Mbappé pidió el Balón de Oro contra un Lautaro Martínez encendido

Mbappé pidió el Balón de Oro contra un Lautaro Martínez encendido


Empieza la Champions League. Arrancan los choques de estrellas. Este martes, en el mítico estadio Santiago Bernabéu, habrá un choque de dos delanteros separados por el capricho del gol: Kylian Mbappé llega perseguido por el penal que falló ante el Betis en la derrota del viernes pasado y el argentino Lautaro Martínez encendido por el doblete con el que derribó al Napoli en una épica remontada en la Serie A. Uno busca revancha; el otro, prolongar su despertar. Y ambos saben que Europa concede a los goleadores noches capaces de cambiar el relato de una temporada.

El francés parecía haber emprendido por fin el ascenso que se espera de él en el Real Madrid, autor de cuatro goles en las tres primeras jornadas de la Liga de España, hasta que el Betis convirtió su escalada en un resbalón. El argentino tomó el camino contrario: permaneció en silencio durante las dos primeras fechas de la Serie A y rugió cuando más lo necesitaba el Inter, con un doblete que mantuvo al campeón italiano en lo alto de la tabla de posiciones empatado con la Roma, líder por su mejor diferencia de gol.

Mbappé apenas ha tenido cuatro días de diferencia entre su noche más amarga y la primera oportunidad de borrarla. En La Cartuja tuvo el gol delante varias veces y siempre se le escapó la celebración de la que habría sido su quinta diana. En la primera parte, Vinícius lo dejó ante Álvaro Valles, pero su remate tropezó con un defensa; en la segunda, Huijsen volvió a encontrarlo en una posición privilegiada y el francés se enredó cuando debía ejecutar; después llegó el travesaño y, ya en el tiempo de descuento, el penal que pudo rescatar al Real Madrid.

Mbappé tomó el balón, caminó hacia el punto de castigo y perdió el último duelo de la noche ante Valles. El arquero adivinó su lanzamiento y cerró una derrota que transformó todos los fallos anteriores en una serie dolorosa de errores. Hasta entonces había sido un partido torcido. Desde ese instante, se convirtió en la noche de Mbappé.

No hay todavía crisis ni razones para hablar de caída. Sus cuatro goles en la Liga mantienen intacto su buen inicio de temporada y una mala actuación no destruye aquello que ha construido durante tres jornadas. Pero alrededor de un gran delantero siempre hay preguntas. Cada ocasión fallada genera una duda y Mbappé necesita celebrar goles para impedir que una noche desafortunada empiece a convertirse en una tendencia.

Mourinho, mientras, se colocó inmediatamente a su lado. “Cuando uno de nosotros da un paso adelante para lanzar un penal, todos estamos juntos”, afirmó el portugués después de la derrota ante el Betis, sin señalar a su estrella y repartiendo entre todo el equipo el peso del error. El entrenador levantó el escudo; ahora corresponde a Mbappé empuñar la respuesta.

El delantero francés, en la conferencia de prensa previa, también se postuló para ganar el Balón de Oro, después de haber sido el goleador del Mundial 2026 y convertirse en el máximo anotador de la historia de las Copas del Mundo.

“Puede ser un buen año en la competición más importante del mundo del deporte”, destacó. “Cuando juegas para el Real Madrid, de manera natural, la gente te asocia a este tipo de premios. La gente en la calle me habla del Balón de Oro, de tener esa posibilidad. Es un premio muy positivo para un jugador. Yo hice historia en la competición más importante del mundo del deporte, tengo la sensación que es un buen año para eso, pero ya veremos. La gente tiene tiempo para pensar quién es el mejor jugador del mundo”, completó.

“Yo siempre -sobre si se considera el mejor jugador del mundo-, pero es algo muy personal. No pienso que sea un debate que haya que tener. Pienso que puede ser un buen año para mí para ganar el Balón de Oro”, ratificó.

Foto: REUTERS/Susana Vera

Mbappé se mostró con un semblante seco y a la defensiva en su primera aparición ante la prensa de la temporada y salió al cruce de las críticas hacia su figura. La primera, respecto a si tiene que implicarse más en la faceta defensiva. “Claro que tenemos que mejorar. Es completamente natural. Yo puedo hacer el tonto y decirte que yo meto más goles que esos que me dices tu -Dembélé y Raphinha- y que ellos tienen que meter más goles para ser como yo. Hago más cosas que ellos. Es un debate sin fin. Todos tenemos que mejorar y ayudar a la defensa para que nos generen menos ocasiones, pero pienso que tenemos que manejar mejor el balón para ello”, señaló.

Lautaro despierta a tiempo y quiere saldar su deuda en Inter

Lautaro, sin embargo, llega a la cita sin necesidad de defenderse. El argentino ha elegido el momento adecuado para despertar. El Inter perdía 0-2 ante el Napoli, su pleno de puntos tambaleaba y San Siro comenzaba a prepararse para la primera derrota de la temporada cuando apareció su capitán. Marcó el tanto que abrió la remontada y, después del empate de Marcus Thuram, firmó el 3-2 en el minuto 91 que desató el delirio.

Fueron sus dos primeros goles del campeonato. Hasta entonces, Lautaro había acompañado el impecable inicio del Inter sin dejar su firma. Frente al Napoli recordó que su importancia no se mide únicamente por el número de veces que encuentra la red, sino por el momento en el que lo hace. Cuando el encuentro reclamó un jefe, apareció el capitán.

Su doblete elevó al conjunto de Chivu hasta los nueve puntos, los mismos que el Roma, y envió al Inter al Bernabéu con ganas de más. “Este equipo todavía tiene hambre”, proclamó el técnico rumano después de una remontada que explicó mediante el coraje, la determinación y la fidelidad a una identidad. Lautaro fue la representación exacta de las tres cosas.

Siendo campeón del mundo y bicampeón de la Copa América con la Selección Argentina, al bahiense de 29 años hay un casillero que le falta llenar: el de la Champions League. Tiene dos finales jugadas y perdidas. En 2023 se le escurrió de las manos contra el Manchester City por aquella definición de Rodri. En 2025 no pudo con el Paris Saint Germain de Luis Enrique, que repitió la temporada pasada.

Foto: EFE/EPA/MATTEO BAZZI

“Hay que volver a empezar, el próximo año volver a prepararse y voy a dar todo para volver a jugar una nueva final, para volver a llevar al Inter a lo más alto de Europa porque de eso se trata”, prometió el Toro después de aquella derrota contra el conjunto parisino,

Mbappé y Lautaro se encontrarán así bajo las luces de la Liga de Campeones. Uno llega perseguido por el penal que falló; el otro, escoltado por los dos goles que elevan la confianza. Uno busca revancha; el otro quiere continuar su conquista. Y será el gol, esquivo con uno durante 90 minutos y generoso con el otro, el que escriba el desenlace.