Nadie se salva solo | Perfil

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Por muy precisos motivos la visita de León XIV a la Argentina preocupa al gobierno libertario. Las Fuerzas del Cielo no parecen ser las mismas para uno y otro. La gesta degradante del lazo social que las ultraderechas implementan para imponer su completo dominio requiere de la hegemonía de las IA como único intérprete de la humanidad. Lo que en términos psicoanálisis remite al Poder discrecional del oyente. Es decir; ¿en qué momento la IA deja de ser una herramienta para invertir la ecuación y hacer del usuario un instrumento de la empresa hipnótica neoliberal? La IA ya no aparece únicamente como aparato de dominación, sino como superficie donde se juega una batalla subjetiva. La encíclica papal ha sabido contribuir a desmenuzar la ideología inherente al cálculo probabilístico que alimenta a los algoritmos para así advertir los afectos generados por el tipo de interlocución que la máquina propone. Dicha contienda queda severamente comprometida cuando el usuario desconoce los móviles políticos e ideológicos que orientan la actual hegemonía algorítmica. Es decir, cuando la ilusión de transparencia impide al usuario reconocer su propia implicación en la lógica que organiza su captura. En definitiva, la diferencia entre servirse de una tecnología y dejarse subjetivar según la lógica que esa tecnología impone. Para dar tan solo un ejemplo, llama la atención la afirmación de la máquina en cuanto que la IA puede ayudar a la gente que está sola. Según el Chat GPT, hay personas aisladas

“—por discapacidad, migración, ruralidad, disidencia sexual, duelo— para quienes ciertos entornos digitales permiten:

hablar,

Esto no les gusta a los autoritarios

El ejercicio del periodismo profesional y crítico es un pilar fundamental de la democracia. Por eso molesta a quienes creen ser los dueños de la verdad.

escribir,

crear comunidad,

encontrar interlocución.

Pienso por ejemplo en:

adolescentes LGBT en pueblos conservadores,

personas neurodivergentes,

pacientes que pueden simbolizar algo escribiendo online que no logran decir cara a cara”.

Winnicott probablemente preguntaría:

¿qué uso transicional hace el sujeto del objeto técnico?”.

Hasta aquí la máquina.

La sustitución del vínculo conflictivo con otros por un circuito de satisfacción adaptativa y personalizada propicia –en la gran mayoría de los casos– el encierro, el individualismo, y el rechazo al semejante. Incluso en el caso de aquellas personas que supuestamente cuentan con una capacidad simbólica apta para advertir la sigilosa instilación ideológica del algoritmo. Es decir: ¿qué tan posible resulta eludir la estandarización de los mecanismos de validación en una comunidad en que el Poder discrecional del oyente está cooptado por entornos digitales diseñados para maximizar permanencia, dependencia e interacción personalizada? La dificultad para apreciar el objeto transicional de Winnicott por parte del Chat GPT no podría abonar mejor nuestro enfoque. El objeto transicional es el privilegiado espacio donde respira el sujeto. El fuelle para la imaginación y la fantasía. Un vacío que la permanente respuesta a la demanda por parte de la máquina termina por saturar a expensas de la velada obediencia del sujeto. Como acaba de pronunciarse León XIV: “La imitación artificial de la relación de cuidado o de acompañamiento puede ser peligrosa cuando se introduce en un contexto pobre de relaciones y de afectos reales; entonces el riesgo no es tanto que una persona crea que está hablando con otra persona, sino que pierda el deseo mismo de buscar realmente al otro”. ¿Será que nadie se salva solo?

*Psicoanalista. Doctor en Psicología por la Universidad de Buenos Aires.