobre el final de esa temporada, a sus increíbles ¡100 años¡ que había cumplido en julio, Ides Kihlen llegó al Museo de Arte Moderno de Buenos Aires, en el corazón de San Telmo, para inaugurar su nueva muestra: Ides Kihlen, todo el siglo es carnaval, una selección de obras inéditas y que el equipo curatorial del museo eligió cuidadosamente en el departamento de Recoleta donde la artista vivía desde hacía seis décadas.
Había pinturas y collages, en pequeñas dimensiones. Obras con acrílico, óleo, lápiz, crayón, recortes de papel, tela, hilos y lentejuelas combinados sobre telas, tablas y papeles. Meses antes también había expuesto en el Centro Cultural Kirchner. Y meses después, fue distinguida como “Personalidad Destacada de la Cultura de Buenos Aires”, durante una ceremonia impulsada por el diputado Claudio Cingolani.
La artista Ides Kihlen en su casa. TélamSecreto mejor guardado
Cinco años más tarde, en julio de 2022 y días de cumplir los 105, se inauguró la muestra antológica Homenaje a Ides Kihlen en el Museo Nacional de Bellas Artes, con 25 de sus trabajos. “Ides es uno de los secretos mejor guardados de la plástica argentina de los últimos dos siglos. Es un orgullo hacer este homenaje en vida a una artista prolífica, que ha trabajado secreta y slenciosamente durante décadas, a espaldas de las modas, las escuelas o los movimientos, y concentrada en su gran amor: la creación artística”, dijo el director del Museo Nacional de Bellas Artes, Andrés Duprat. Y un año después presentaba una serie de 40 pinturas en el Paseo de las Artes Duhau, en Recoleta.
Inclusive, a fines del 2025, el director del Ballet Estable del Teatro Colón, Julio Bocca la había convocado y allí Ides Kihler se dio otro gusto: su arte acompañó una de las programaciones de la temporada del principal coliseo nacional.
Ides Kihlen pintaba desde muy chica y estudió en la Academia de Bellas Artes y en el Museo de la Cárcova, pero recién comenzó a exponer en el 2000. Y casi por casualidad, cuando aquel galerista cruzó el umbral de su casa con la misión de analizar una obra de Fader y se retiró con la certeza de que había encontrado no a un artista sino a dos.
Ella recordó, entonces, que había estudiado con los grandes como Pettoruti, André Lhote, Kemble, Pío Colivadino, Vicente Puig, Juan Battle Planas, Adolfo Nigro. Y recién a los 84 se animó a su primera exposición, en un stand de la galería Arroyo.
Un año después, desplegó su primera retrospectiva en el Museo Nacional de Arte Decorativo. También expuso en galerías como María Casado, Rubbers, Coppa Oliver, Lordi, Agalma, en museos como el Macla de La Plata y el Caraffa de Córdoba. Y de allí pasó a San Pablo, Sidney (en el Contemporary Art Fair), Madrid, entre otras ciudades.
En 2022, el Museo Nacional de Bellas Artes expuso su obra. Foto: Juan Manuel Foglia.Pura esencia
“Cuando dejé de tener maestros, llegó lo mejor que hice. Empecé a pintar pura esencia, algo que tenía adentro”, definió.
Ides Kihlen recibe la distinción de Personalidad Destacada de la Cultura de Buenos Aires Laura Hekel, del Museo de Arte Moderno, explicó sobre la obra de Ides Kihlen: “Se trata de un espíritu libre que, por las características de su producción, no especula sobre los espectadores. Su trabajo recorre el siglo XX y anidan en él aspectos de la historia del arte, pero de alguna manera es como si la suya fuera una corriente subterránea. Le interesan el infinito, el hacer creativo constante y una búsqueda vinculada a azar y al inconsciente”.
Hekel contó que “Ides se levanta todos los días a las 6 de la mañana, pinta cinco horas, duerme y luego pinta por otras cinco horas. Antes pintaba sentada en el piso, con pinceles que ella misma inventaba. Y ahora que ya no puede, lo hace sentada o parada en una enorme mesa en su taller”.
”Ides es la expresión superlativa de lo que es un artista, pinta más allá de que se exponga, venda, pinta todos los días, lo demás sucede o no sucede. Es la personalidad de artista que trabaja, trabaja, al margen de lo que opinen. Pinta por el solo placer de hacer la obra. Lo único que quiere es pintar. Y económicamente no ha necesitado vender su obra para poder comer”,explicó la historiadora de arte Andrea Giunta.
En 2022, el Museo Nacional de Bellas Artes expuso su obra. Foto: Juan Manuel Foglia.”No sé si hay algo que se pueda sistematizar definitivamente sobre su obra. Sí es claro que el rojo es un color importante en su paleta. Ella usa el collage, usa los contrastes, no es una artista del claroscuro. El fondo puede ser gris pero siempre está ahí la presencia del color, y otras veces no tanto. También ella tiene una propuesta de correspondencia entre notas y colores, entre sonidos y colores. Se pueden ver los ritmos visuales presentes en su trabajo pero no es necesariamente una transposición de la música en la obra”, agregó.
Ides Kihlen también era pianista y alguna vez señaló que intentaba “unificar los ritmos de la música y la pintura en un mismo lenguaje. Un color puede representar una nota musical concreta, y viceversa”.
Ides Kihlen. Foto: TélamEn sus obras solían aparecer muchos peces y, con frecuencia, el número 5, presente en sus sueños.
Hija de un ingeniero sueco que llegó al país para la construcción de una fábrica de tanino, Ides Kihlen nació el 10 de julio de 1917 en Santa Fe y se criaba entre ríos, arboleadas y un ingenio azucarero. También, con frecuentes viajes por Corrientes y Chaco.
Sobre aquella infancia, contó alguna vez: “Mi relación con el arte comenzó cuando vi a mi madre tocando al piano, pero también por los colores de mi casa. Desde chiquita, dibujaba muchas cosas. Para mí, el arte es algo que llevo desde toda la vida”.
En 2022, el Museo Nacional de Bellas Artes expuso su obra. Foto: Juan Manuel Foglia.Sobre la pasarela
Cuando el reconocimiento la tocó, las iniciativas no solo estuvieron centradas en el arte. La periodista Carola Sainz recordó como la eligieron para el participar del desfile de Clarín Mujer, en 2010.
Ides Kilhen ya tenía 93 años. “Recorrió la pasarela decidida, tirando besos al público y aplaudida por sus hijas Silvia e Ingrid, sus dos pilares. Eligió vestirse con su propia ropa, fiel a su estilo. Desfiló a la par de Catherine Fulop, Virginia Elizalde, Teresa Costantini y de otras figuras vinculadas al arte como la galerista Orly Benzacar y Karina El Azem, embarazada de siete meses. En total, fueron 28 las protagonistas de un desfile que luego se convirtió en un clásico de la semana de la moda y llegó a reunir a 500 argentinas destacas”.
La artista Ides Kihlen en 2012 en su casa. Foto: Leandro Monachesi.La propia Ides se refirió a ese desfile: “Fue uno de mis recuerdos más gratos, nunca llegaron tantas felicitaciones a mi casa”.
Saiz la había conocido en una de sus primeras notas para Clarín: “Me impactó con su estilo -vincha negra, anteojos estilo Blakie y balerinas intervenidas con lentejuelas- y su obra, claro”. Ides le reveló que “yo no quería exponer, escondía los cuadros, pintaba para mí. Nunca me interesó el negocio del arte. Yo nací para pintar”.
Madre de Ingrid y Silvia, abuela de Marcela, celebró su centenario con aquella serie de muestras y un libro sobre su obra, en el que el crítico Jorge Taverna Irigoyen la describió: “Maga de constelaciones y desciframientos, en la que cosmos contrapuestos abren diálogos a espacios conciliados”.








