“Mierda humana mal cagada”, “soretes pelotudos”, “amontonamiento de mierda”, “basuras inmundas”, “mierdas mentirosas”, “ignorantes e imbéciles”, fueron algunas de las palabras que Javier Milei les dedicó en los últimos días a periodistas y opositores. La catarata incontenible de insultos y agresiones en cientos de mensajes que publicó el presidente argentino en sus redes sociales se enmarcan en un relanzamiento de la estrategia de comunicación del Gobierno, con nuevos actores a cargo y con el propósito de recuperar protagonismo. Detrás de la iniciativa operan tanto una marcada merma en el impacto en la opinión pública de las apariciones y expresiones del presidente, como una fuerte disputa entre las dos líneas internas que tensionan a la ultraderecha.
Las encuestas vienen señalando, desde el comienzo del año, una desaprobación social del presidente superior al 62%, una bajada de las expectativas sobre el rumbo de la economía y una creciente preocupación ciudadana por los bajos salarios y la falta de empleo. En ese contexto, en agosto Milei pasó una decena de días recluido en la residencia presidencial de Olivos, sin actividad pública conocida. Cumplió 24 días sin entrar en la Casa Rosada y más de 40 sin participar de una reunión de su gabinete de ministros, racha que rompió el lunes pasado.
Su reaparición en la escena pública, en actos y entrevistas con medios afines, lo mostró retomando el discurso agresivo con sus adversarios políticos y con la prensa, el tono que se había comprometido a abandonar el año pasado, cuando se realizaron las elecciones de medio término. Los múltiples ataques personales los canalizó, sobre todo, a través de sus redes sociales. Apenas fueron matizados por elogios a sí mismo, sus funcionarios y seguidores, precedidos de definiciones como “masterclass” (clase magistral) o “fenómeno barrial” (para exhibir el supuesto reconocimiento que obtiene fuera del país).
La sensibilidad de las MIERDAS HUMANAS de los Saguier…
Sería bueno que si quieren un trato distinto arrancaran por no mentir…
Mentir es violencia BASURAS… https://t.co/p6SvlEEOaA— Javier Milei (@JMilei) August 27, 2026
La actividad de Milei en redes sociales siempre fue intensa y allí construyó, junto con sus apariciones en TV, la imagen disruptiva que en 2023 lo impulsó hasta la Presidencia. De acuerdo con la plataforma que monitorea su actividad, en los últimos meses Milei había declinado su presencia digital, pero volvió a incrementarla en agosto. Si en julio había estado un promedio de 84 minutos diarios en la red X (antes Twitter), en los últimos 10 días Milei acumuló más de 26 horas conectado, un promedio de 160 minutos por día. Sin embargo, su activismo parece dar cada vez menos resultado.
“El descenso del protagonismo digital del presidente es paulatino y persistente. Milei está lejos del volumen de conversación digital generado en su primer año de gobierno”, advierte un informe elaborado por la consultora especializada Ad Hoc. El estudio detalla que en febrero de 2025 Milei alcanzó su pico máximo con 13 millones de menciones —sumando redes sociales y portales web—, mientras que en junio pasado la cifra descendió hasta 3,7 millones.
Del mismo modo, sus presentaciones en canales de streaming cercanos a la ultraderecha tienen ahora “menos visualizaciones e impacto” que antes: en el canal Carajo una entrevista a Milei reunió 701.000 vistas en diciembre de 2024 y 155.000 en mayo último; en el canal Neura, tuvo 1,5 millones en abril de 2024 y 279.000 en mayo pasado.
El declive digital habría comenzado con el primer gran escándalo de corrupción vinculado con Milei, la presunta estafa con la criptomoneda $Libra, difundida por el propio mandatario a principios de 2025. “A partir de ese momento se comenzó a desarrollar un fenómeno con tres características”, dice el politólogo Lucas Raffo, consultor de Ad Hoc. “Primero, la pérdida de protagonismo de Milei, en términos graduales, en la conversación digital. Segundo, el predominio de la negatividad en el sentimiento de la conversación sobre Milei. Y en tercer lugar, sobre todo desde este año, una pérdida del potencial digital de las cuentas más importantes de las comunidades libertarias relacionadas con el Gobierno”.
Entre las causas de esa deriva, Raffo destaca el desgaste inherente al ejercicio del poder y los desgarros que viene sufriendo el contrato electoral que propuso Milei, con la lucha contra “la casta política” y la solución de los problemas económicos como ejes. “La economía no arranca y los distintos escándalos de corrupción empiezan a consolidar un estigma alrededor del presidente. En el ecosistema digital, los picos del uso de la palabra ‘casta’ ahora coinciden con los picos de negatividad relacionados con los casos de corrupción del Gobierno”. Es decir, el presidente y sus colaboradores son asociados con la casta que decían venir a combatir.
El pulso dentro de la ultraderecha
Buena parte del apoyo a Milei generado en las redes sociales provenía del activismo digital de los militantes organizados en la agrupación Las fuerzas del cielo, liderada por Santiago Caputo, asesor presidencial sin cargo formal en el Gobierno. Ese sector, donde también revistan la Fundación Faro y su director, Agustín Laje, ha perdido poder en la Administración ultra, mientras ha crecido el alcance de sus rivales internos, alineados con Karina Milei, hermana del mandatario y secretaria general de la Presidencia, y con el clan Menem, los familiares del expresidente peronista y neoliberal Carlos Menem (1989-1999) aliados a Milei.
La nueva cara visible de la estrategia comunicacional de La Libertad Avanza, el partido de Milei, es Santiago Oría, director de Realizaciones Audiovisuales de la Presidencia. Cineasta, Oría suele seguir al presidente en sus apariciones públicas, siempre con una cámara en la mano. “Hay una guerra por la percepción del Gobierno de Milei”, sostiene Oría, y tanto los periodistas críticos como los políticos opositores mienten para distorsionar la realidad económica del país. Recientemente, presentó tres libros elaborados por el Círculo de Pensamiento Liberal, que él mismo fundó. Se titulan Manual de logros: dos años que cambiaron la Argentina, Memoria de las décadas perdidas: un racconto de la tragedia kirchnerista y Periodismo y república en la era Milei. Con esas publicaciones, aspira a capacitar a funcionarios y militantes ultra con datos y argumentos para defender la actual gestión.
El cambio de nombres en el manejo de la comunicación ultra no supone un cambio de contenidos. En las redes sociales, Oría ha levantado su perfil como defensor del presidente, apelando a un discurso muy parecido al del mandatario. El miércoles pasado, cuando unificaron posturas diputados de diferentes partidos opositores, desde el peronismo hasta la izquierda, el cineasta publicó el siguiente mensaje en X: “A Milei lo odia toda la lacra basura excremental de la casta política de mierda”.
El politólogo Mario Riorda, experto en comunicación política, sostiene que en Argentina se ha vuelto explícita la circulación de “discursos de incivilidad” que “implican la negación de la condición humana del otro de un modo insultante”. “En este momento del Gobierno”, dice Riorda, “la incivilidad está expuesta a su máximo nivel. Lo que el propio presidente denomina ‘malas formas’ en realidad es un proceso de erosión constante de la democracia” que, además, supone “la pérdida del derecho humano del otro a ser distinto, a pensar distinto”.








