Casi cuatro años después de colgar la raqueta -y a siete de haber jugado su último partido en el cemento de Nueva York-, Roger Federer vuelve este martes al US Open para un partido exhibición que protagonizará con otras tres leyendas del mundo de la raqueta, John McEnroe, Andre Agassi y Andy Roddick. El evento, llamado “El regreso de un ícono”, tendrá en cancha 36 títulos de Grand Slams, 12 de ellos del Major norteamericano, y será para el suizo “una gran oportunidad de decir gracias y adiós”.
Es que Roger nunca tuvo una despedida oficial de este torneo, que conquistó cinco veces de manera consecutiva, en 2004, 2005, 2006, 2007 y 2008. Cuando cayó ante el búlgaro Grigor Dimitrov en los cuartos de final de la edición 2019, su intención era seguir compitiendo al máximo nivel. Sin embargo, las lesiones le impidieron regresar al torneo en 2020 y 2021, antes de poner fin a su carrera en la Laver Cup de septiembre de 2022.
Ahora, justo en la previa de su inducción al Salón de la Fama del Tenis (a fines de esta semana en Newport), los planetas se alinearon y Federer, de 45 años, podrá darle el final que se merece a su romance con Flushing Meadows. La jornada arrancará con un mano a mano entre el suizo y Roddick y luego un dobles, en el que Roger hará dupla con McEnroe y Andy con Agassi. Serán a un set, sin ventajas. Se podrá ver desde las 21 por el Plan Premium de Disney+.
“No sé por qué no ocurrió antes. Es simplemente la vida: la vida con la familia y la vida después del circuito. No quería buscarlo inmediatamente. Dejé que llegara de forma natural“, reflexionó en una conferencia de prensa previa al partido.
One court. One night. Four tennis stars. ⭐️⭐️⭐️⭐️ pic.twitter.com/9UZTc7i1Px
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“No quería forzarlo. Las cosas simplemente sucedieron como sucedieron”, afirmó, recordando cómo se dio su retiro. “Después de Wimbledon, durante aquel verano, empecé a sentirlo. En las vacaciones sentí que era el final. La rodilla ya no podía más. Estaba cansada. Y mentalmente ya no tenía paciencia para esperar otro par de años y ver qué ocurría. Así que terminar en la Laver Cup de Londres fue la decisión correcta. Luego no quería ir inmediatamente a cada torneo para hacer una despedida. Preferí dejar que ocurriera de manera natural“.
El suizo, que conquistó a lo largo de su carrera 103 títulos (20 en esta categoría) y lideró el ranking durante 310 semanas (237 consecutivas), aseguró sentirse nervioso por la exhibición. Y, entre risas, bromeó: “No vamos a intentar destrozarnos ni jugar dejadas en cada punto. Creo que vamos a ser respetuosos porque ya no somos jugadores profesionales“.
“Creo que mi cuerpo está preparado para mañana, pero tampoco vamos a jugar partidos al mejor de cinco sets. Por lo que he oído, Andy está tan nervioso como yo, porque llevamos mucho tiempo sin estar ahí fuera, lo que quizá haga que sea todavía más divertido. Espero que sea divertido para nosotros y para los aficionados vernos otra vez en cancha. Mi preparación ha consistido sobre todo en volver a golpear muchas pelotas de tenis, porque cuando te retirás, vas al gimnasio y todo, pero golpeás muy poco”, agregó quien estuvo entrenando el lunes con Lorenzo Musetti.
“No he jugado un solo set desde, no sé, aquel partido contra Hurkacz en Wimbledon (NDR: En los cuartos de la edición 2019, que terminó siendo su último partido como profesional). Han pasado cinco años”, confesó. “No sé cómo irá mañana, hay mucha incertidumbre, pero también mucha felicidad por poder volver a la Arthur Ashe, un lugar donde he vivido tantos momentos preciosos. Además, tengo la oportunidad de estar con Roddick, McEnroe y Agassi. Es bonito volver a conectar con la comunidad del tenis. Y después iré a Newport por primera vez para ser incluido en el Salón de la Fama. Que ocurra todo de golpe es algo muy especial. Significa mucho“.
Sit back, relax and enjoy five minutes of @rogerfederer hitting a tennis ball 👀 pic.twitter.com/qZOevlDwNY
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El suizo se animó a hacer memoria y recordar algunos de los grandes momentos que vivió en Nueva York.
“Mirando atrás, lo más lindo que viví acá fue la racha de cinco títulos consecutivos. Haber sido capaz de encadenar eso es algo casi surrealista, porque siempre supe lo difícil que era ganar este torneo. Es el último Grand Slam de la temporada, todos lo quieren ganar, todos pueden jugar bien en pista dura y, con la humedad, el viento y los cambios que ha habido aquí a lo largo de los años, siempre ha sido un torneo complicado. Así que aquello fue increíble”, comentó.
“Si tengo que elegir un momento en particular, probablemente mi favorito sea la final de 2005 contra Agassi. Simplemente sentía que iba a ser una ocasión especial para él y yo era el campeón defensor. Eso lo hizo todavía más especial. Me encantaba la rivalidad que tenía con Andre en aquella época, así que jugar contra él aquí en Nueva York fue algo todavía más especial”, agregó.
Invitado a un juego de “supuestos”, le consultaron sobre con quién le gustaría enfrentarse de los jugadores actuales si tuviera la chance de disputar una vez más el cuadro del Grand Slam norteamericano.
“Con Carlos (Alcaraz). Creo que es un jugador emocionantes con el que nunca tuve la chance de jugar. O Sinner, lo mismo. Solo practicamos un poco cuando él recién estaba arrancando su carrera. Lamentablemente me perdí toda esa generación. Obviamente Novak sería interesante también. Él sigue fuerte y compitiendo, lo que es genial. Jannik no llegó, pero Carlos pudo recuperarse a tiempo, estoy feliz por eso. Veremos cómo le va. Pero no tengo que preocuparme cómo le jugaría, porque no estoy en el cuadro. Solo le deseo lo mejor”, afirmó, sin tener que pensar demasiado.
Djokovic, uno de sus más grandes rivales, sueña con ganar, a los 39 años, su 25° “grande” en Flushing Meadows. Y Federer aseguró que no lo sorprendería si lo consigue.
“Cuando Novak entra a cualquier torneo, Major o no, tiene chances de ganarlo. Es mi opinión. Tengo mucho respeto por él y he visto lo que puede hacer, no solo una vez, no solo acá y allá. Lo ha hecho muchas veces y en muchos lugares. Y en los niveles más altos. Así que creo que mientras esté en el cuadro, hay chances de que lo gane. Y creo también que esa es la razón por la que sigue jugando, porque está convencido de que puede hacerlo. Hemos jugado 50 veces, en todas las superficies. Es un jugador increíble, un luchador incansable. Es maravilloso que siga jugando. Me impresiona”, comentó.
El suizo no escapó a opinar sobre un par de temas “controversiales” del circuito: el calendario, las lesiones que abundan en un circuito sin descanso y los Masters 1000 de dos semanas
“Los Masters de dos semanas son una dinámica nueva e interesante, y los jugadores seguramente todavía están adaptándose mental y físicamente. Estoy orgulloso de haber podido jugar de enero a noviembre durante toda mi carrera. Nunca me perdí realmente la temporada indoor, Australia o las giras americanas. Siempre intentaba estar presente en todas partes. Obviamente siempre teníamos mucho cuidado con lo que venía después, y nunca quise que todo girara únicamente alrededor de los Grand Slam”, reflexionó.
“Yo siempre intenté mantener un calendario equilibrado, con suficientes descansos, aunque es más fácil decirlo que hacerlo. También asumí riesgos, hubo momentos en los que añadí algún torneo más de los que debería haber jugado, pero conseguí superarlos. Y es importante priorizar lo que realmente es importante para cada jugador. Puede ser la gira americana, como ocurre aquí, o Australia para los australianos. Cada jugador tiene momentos del año en los que quiere llegar a su máximo nivel, porque no puedes estar al cien por cien veinte veces al año. Los fanáticos también deberían entender eso. Es muy difícil estar al máximo en cada partido”, aseguró el extenuante calendario del circuito.
Roger putting on the headband.
Takes us back. pic.twitter.com/nDGo657Hdj
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También dio su opinión sobre el novedoso formato del dobles mixto que debutó en el US Open el año pasado y este martes y miércoles disputará su segunda edición, con Alcaraz, Djokovic, Sabalenka y Serena Williams como principales figuras.
“No sé si lo habría jugado, quizá…”, comenzó. “Es interesante. Un concepto diferente para los fanáticos y el torneo. Ahora lo voy a poder mirar mejor. Me gusta cuando los singlistas top se juntan a jugar dobles. Esa es un poco la idea de la Laver Cup, también. Ver los mejores jugadores individuales adaptarse a una disciplina que no es fácil para ellos”.
Y ante la mención de Serena Williams como una posible compañera de dobles mixto si ese formato se hubiera aplicado cuando él todavía jugaba, apareció la pregunta que todos querían pero nadie se animaba a hacer: ¿sería posible verlo de vuelta en el circuito con un regreso como el que está protagonizando ahora la estadounidense?
Roger no lo dudó: “No, no, no, no… no, no, no, no…”. (Risas). “Gracias por preguntar, así lo aclaro por si alguien estaba pensándolo. No hay chances. Estoy muy ocupado, ni siquiera tengo tiempo para jugar demasiadas exhibiciones. El cuerpo ya está retirado. Pero estoy feliz en el lugar que estoy hoy. Ahora solo soy un fanático, disfruto mirar tenis“.
Y comentó: “Estoy muy orgulloso de haber pasado 25 años en el circuito y sentir que hice muchos amigos y que mucha gente me echa de menos. Cuando alguien me dice ‘Qué pena que ya no juegues’, tengo un recuerdo de todo aquello y digo lo mismo siempre: me encantó. Es una pena no poder estar ya en el circuito, fue una época maravillosa y la echo mucho de menos. Pero no es algo que necesite hoy en mi vida“








