El ex espía Raúl Martins quiere vivir en Puerto Madero pero lo mandaron a la cárcel de Marcos Paz

El ex espía Raúl Martins quiere vivir en Puerto Madero pero lo mandaron a la cárcel de Marcos Paz


Dos piscinas (una climatizada cubierta y otra descubierta en la terraza). Área de spa con sauna, baño turco y finlandés. Gimnasio equipado con vista al dique. Salón de usos múltiples (SUM) y solárium. Seguridad las 24 horas y cocheras subterráneas.

Esas son las características del edificio Crucero 1, ubicado sobre la rambla del Dique 2, en Olga Cossettini 1600, Puerto Madero. Allí quiere mudarse el ex espía Raúl Martins (77) recientemente extraditado de México tras casi siete años de atrincherarse en ese país, primero en una cárcel común y luego con prisión domiciliaria vista al mar, en Playa del Carmen.

Argumentando que ya es un anciano, que está enfermo y que cumplió detenido el tiempo necesario para la condicional antes de la extradición a Argentina, su abogado – Facundo Alvarez- le pidió al Tribunal Oral Federal (TOF) 7 que no lo mandara a la cárcel.

Por un lado, pidió su excarcelación y el monitoreo con pulsera electrónica. Por otro solicitó al menos que se le conceda la prisión domiciliaria. Y fijó domicilio en Puerto Madero.

A los dos planteos los jueces le dijeron que no y por eso este jueves por la mañana Martins partió de la alcaidía que la Policía Federal tiene en Lugano al Complejo Penitenciario II de Marcos Paz.

Por su pasado en la SIDE fue alojado en el pabellón de exmiembros de fuerza de seguridad a la espera de una serie de estudios médicos ordenados para determinar si puede seguir preso o tiene que ser tratado extramuros.

Según su abogado, el ex espía “presenta un cuadro de salud severamente comprometido, que incluye: insuficiencia renal crónica en fase avanzada, hipertensión arterial sistémica severa, edema periférico persistente, movilidad reducida, requerimiento de monitoreo renal continuo, necesidad de control hemodinámico especializado, necesidad de atención geriátrica permanente, necesidad de disponibilidad hospitalaria inmediata ante el riesgo cierto de una descompensación súbita e imposibilidad material de trasladarse y viajar en su actual estado de salud”.

Raúl Martins cumplía su arresto domiciliario en Playa del Carmen en un departamento de lujo.

El tribunal encargó la evaluación al Cuerpo Médico Forense y también consulto al Servicio Penitenciario Federal sobre la capacidad hospitalaria de la unidad.

Un pesado

Agente de la SIDE, dueño de gran parte del negocio del sexo VIP de la CABA, hombre temido por la colección de videos sexuales de ricos, famosos y poderosos que había logrado captar en sus boliches. Martins fue todo eso y más.

Su poder lo acompañó cuando decidió emigrar a México en 2003 y una prueba de ello fueron los siete años que logró permanecer detenido allí sin que Argentina lograra su extradición.

Esto finalmente ocurrió este viernes pasado a la noche. Pocos lo sabían, pero en un operativo tan secreto como relámpago Martins fue sacado de su casa de Playa de Carmen y puesto a bordo de un avión rumbo a Buenos Aires. Llegó cerca de la medianoche.

Martins recién extraditado desde México en un operativo secreto.

Atrás quedó la vista al mar en una zona donde ya se había posicionado como un empresario poderoso de la noche, con vínculos de todo tipo.

Su procesamiento -dictado por la jueza federal María Servini- data de 2019 y, desde ese año, Martins está preso en México. Lo detuvieron cuando intentaba volar a Belice con una peluca como único disfraz. Primero estuvo alojado en el Reclusorio Preventivo Varonil Norte de la Ciudad de México, capital del país al que se mudó con sus negocios en 2006.

Pero hacía tiempo que le habían dado la prisión domiciliaria. Sus abogados estaban confiados en que, tras 10 recursos presentados para frenar la extradición a Argentina, el tema ya se quedaría “dormido” para siempre.

Sin embargo, el viernes 21 lo fueron a buscar a su casa de Cancún. Dicen que desde hacía meses la Guardia Nacional montaba guardia en su puerta para que no se les escapara.

En cambio, muchos vieron en esta solución repentina una devolución de gentilezas por la expulsión, el 20 de agosto pasado, del ex contraalmirante Fernando Farías Laguna, acusado en su país por caso de tráfico de hidrocarburos.

Hombre muy conectado con el poder (y según las malas lenguas poseedor de una colección de videos sexuales de terceras personas), Martins apostó todo a que le dieran asilo en México alegando ser un perseguido político. No lo logró, pero sí logró demorar su vuelta a Buenos Aires casi siete años.

Martins, quien revistó en la SIDE con la identidad de Aristóbulo Manghi y vivió buena parte de su vida bajo la fachada de profesor de Historia, denunció que su detención en México fue ilegal.

En nuestro país, lo esperan dos expedientes penales hermanos. En el primero, ya fue procesado (con un embargo de diez millones de pesos) por ser jefe de una asociación ilícita dedicada a explotar mujeres con fines sexuales. Esta causa es la que tiene el TOF 7.

En el segundo expediente -directamente ligado al anterior- se lo quiere indagar por el lavado de dinero del negocio de los prostíbulos que él manejaba en Buenos Aires. En su momento de esplendor, en los años ’90, llegaron a una decena.

Martín tiene dos causas penales en Argentina.

Desde 2003, momento en el que decidió alejarse de la Argentina, Martins se fue haciendo fuerte en México, principalmente en Cancún, donde abrió varios boliches de sexo VIP, algunos incluso con el mismo nombre de los que manejaba en Buenos Aires.

Todo ese poder se fue resquebrajando hasta llegar a 2019. El 11 de julio de ese año, la jueza Servini procesó por asociación ilícita y explotación de mujeres al propio Martins y a dos familiares directos de Estela Percival, su última esposa: Natalia Percival (su hermana) y Virginia Solis (su madre). En ese mismo expediente quedó rebelde Ariel, uno de sus tres hijos.

Basándose en los números entregados en un juicio laboral iniciado por Claudio Lifschitz -quien fue abogado del ex espía y luego lo denunció junto a su hija Lorena Martins, con quien se puso de novio-, el ahora detenido llegó a recaudar un millón y medio de dólares por año por sus locales en CABA (manejó 10) y casi dos millones por los que abrió en México, donde vivía desde hacía 16 años.

Martins llegó a manejar 10 locales en CABA.

El 27 de diciembre de 2011 -acompañada por la ONG La Alameda-, Lorena Martins se presentó en la Procuraduría de Trata y Explotación de Personas (Protex) y denunció a su padre por proxeneta y por tener vínculos en el poder para no ser investigado.