Veto a las universidades y al Garrahan: el Palacio y la calle resisten | Además de la tercera marcha federal, la UBA anunció un “plan de restricción” 

Veto a las universidades y al Garrahan: el Palacio y la calle resisten | Además de la tercera marcha federal, la UBA anunció un “plan de restricción” 

Tras los vetos a la Ley de Financiamiento Universitario y a la Emergencia en Pediatría, la comunidad educativa y los trabajadores del Hospital Garrahan lanzaron un plan de lucha para frenar la motosierra de Javier Milei. Este viernes habrá un paro nacional universitario, mientras se prepara la tercera marcha federal, prevista para cuando la Cámara de Diputados deba rechazar los vetos presidenciales. El ajuste a las universidades nacionales logró unificar a estudiantes, docentes y rectores en un mismo reclamo: defender la educación pública y resistir los vetos de Milei. Ayer, las autoridades de la UBA advirtieron que el sistema atraviesa una “situación crítica” que se agravará si no se aprueba la ley, y anunciaron un “plan de restricción” para enfrentar la falta de actualización en los gastos de funcionamiento. En paralelo, los trabajadores del Garrahan confirmaron que pararán este viernes y marcharán junto al Frente Universitario el miércoles 17. El Congreso también se prepara para resistir: la oposición trabaja para convocar a una sesión el miércoles próximo, en la que podrían rechazar los dos vetos, además de avanzar con las interpelaciones por el escándalo de coimas en la ANDIS.

El día después del veto al financiamiento universitario, la UBA se declaró en estado de alerta y movilización. En una conferencia de prensa junto al Consejo Interuniversitario Nacional (CIN), las autoridades anunciaron que la universidad funcionará en “estado crítico” para poder sostener la actividad hasta fin de año. “Estamos funcionando, pero la situación se volverá insostenible si no se aprueba esta ley”, advirtieron e indicaron que eso incluye “un cambio en los horarios de poner las luces para que se gaste menos”. Por su parte, el vicerrector de la UBA, Emiliano Yacobitti, dijo en diálogo con AM 750 que tenía esperanzas de que, tras la derrota en las legislativas, el Gobierno “reculara con la Ley de Financiamiento Universitario”.

La calle

Este viernes, el rechazo a los vetos de Javier Milei se hará sentir en todo el país. El Frente Sindical Universitario convocó a un paro de 24 horas al que adhirieron Ctera, Fagdut, Fatun, UDA, Conadu, Conadu Histórica y Fedun. La medida incluye también a los no docentes, a agrupaciones estudiantiles como la FUA y a los rectores nucleados en el Consejo Interuniversitario Nacional. La motosierra de Milei logró reunir a todos los sectores de la comunidad educativa bajo un mismo paraguas: la defensa de la educación pública y gratuita. “Llamamos a la rebelión universitaria, contra el veto, por la universidad pública y por el salario de quienes la sostenemos”, dijo a Página/12 Ileana Celotto, secretaria adjunta de AGD-UBA.

El impacto de la medida alcanzará a los hospitales universitarios. El oncológico Miguel Ángel Roffo reprogramó turnos durante la mañana del jueves para poder sumarse al paro. Al caer la tarde, en la Facultad de Ciencias Sociales de la UBA se realizaban asambleas para definir el plan de lucha, una postal que se replicaba en otras universidades nacionales como la de Córdoba y la de Cuyo.

Los trabajadores del Hospital Garrahan también pararán este viernes. La Emergencia en Pediatría vetada por Milei incluía artículos destinados a resguardar específicamente a ese hospital, blanco de un ataque sistemático del Gobierno nacional. Como parte del plan de lucha, los trabajadores convocaron además a un “ruidazo nacional” a las 20, en rechazo a las políticas de crueldad del Ejecutivo.

Ambos sectores, la comunidad educativa y los trabajadores de la salud, confluirán en una gran marcha, posiblemente el próximo miércoles, cuando el Congreso rechace los vetos al financiamiento universitario y a la ley de Emergencia en Pediatría. Será la tercera gran marcha universitaria bajo el gobierno de Milei.

Plan de restricción

Durante la conferencia de prensa del jueves por la mañana, las autoridades de la UBA junto con el Consejo Interuniversitario Nacional describieron la gravedad del problema. “La falta de una norma clara genera un vacío por el cual las universidades nacionales desconocen su presupuesto anual. Sin esa previsibilidad, es imposible planificar de manera eficiente las actividades académicas, de investigación, de salud y de extensión”, señaló el rector Ricardo Gelpi.

Como primera medida, se anunció un “plan de restricción” que incluye ajustes en el uso de la energía y recortes en gastos de funcionamiento para estirar los recursos. “Vamos a comenzar con un cambio en los horarios de poner las luces para que se gaste menos, cambios normales que hacen que bajemos el gasto y nos permita seguir trabajando como hasta ahora”, detallaron.

El sistema universitario nacional, y la UBA en particular, atraviesa una crisis presupuestaria sin precedentes. Desde diciembre de 2023 la inflación acumuló un 250 por ciento, mientras los salarios solo aumentaron un 95 por ciento, lo que representa una pérdida del 40 por ciento en el poder adquisitivo de los trabajadores. Los gastos de funcionamiento sufrieron desde mayo de 2024 una caída real del 30 por ciento. El panorama más crítico se da en el área de salud: hasta agosto, el presupuesto de los hospitales universitarios estuvo congelado y la actualización posterior no logró recomponer los fondos, apenas cubriendo una parte del impacto inflacionario para sostener la atención básica.

Las autoridades reclamaron al Congreso la sanción de “un presupuesto que establezca parámetros de previsibilidad y que evite la discrecionalidad para el 2026”. “Todos los problemas que atravesamos derivan de estar por segundo año consecutivo con un presupuesto prorrogado”, advirtieron. Paradójicamente, el presidente Milei vetó la ley amparándose en el artículo 38 de la Ley de Administración Pública, que dispone que “toda ley que autorice gastos no previstos en el presupuesto general deberá especificar las fuentes de los recursos a utilizar para su financiación”. Sin embargo, omite que su Gobierno lleva dos años sin enviar un presupuesto al Congreso. Entre legisladores y gobernadores crecen las dudas sobre el futuro de la ley de leyes para 2026.

El Palacio

El megabloque opositor integrado por Unión por la Patria, Encuentro Federal, Democracia Para Siempre, la Coalición Cívica y la izquierda se prepara para sesionar el próximo miércoles, aunque a última hora del jueves todavía discutían el temario. Según una fuente parlamentaria que participa de las negociaciones, un sector impulsa tratar en la misma sesión los dos vetos —al financiamiento universitario y a la emergencia en pediatría—, mientras que otro propone dividir el debate en dos jornadas distintas. La convocatoria formal se hará pública este viernes. Ambas leyes necesitan una mayoría de dos tercios para habilitar su tratamiento sobre tablas y luego resistir los vetos.

En paralelo, podrían sumarse otros temas espinosos para el oficialismo: las modificaciones a la ley que regula los DNU, las interpelaciones por el caso de coimas en la Andis y proyectos vinculados a la crisis sanitaria provocada por el fentanilo adulterado. Ninguno de esos expedientes cuenta con dictamen, por lo que la oposición debería recurrir al mecanismo de emplazamiento en el recinto para forzar a las comisiones controladas por los libertarios a habilitar su tratamiento.

Más allá del temario, el Gobierno volverá a tener otra semana para el olvido en el Congreso. Por eso busca recuperar aliados que le permitan aminorar los nuevos golpes legislativos. Al día siguiente de la sesión en Diputados, será el turno del Senado. La Cámara Alta espera sumar a su agenda el veto presidencial a los ATN. El último golpe en esa Cámara fue el rechazo al veto a la emergencia en discapacidad y la media sanción que limita el uso de los decretos de necesidad y urgencia. De este modo, el Congreso mantiene vivo su poder de fuego para ponerle límites al plan autocrático de Milei de gobernar a fuerza de vetos y DNU.