la historia de Juliette Duhaime, la argentina que volvió a empezar sobre una tabla

la historia de Juliette Duhaime, la argentina que volvió a empezar sobre una tabla

Posiblemente la jornada del jueves pasado en los Juegos Suramericanos de Santa Fe 2026 quedará grabada a fuego en la memoria de Juliette Duhaime como uno de los día más gloriosos de su vida. No solo porque se colgó su segunda medalla de oro al imponerse en la final técnica de Stand Up Paddle (SUP) -reafirmando su dominio tras haber ganado la prueba sprint-, sino porque el destino le tenía guardado un premio emocional inigualable a quien también es campeona mundial.

En plena celebración a orillas de la Laguna Setúbal, con la adrenalina a flor de piel, su pareja y también campeón dorado de la jornada, Santino Basaldella, la sorprendió con una romántica propuesta de casamiento. La postal de amor parecía el cierre perfecto de un guion de película, pero para la atleta, este presente representa la recompensa luego de haber navegado por aguas más turbias y peligrosas.

Nacida en Tenafly, Nueva Jersey (Estados Unidos), en noviembre de 1997, Juliette es hija de padre norteamericano y madre paranaense. A sus 11 años, la familia decidió dejar todo para instalarse definitivamente en la capital de Entre Ríos, donde la joven se convirtió en una deportista todoterreno.

Durante su adolescencia probó de todo: fútbol, básquet, natación, hockey, tenis, gimnasia, karate y hasta fue porrista. Sin embargo, su verdadero salvavidas llegó a los 17 años, cuando descubrió una tabla de SUP. Al regresar a Paraná, contactó por Facebook al profesor local Francisco Giusti para tomar unas clases en el balneario municipal, ignorando por completo que ese mensaje le salvaría la vida.

Y es que la hoy campeona esconde una historia de resiliencia extrema. “Salía de joda y consumía cosas que no debía. Estaba realmente perdida, sin un camino y sin foco“, confesó en diálogo con TN, abriendo su corazón al recordar sus épocas marcadas por los excesos.

Ese espiral encontró su freno el día que sus pies tocaron la tabla. “Me enamoré a la primera remada. Estaba haciendo actividad física y disfrutando de la naturaleza. Me empecé a juntar con gente que compartía lo mismo y poco a poco empezó a cambiar el rumbo de mi vida”, relató sobre aquel punto de inflexión.

Salir de aquella situación no fue un milagro repentino, sino una batalla feroz y sostenida. “Nunca se dio de un día para el otro, fue difícil” explicó quien hoy asegura ser una persona completamente nueva. Aunque eso conllevó decisiones pesadas. “Me tuve que alejar de gente que quiero para encontrarme a mí misma”, admitió.

Con los fantasmas del pasado lejos de volver a atormentarla, la entrerriana por adopción ahora aprovecha para intentar ayudar a quienes viven una situación similar. “Cada día cuando te levantás tenés la decisión de elegir qué vas a hacer. Cada pequeña decisión: con quién hablás, qué hacés, qué mirás, qué consumís visualmente, con quién te juntás. Todos esos pequeños detalles se van a reflejar en quién sos más adelante“. Quiere demostrar que nunca es tarde paa dar el volantazo. “Salí de un lugar súper oscuro y pude ser campeona del mundo y sudamericana“, sentenció, resumiendo en una frase la victoria más grande de toda su vida.