Existe una generación de hinchas de Los Pumas que, tal vez no lo sepa, pero vive con naturalidad triunfos que históricamente tardaron en darse o eran parte de una utopía. El Seleccionado está torciendo la curva en algunos historiales que durante años tuvieron vacío el espacio en que se anotan las victorias. El duelo entre Argentina y Australia comenzó parejo, pero se inclinó para el lado de los Wallabies.
El historial, frío y contundente, lo dice todo incluso con la actualización de la madrugada del sábado: 30 triunfos australianos contra apenas 10 argentinos y 3 empates en 43 partidos contabilizados desde el primero en 1979 que se inauguró con una ilusión: triunfo en la cancha de Ferro por 24-13.
Hasta 1987, estuvo parejo. Al triunfo inaugural le siguió una derrota, pero luego una nueva victoria en Brisbane por 18-3 en 1983. Se registraron tres derrotas seguidas y luego un empate y otra victoria en Vélez. La brecha comenzó en los 90.
Australia, en pleno esplendor mundialista, fue demasiado: goleada en el Mundial de 1991 y derrotas amplias en 1995. Sin embargo, en 1997, Los Pumas recuperaron la sonrisa en Ferro, con un 18-16 resonante. En el nuevo milenio fue todo cuesta arriba: se registraron derrotas durísimas como el 53-6 de Brisbane en 2000, o el 24-8 en el Mundial 2003.
La habitualidad de los choques se dio con llegada del Rugby Championship en 2012. La exigencia creció. Argentina tardó en encontrar el rumbo, aunque dejó señales: triunfos en Mendoza 2014 (21-17) y en Gold Coast 2018 (23-19). En 2020, en medio de la pandemia, Los Pumas lograron algo inédito: dos empates consecutivos. Fueron un 15-15 en Newcastle y 16-16 en Sydney, resultados que marcaron el temple de un plantel que atravesaba un contexto adverso.
De a poco, la Argentina pasó de ser un convidado de piedra que sufría goleadas dolorosas como las de Brisbane 1995 (53-7) o Canberra 2000 (32-25), a convertirse en un rival capaz de lastimar y hasta humillar, como sucedió en Santa Fe 2024 con el 67-27 más abultado de la serie.
Hoy, cuando Los Pumas viajan a Australia o reciben a los Wallabies, ya no lo hacen como víctimas resignadas sino como un equipo que sabe que puede imponerse. El presente lo confirma: cuatro victorias en los últimos siete enfrentamientos: Sydney 2023 y 2025, San Juan 2022, Santa Fe 2024.
La paridad ya no es un deseo, es un hecho. Y aunque la estadística global todavía muestra una diferencia enorme, la dinámica cambió: Australia ya no se siente invencible y Argentina ya no se siente inferior.
El desafío, claro, es sostenerlo. Porque la historia enseña que Australia sabe reinventarse. Pero también que Los Pumas dejaron atrás el sometimiento para instalarse, definitivamente, en la mesa de los grandes.








