La pobreza volvió a aumentar en Argentina, después de un sendero a la baja que había comenzado en la segunda mitad de 2024. Subió al 32,3% en el primer semestre del año, lo que significa un crecimiento de 4,1 puntos porcentuales respecto del semestre previo. La indigencia, por otra parte, escaló 1,2 puntos: del 6,3% al 7,5%. Los datos, difundidos este jueves por el Instituto Nacional de Estadística y Censos (Indec), golpean al Gobierno de Javier Milei, que horas antes se había jactado en Nueva York de los resultados sociales de su política económica.
En Argentina, la pobreza se mide de acuerdo con los ingresos: se traza el costo de una canasta básica y se cruza con el dinero disponible en los hogares. Si no alcanza para adquirir esa canasta, ese hogar es considerado pobre; si no alcanza ni siquiera para cubrir la canasta de alimentos básicos, es considerado indigente. Así, los datos resultan muy sensibles a la inflación, que en el primer trimestre del año registró un alza en el país. Proyectados los resultados al total de la población argentina, se estima que alrededor de 14,8 millones de personas están en situación de pobreza en el país sudamericano y 3,3 millones de personas en la indigencia.
Los registros oficiales significan la interrupción de una trayectoria descendente que comenzó después del primer semestre de 2024, cuando la pobreza alcanzó el 52,9% de la población y la indigencia el 18,1%, afectados por el fogonazo en los precios de diciembre de 2023 (25,5%), mes en el que llegó a la Casa Rosada el presidente libertario. Desde entonces, ambos indicadores habían registrado una reducción sostenida hasta ubicarse en el 28,2% y el 6,3%, respectivamente, durante la segunda mitad de 2025.
Para Leopoldo Tornarolli, investigador del Centro de Estudios Distributivos, Laborales y Sociales (CEDLAS) de la Universidad Nacional de La Plata (UNLP), el aumento de la pobreza no es una sorpresa para quienes siguen de cerca las estadísticas, pero sí un “palazo” por su magnitud. “Este comportamiento responde principalmente a dos factores: por un lado, la aceleración de la inflación entre mayo de 2025 y marzo de 2026; por otro, el escaso dinamismo del mercado de trabajo, en especial del empleo registrado”, explica.
Si bien en los últimos años se sostuvo relativamente la cantidad de empleo, se ha deteriorado su calidad al aumentar la informalidad y la participación de ocupaciones inestables, asociadas a menores ingresos. De acuerdo con el análisis de Tornarolli, la desaceleración inflacionaria de los últimos meses sugiere que el aumento de la pobreza probablemente ya se haya frenado, aunque considera que “para volver a un sendero de reducción sostenido hace falta un mercado laboral bastante más dinámico que el que Argentina viene mostrando en los últimos años”.
El panorama es especialmente crítico en la infancia: en los menores de hasta 14 años la pobreza alcanza el 44,5%, lo que quiere decir que más de cuatro de cada diez niños crecen en ese contexto. La desigualdad social también se refleja a nivel geográfico. La pobreza escala al 41,5%, su mayor valor, en la zona noreste del país, mientras que en la Patagonia es del 28,4%.
Este nuevo informe de pobreza, combinado con el dato de la caída de la actividad (que el Indec publicó en simultáneo y marcó -2,9% en julio respecto del mes anterior), pone una nube negra sobre el escenario económico. Sin embargo, el Gobierno de Milei no ha acusado el golpe.
LAS TASAS DE POBREZA Y DE INDIGENCIA SE UBICARON EN 32,3% Y 7,5% EN EL PRIMER SEMESTRE
✅ Si bien las tasas de pobreza y de indigencia se incrementaron 4,1 p.p. y 1,2 p.p. en relación al semestre previo, ambas tasas registraron una fuerte baja en relación al primer semestre de…— totocaputo (@LuisCaputoAR) September 24, 2026
El ministro de Economía, Luis Caputo, se refirió a “shocks transitorios” para explicar la caída de la actividad, relacionados con menor disponibilidad de gas para la industria, lluvias y nevadas excepcionales y “menores horas trabajadas en algunos sectores en relación al Mundial de fútbol”. En el caso de la pobreza, eligió una comparación que lo favorece. “Si bien las tasas de pobreza y de indigencia se incrementaron en relación al semestre previo, ambas tasas registraron una fuerte baja en relación al primer semestre de 2024”, escribió en su cuenta de X.
La difusión del informe se produjo horas después de que Milei reivindicara, durante una conferencia ante empresarios e inversores en Nueva York, los resultados sociales de su programa económico. “Somos los que más hicimos por los sectores más vulnerables”, aseguró en la sede central del Citi. Allí sostuvo que el ajuste del gasto público y la reducción de la inflación permitieron “sacar 14 millones de personas de la pobreza”. Lo que el presidente evita decir es que ese pico de pobreza desde el que elige registrar el descenso fue, en gran parte, generado por su Gobierno cuando, apenas asumió, dispuso una devaluación de más del 110% del peso y una “corrección” de precios atrasados.









