La detención de Omar Manuel Ludueña, empleado de planta de la Legislatura cordobesa y asesor del bloque radical, desató el fuego cruzado entre el jefe del oficialismo, Facundo Torres, y el titular de la bancada UCR, Matías Gvozdenovich.
La acusación por abuso sexual agravado contra el colaborador asignado al despacho de la legisladora Alejandra Ferrero provocó un cruce dialéctico de alto voltaje entre los jefes de ambas bancadas, reabriendo la discusión sobre las responsabilidades políticas frente a los antecedentes judiciales de los asesores en la Unicameral.
Torres encabezó la ofensiva del PJ y apuntó a la supuesta inconsistencia de la oposición al juzgar estos episodios. El oficialista remarcó que, durante días, sectores del radicalismo actuaron como “fiscales, jueces y dueños de la moral” ante el caso de Ramón “Cañito” Flores, exigiendo sanciones antes de la intervención judicial y sosteniendo que la responsabilidad política alcanzaba a quienes “cobijaban” a los acusados.
En ese sentido, cuestionó el cambio de postura cuando las acusaciones golpean a la propia estructura: “Montar un show y sobreactuar indignación es fácil. Lo difícil es sostener la misma posición cuando los hechos aparecen dentro de las propias filas. Cuando uno pasa demasiado tiempo repartiendo agua bendita, llega un momento en que también tiene que enfrentar su doble y escurridiza moral”, sentenció el referente parlamentario del PJ.
La respuesta de la UCR no tardó en llegar a través de Gvozdenovich, quien buscó marcar una diferencia tajante con las causas que salpicaron al peronismo. “No somos iguales. No hay nada que comparar”, replicó el halcón radical, defendiendo el accionar de la legisladora Alejandra Ferrero y la concejala Elisa Caffaratti, ambas dirigentes del círculo más próximo a Rodrigo de Loredo.
Según el opositor, ante la denuncia, las parlamentarias radicales acompañaron a la víctima y reclamaron medidas sin recurrir a encubrimientos. “No escondieron nada. No cajonearon ninguna denuncia. No buscaron una licencia para proteger a un legislador. No hubo encubrimiento, connivencia ni silencio cómplice”, remarcó al devolver el golpe.
“Intentar comparar su accionar con el vergonzoso caso de ‘Cañito’ Flores es una maniobra miserable destinada exclusivamente a ensuciar a dos funcionarias que cumplieron con su deber. Pretender que sean sancionadas es una canallada política de una bajeza repugnante”, aseveró el radical.
Cruce recargado
El áspero cruce tuvo un nuevo capítulo con el contragolpe de Torres en redes sociales, donde desestimó los argumentos de la UCR y acusó al bloque opositor de actuar impulsado por el cálculo de daños. «No, no somos iguales, en eso tenés razón. Nosotros no necesitamos del oportunismo, el cinismo, la manipulación y la hipocresía para hacer política», arremetió el oficialista, dirigiéndose al jefe de la bancada radical.
«Hicieron lo que tenían que hacer frente a hechos públicos que no les dejaban demasiado margen. No vendan bondad donde hubo solo un intento de salir de una crisis que los desbordó. Menos agua bendita y más responsabilidad política», remarcó el titular del bloque Hacemos Unidos por Córdoba.
La radical Brenda Austin se metió en la disputa y rechazó cualquier intento de equiparar el caso Ludueña con los antecedentes que involucraron a dirigentes del oficialismo. «El peronismo quiere hacer creer que todos somos lo mismo. Sin embargo, este hecho muestra el abismo ético que nos separa», sostuvo, y lanzó: “Ustedes, con (Ricardo) Moreno y (Ramón) Flores, se dedicaron a encubrir delincuentes y a darles un cargo político aun sabiendo de sus delitos”, además de contribuir a «cajonear» denuncias previas. “Nunca cuidaron a las víctimas”, acentuó.
Austin remarcó que, en el caso que involucra al colaborador radical, pasó lo opuesto. “La víctima se contacta con la concejala Elisa Caffaratti, quien va a la Justicia, en vez de encubrirlo, protegerlo y ascenderlo. ¿Se dan cuenta de que su opereta vuelve a poner el foco en lo mal que obraron? Ojalá aprendan que no se puede tapar el sol con la mano, por más poder que crean tener”, concluyó.
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De “Cañito” Flores a Ludueña
El detonante de este nuevo enfrentamiento fue la acusación que derivó en el arresto de Ludueña en el Polo de la Mujer, luego de que la fiscal Ingrid Vago librara una orden de captura. El imputado —quien, según la investigación iniciada a partir de la denuncia de dos hermanas adoptivas, habría cometido abusos reiterados entre 2016 y 2017 contra una de ellas, cuando tenía 14 años— rechazó los cargos a través de su defensa y atribuyó la causa a «tintes electorales».
El caso del asesor que milita en el espacio de De Loredo volvió a encender las alarmas en la Unicameral y reavivó el impacto que provocaron las investigaciones sobre el entorno del exlegislador oficialista «Cañito» Flores.
Cabe recordar que Flores debió renunciar a su banca, acorralado por los escándalos que involucraron a su exasesor José Aníbal Ricardo Villarreal, imputado por abuso sexual infantil, grooming y producción de material de abuso infantil, y a su excolaborador Ariel Alejandro Rodríguez, quien cuenta con condena firme a prisión por peculado y usurpación.
El arresto del colaborador radical reabrió la brecha en la Unicameral cordobesa. El oficialismo le recriminó a la oposición la falta de la «misma vara» para medir las responsabilidades institucionales, mientras que desde la bancada UCR rechazaron las comparaciones y calificaron la embestida del PJ como una «canallada política».









