Trump anuncia un acuerdo con Venezuela para adueñarse de parte de su sector petrolero

Trump anuncia un acuerdo con Venezuela para adueñarse de parte de su sector petrolero

Estados Unidos pasará a ser dueño de una gran parte del sector petrolero de Venezuela. Así lo ha anunciado el presidente Donald Trump, al proclamar un sorprendente, y descomunal, acuerdo con el Gobierno de Delcy Rodríguez en Caracas, por el que Washington pasará a tener una participación mayoritaria en las mayores reservas de crudo del mundo, calculadas en 300.000 millones de barriles. “Bajo mi dirección, el secretario de Estado, Marco Rubio, y el secretario de Guerra, Pete Hegseth, en estrecha colaboración con la muy respetada presidenta interina de Venezuela, Delcy Rodríguez, y a través de una alianza con el sector privado, han conseguido que Estados Unidos obtenga el control mayoritario de más de 65.000 millones de barriles de reservas probadas de petróleo en Venezuela, sin coste alguno para el contribuyente estadounidense”, ha escrito el republicano en su cuenta de Truth Social.

“Esta transacción histórica MÁS QUE DUPLICA las reservas de petróleo estadounidenses, aumenta considerablemente nuestro suministro de petróleo y reducirá sustancialmente los precios de la gasolina para todos los estadounidenses a largo plazo, al tiempo que contribuye a que Venezuela siga avanzando hacia un éxito tremendo y una gran prosperidad”, continúa el anuncio hecho este viernes por Trump.

El acuerdo, en el que están incluidas de momento la petrolera Chevron y la proveedora de servicios Halliburton, según el Wall Street Journal, dobla las reservas de petróleo estadounidenses. Unas reservas almacenadas que se encontraban en su nivel más bajo de los últimos 44 años, de menos de 290 millones de barriles, según los datos del Departamento de Energía: los depósitos están al 41% de su capacidad, consumidos para contrarrestar las subidas de los precios del combustible a raíz de la pandemia de covid y la guerra en Ucrania primero, y la guerra en Irán después.

Desde la operación militar estadounidense que secuestró a Nicolás Maduro en Caracas el 3 de enero para llevarlo a Nueva York y someterlo a juicio por narcotráfico, Trump ha aludido constantemente al petróleo de Venezuela como su gran centro de interés en el país sudamericano, convertido en un protectorado de hecho desde entonces. El plan de reconstrucción en tres fases que planteó su secretario de Estado, Marco Rubio, en un primer momento prevé como primer objetivo la estabilización y reconstrucción del sector petrolero; la celebración de elecciones quedó para la última etapa. Desde la captura, Washington tutela celosamente el sector energético venezolano desde una cuenta bancaria en Nueva York.

La del control del petróleo es, quizá, una de las decisiones que más claramente exponen el inmenso poder que ejerce Trump sobre Venezuela, a la que ha llamado en varias ocasiones su “estado número 51” (en referencia a los 50 estados de EE UU). Muchos venezolanos aplaudieron la intervención estadounidense que sacó a Maduro del poder, pero meses después crece la inquietud en varios sectores económicos y políticos por la opacidad y la arbitrariedad con la que actúan los estadounidenses, con la ayuda del gobierno de Delcy Rodríguez.

Una fuente del sector petrolero reconoce el dilema. “Teníamos campos que llevaban años parados o produciendo muy por debajo de su capacidad, que ahora generan regalías, impuestos y empleo que antes no existían”, explica. “Pero una cosa es que el desarrollo del campo beneficie al país y otra distinta que Venezuela se vea forzada a firmar precisamente con quien Washington decide”. Tampoco hay transparencia ni demasiados filtros. “Se esperaba que la OFAC —la oficina del Tesoro de EE UU que autoriza estas operaciones pese a las sanciones— actuara como filtro para las nuevas licencias, descartando operadores poco fiables, pero eso no ha ocurrido. Hay compañías con trayectoria conocida en el sector, pero también otras cuya identidad real nadie parece conocer con certeza”.

Desde que fuerzas especiales estadounidenses capturaron a Maduro para trasladarlo a Nueva York, donde espera juicio por narcotráfico, Trump ha puesto a todos los suyos a hacer dinero. Según cálculos de la prensa norteamericana, Washington ha recaudado ya más de 13.000 millones de dólares por la venta de crudo venezolano, aunque el republicano asegura que la cifra real es incluso mayor. El propio Trump sostiene que ese dinero ha servido para cubrir “varias veces” el coste de la captura de Maduro aunque no existe ninguna auditoría pública que permita comprobar esa cuenta. Ni ninguna otra.

El contraste entre esta lluvia de millones y lo que llega a Venezuela, gota a gota, se ve en sus calles. La capacidad de gasto sigue asfixiada, los servicios públicos siguen siendo deficientes y persisten los cortes de luz y agua. La inflación anual ronda el 600%, y el ingreso mínimo mensual —unos 240 dólares, repartido en su mayoría vía bonos— cubre menos de la mitad de una canasta básica que supera los 500 dólares. El país está inmerso en una economía a dos velocidades: el sector petrolero y las cuentas del Estado mejoran, mientras el día a día de los venezolanos sigue estancado en la misma crisis de siempre. La relación bilateral que muchos comparan con la de un secuestrador y su rehén todavía no ha mejorado el bolsillo de los ciudadanos.

Las negociaciones se habían desarrollado durante meses, pero su ritmo se había acelerado en los últimos tiempos, a medida que aumentaba la urgencia para la Administración Trump. Las elecciones de medio mandato de noviembre, en las que demócratas y republicanos se juegan las mayorías en el Congreso, están casi a la vuelta de la esquina. Las encuestas advierten de que los republicanos de Trump pueden recibir un duro varapalo de los votantes, preocupados por los altos precios en general y de la gasolina en particular. El presidente había regresado a la Casa Blanca con la promesa de una gran bonanza económica y precios irrisorios.