Netanyahu llama a formar un Gobierno “de derechas fuerte” y advierte contra los pactos con partidos árabes | Internacional

Netanyahu llama a formar un Gobierno “de derechas fuerte” y advierte contra los pactos con partidos árabes | Internacional


Benjamín Netanyahu ha comparecido triunfante en Jerusalén ante sus seguidores en la madrugada de este miércoles, casi cinco horas después de que los sondeos a pie de urna diesen una inesperada victoria a su partido, el Likud. Como la actualización de las encuestas venía igualando con el paso de las horas cada vez más a su coalición y al bloque judío de oposición, el ambiente era aún más optimista, con música de baile y las pantallas emitiendo en bucle un vídeo en el que el sonido de las bombas cayendo sobre Gaza, Líbano y Siria marcaban parte del ritmo. “Todos decían que se acabó. Todos esperaban que cayera, que se viniera abajo. Pero Netanyahu no se rinde. Incluso cuando el mundo entero está en su contra, no se rinde”, decía la letra de la canción de forma casi premonitoria.

Es la actitud con la que ha aparecido Netanyahu ante los suyos, pasadas las tres de la madrugada (las dos en la España peninsular). “¿Os acordáis de que los medios de la propaganda nos daban incluso 18 escaños? ¡Sabían que era mentira!“, ha lanzado a sus seguidores, entregados pero no más de unas decenas. Las encuestas dan ahora al Likud hasta 27 diputados. Son cinco menos que en 2022 y sin mayoría para reeditar una coalición de Gobierno. Pero más que la previsión demoscópica durante meses, que situaba al Likud como segunda fuerza por detrás de Yashar, el partido de Gadi Eisenkot, que obtiene al final 21 y cuyo bloque necesita el apoyo de los partidos árabes, los grandes triunfadores de la jornada.

Tras repasar los líderes asesinados estos tres años (de Hamás, Hezbolá e Irán), Netanyahu ha manifestado su intención de seguir como primer ministro, porque “la derecha tiene una mayoría clara”. “Debemos formar un Gobierno nacional de derechas y fuerte”, ha añadido, calificando de “vergüenza” que los partidos judíos de oposición sean capaces de “poner en peligro a Israel y establecer un gobierno que dependa de partidos árabes antisionistas” que llaman “criminales de guerra” a los soldados israelíes. “¡Vergüenza!”, “¡terroristas!”, gritaban algunos desde el público. Otros le interrumpían con cánticos como “¡Bibi [el apodo de Netanyahu], rey de Israel!” o “¿Quién es? El próximo primer ministro”.

Netanyahu, que lleva 16 años casi consecutivos en el poder, ha insistido en que Israel tiene una “oportunidad única e histórica” de “eliminar de una vez y para siempre”, junto con Estados Unidos, la “amenaza” que supone el régimen de Irán. “Hemos vencido a nuestros enemigos y lo haremos en el futuro”, ha añadido.

Las invasiones y bombardeos desde el ataque de Hamás de 2023 han estado muy presentes, como logro. El vídeo en la pantalla mostraba los rostros de líderes como Hasan Nasralá, de Hezbolá, o el supremo iraní, Alí Jamenéi, junto a la palabra “Eliminado”. Era una sucesión de explosiones, aviones de combate y loas a Netanyahu de Donald Trump o Javier Milei con una frase final: “Netanyahu no se rinde”.

“Make Israel Great Again”

Parte del público ondeaba banderas de Israel. O portaba gorras con la frase “Make Israel Great Again”, parafraseando el lema de Donald Trump. Una pancarta contenía una frase de campaña del Likud: “Ellos quieren que pierdas” junto con rostros como el del alcalde de Nueva York, Zohran Mamdani.

Mientras esperaban durante horas, muchos seguían en sus móviles los primeros datos del recuento y la revisión de los sondeos, en beneficio del Likud. Las primeras proyecciones, justo tras el cierre de las urnas a las diez de la noche, daban una ligera ventaja al bloque de Eisenkot, de apenas dos o tres escaños. Pero la actualización de un canal de televisión sitúa ya por delante al de Netanyahu (con 52 escaños frente a 49) y las de otras dos cadenas arroja un empate a 51.

Netanyahu ha obviado en su discurso que su formación cae de los 32 escaños actuales a los 27. “Ha quedado claro algo incontestable: el Likud es la primera fuerza de Israel”, ha lanzado entre aplausos. El desplome del bloque está muy relacionado con uno de sus socios: el partido ultraortodoxo sefardí Shas, que pasa de 11 escaños a entre seis y ocho.

Las dos listas árabes tienen, pues, la llave del próximo Gobierno. Una movilización masiva de su electorado las ha impulsado hasta las 18 o 19 escaños, casi el doble que en el Parlamento saliente, y contribuido a elevar la participación total hasta el 77,7%, la más alta desde 2001.

Es en este contexto que Eisenkot ha prometido que dedicará “todas sus fuerzas” a construir un “Gobierno sionista, estable y bueno para todos los ciudadanos de Israel” centrado en el alistamiento militar de los judíos ultraortodoxos, que están exentos y gobiernan con Netanyahu. Repetir los comicios sería, ha dicho, un “error”.

Además, ha lanzado un mensaje al primer ministro, en medio de informaciones sobre un posible ataque a Irán tras las elecciones de medio mandato en EE UU del próximo martes, que coincidirán con las negociaciones para formar Gobierno en Israel: “No te atrevas a usar la seguridad de Israel para tu propio beneficio político”.