La isla canaria de La Palma no albergará finalmente el ansiado Telescopio de Treinta Metros, según ha confirmado un portavoz del Cabildo de la isla. La candidatura de La Palma se había activado debido al rechazo que había despertado el proyecto en la población de Hawái. El Gobierno español había comprometido 1.000 millones de euros para atraer el que iba a ser el mayor telescopio óptico del hemisferio norte, 400 millones de euros desde el Ministerio de Ciencia, Innovación y Universidades junto con un préstamo de 600 millones de euros que aportaría el Banco Europeo de Inversiones. El Ministerio había dado como fecha límite este domingo para conocer la respuesta a su oferta para que la isla fuera la adjudicataria de esta infraestructura.
El nuevo Telescopio de Treinta Metros (TMT) será la mayor infraestructura de su clase en la mitad norte del planeta, y habría permitido a España estar a la vanguardia de la astronomía durante los próximos 50 años. El TMT iba a instalarse en el Observatorio del Roque de los Muchachos, uno de los puntos más privilegiados del planeta para la astronomía, donde generaría importantes inversiones tecnológicas y empleos cualificados.
“Lamento sinceramente tener que comunicarles que el TIO [siglas del Observatorio Internacional del TMT] no puede aceptar la propuesta de España”, ha explicado este viernes Robert P. Kirshner, director ejecutivo del TIO —un consorcio formado por la Universidad de California, Caltech, los Observatorios Astronómicos Nacionales de la Academia China de Ciencias y Canadá, India y Japón—, en una carta dirigida a la ministra de Ciencia, Innovación y Universidades del Gobierno de España. “Este resultado no empaña en modo alguno nuestro reconocimiento por el extraordinario compromiso de España con el proyecto, la excelencia científica del Observatorio del Roque de los Muchachos ni el prestigio internacional del IAC [Instituto de Astrofísica de Canarias]. Valoramos enormemente las relaciones establecidas con nuestros colegas españoles a lo largo del último año y estaríamos encantados de continuar el diálogo para explorar oportunidades de colaboración científica”, continúa la carta.
Fuentes del ministerio han “lamentado profundamente” este viernes la decisión. “El Gobierno de España ha hecho todo lo que estaba en su mano: hemos presentado una candidatura científica y técnicamente sólida, hemos desarrollado una intensa labor de diplomacia científica y hemos puesto sobre la mesa un compromiso financiero extraordinario, que llegó a contemplar la movilización de hasta 1.000 millones de euros por parte del Gobierno de España y el Banco Europeo de Inversiones (BEI)”. El TMT tiene un coste total aproximado de 3.000 millones de dólares (2.610 millones de euros al cambio actual).
El Ejecutivo, con todo, ha destacado su convencimiento de que “el cielo de Canarias es un cielo excepcional para la astronomía y de que La Palma reunía unas condiciones extraordinarias” para acoger este proyecto. “Pero respetamos la decisión adoptada por el consorcio internacional, aunque no la compartamos”. Y concluye: “Este Gobierno puede decir con claridad que ha defendido hasta el final los intereses de la ciencia española, de Canarias y de La Palma. […] La decisión sobre el TMT no cambia nuestra apuesta por Canarias, por el Instituto de Astrofísica de Canarias ni por las grandes infraestructuras científicas”.
Este megaproyecto científico arrancó en 2003, pero lleva años estancado por la resistencia de los nativos isleños de Hawái, que se negaban a que la montaña sagrada de Mauna Kea, el volcán más alto de Hawái, albergase esta infraestructura científica (la montaña ya alberga 13 telescopios). La resistencia hawaiana ha escalado a terreno legal. Puʻuhonua o Puʻuhuluhulu, el campamento de protesta establecido en 2019 en la base de Mauna Kea como espacio sagrado de refugio, entregó en junio de este año un aviso formal de cese y desista a la TMT International Observatory LLC. El documento exige el abandono del proyecto y declara que existe un contingente vasto y significativo de hawaianos nativos y sus aliados fuertemente opuestos a la construcción del telescopio masivo en la montaña que consideran sagrada.
Desde la llegada al poder de Donald Trump —en dos ocasiones—, el TMT cayó en desgracia. La recomendación impulsada por el Gobierno fue cortar en seco la financiación. Aunque posteriormente el Congreso ha aprobado una ley para no abandonar el proyecto, aún no se han comprometido presupuestos para financiarlo, y la iniciativa se ha quedado en el limbo.
España vio la oportunidad y se lanzó a negociar con el consorcio promotor, y en 2016, la isla obtuvo el reconocimiento como lugar alternativo al archipiélago estadounidense. El argumento era geográfico: la mayoría de los grandes telescopios terrestres operan en el hemisferio sur, así que una instalación en el norte habría cerrado un vacío importante. En teoría, un observatorio aquí habría sido decisivo si, digamos, el único exoplaneta habitable conocido solo fuera observable desde nuestro hemisferio.








