El masajista de Diego Armando Maradona (60) declaró este jueves en el juicio por la muerte del Diez que durante los días previos a fallecer el ex astro futbolístico tenía muy hinchados sus miembros inferiores y superiores, y advirtió que podía tener un edema porque pasaba muchas horas acostado en su habitación.
Nicolás Taffarel fue el único testigo de la audiencia 32 del debate a cargo del Tribunal Oral en lo Criminal (TOC) 7 de San Isidro y recordó que a Maradona lo conoció en 2017 y que en los últimos meses lo trataba con masajes y actividad física por su profesión como terapeuta manual.
“Los últimos días comenzó a desmejorar. No se levantaba de la cama, no quería comer, no quería higienizarse ni hacerse masajes tampoco”, declaró Taffarel, quien tuvo al Diez “como un ídolo” y con el que terminó teniendo “una relación de amistad”, como dijo.
El masajista lo visitó todos los días que el paciente estuvo internado en la Clínica Olivos y también en la casa del barrio San Andrés de Benavídez. Lo hacía cada mañana de lunes a sábado y su rol era hacerle “drenaje linfático, movimientos de piernas, ejercicios en miembros inferiores y un acompañamiento”.
Gran parte de la declaración del testigo estuvo vinculada a cómo vio a Maradona durante esos últimos días de vida y en reiteradas oportunidades señaló que se encontraba “edematizado” en sus miembros inferiores.
“Desde la Clínica Olivos empezó a tener edemas en miembros inferiores, más de la pierna derecha que de la izquierda. Hacíamos mención que su zurda no se enfermaba nunca y se reía. En la clínica también tenía edema, le conseguí unas medias de drenaje para que usara”, aseguró.
El fiscal general adjunto de San Isidro, Patricio Ferrari, exhibió una serie de conversaciones y audio en los que Taffarel le comunicaba al neurocirujano Leopoldo Luque (45), a quien describió como médico de Maradona, que el ex futbolista estaba hinchado.
En una de esas conversaciones, precisamente el martes 17 de noviembre de 2020, el masajista le dijo que el Diez “tenía los ojos hinchados como una teta” y estaba “super hinchado”, a lo que Luque le respondió que “se le va a ir rápido”.
“No se fue rápido, sino que se agravó”, afirmó el testigo ante los jueces del TOC 7, Alberto Gaig, Alberto Ortolani y Pablo Rolón.
Taffarel recordó que ese día entró a saludarlo como cada jornada y notó un detalle que le llamó la atención: “Diego usaba una pulserita roja con un ojo azul, la tenía encastrada en la piel”.
“¿A que atribuía esta hinchazón?”, preguntó Ferrari. “A que no se movía, que estaba tirado en la cama las últimas 26 horas“, respondió.
También sostuvo que tomaba diuréticos, pero cuando llegó a la casa de Benavídez dejó de hacerlo: “Me dijo la enfermera que se los sacaron pero no me dijo quién”.
La declaración del masajista fue seguida con atención por Dalma y Gianinna Maradona, dos de las hijas del Diez, y por los imputados Luque,la coordinadora de Swiss Medical Nancy Forlini (57), el enfermero Ricardo Almirón (42) y el médico clínico Pedro Di Spagna (53).
Según declaró, el estado de hinchazón de Maradona continuó varios días, a lo que se sumó un leve temblor en ambos brazos. Todo -afirmó- le fue notificado a Luque, pero no recordó qué le respondió el neurocirujano.
“Yo creía que le daba una mano a Luque avisándole todo”, sostuvo.
La última vez que habló con el Diez
Taffarel visitó a Maradona desde el segundo día que estuvo en la casa de Benavídez hasta un día antes de su muerte. A dicha internación domiciliaria la describió como “nula” porque “no había nada, salvo enfermeros”.
Recordó que el martes 24 llegó y como no se había levantado, entró a la habitación donde se encontraba el ex futbolista. “Tuve la suerte que nunca lo echó de la casa y podía entrar a la habitación, que éramos pocos”, dijo, con orgullo.
Cómo fue esa última charla:
—Taffarel: Hola Diez, vamos a movernos un poco, a tomar unos tereres.
—Maradona: No quiero nada Tafita, ya está.
“Esas fueron las últimas palabras de él hacia mí”, recordó el testigo.
Su intención de ayudar y la voz quebrada
“La semana pasada les dije que había que levantarlo porque podía hacer un edema de pulmón”, decía un chat entre Taffarel y Luque del día de la muerte de Maradona.
Al ser consultado por la fiscalía a quién le había avisado, el testigo respondió que él “quería ayudar”.
“Me puse a investigar y justo estaba el Covid y leí que a los pacientes los rotaban. Se lo dije a Verónica Ojeda, a (Maximiliano) Pomargo y a Jony (Jonathan Espósito). A Luque no. Jony me dijo que le diga a Luque. Lo eso lo vi en un paper de Covid sobre edema pulmonar y un paper de ‘Cuidados clínicos en internaciones intensivas’”, sostuvo.
Taffarel casi se quiebra en dos momentos de su extensa declaración. “Yo manifestaba situaciones que veía en él y no veía un accionar concreto o una resolución rápida. Yo ya había creado un vínculo con él y quería que mejorara como sea de un día para el otro”, recordó.
Luego, agregó que los médicos le decían que se “quedara tranquilo, que eran situaciones que iban a pasar”. Y en ese sentido agregó: “Uno con el nerviosismo confía en que eso va a pasar, que todo se va a resolver. Pero no pasó”.
“Avisando lo que vi, creo que hice mucho”, respondió ante la consulta de que si podría haber evitado la muerte de Maradona.
Taffarel –que llegó a los tribunales acompañado de un amigo abogado- dijo durante su exposición que había leído la causa. Ante preguntas del juez Gaig, rápidamente respondió que lo que leyó del expediente fue en los medios de comunicación.
A su turno, Félix Infante, abogado de Jana Maradona, le preguntó dónde había conseguido la causa, quien se la había facilitado, a lo que Taffarel: “Mi cuñado, Víctor Stinfale”.
“Tengo sentimientos encontrados de lo que hizo Luque. Cambió luego de conocer la causa y escuchar en los medios todos los audios”, dijo el testigo cuando Francisco Oneto -defensor del neurocirujano- le preguntó si creía que el acusado había actuado bien en la atención de Maradona.
Clínica Olivos y pedido de falso testimonio
El masajista también indicó que acompañó a Maradona los ocho días que estuvo internado en la Clínica Olivos para la operación del hematoma subdural.
El testigo dijo que allí el paciente “acataba órdenes de los médicos”, que al principio estaba “tranquilo”, pero después se mostró “desaforado para irse”.
“Un día se sacó los sueros, se sentó en el pasillo y dijo que se iba. No recuerdo qué pasó”, sostuvo.
Además, contó que participó de la famosa primera reunión dentro de la clínica en la que participaron las hijas de Maradona, personal de Swiss Medical, Luque, la psiquiatra Agustina Cosachov (41), el psicólogo Carlos Díaz (34) y parte del entorno del Diez.
Dijo que fueron parte de esa reunión médicos de Swiss Medical, lo que provocó que Nicolás D’Albora y Agustín Varela, defensores de Forlini, soliciten que se extraigan su declaración por la posible comisión del delito de falso testimonio.
“Puede no recordar, pero acá hay una situación donde dijo que tuvo acceso a la causa. Es de suma gravedad que un testigo tenga acceso. Es un falso testimonio doloso cuando dijo que había médicos en la reunión de la Clínica Olivos. Todas las personas que vinieron a declarar dijeron que no había médicos. No solo eso, escuchamos la grabación y no había médicos”, argumentó D’Albora.
Antes, su colega Diego Olmedo, defensor de Díaz, con su sentido del humor que lo caracteriza, le preguntó cuando fue que su cuñado “Stinface” (por Stinfale) le había pasado el contenido de la causa.
“Cuando declaré en 2020, no se cuándo declaré”, se limitó a responder. Su testimonial ante la fiscalía en la etapa de instrucción fue el 5 de agosto de 2021, hace exactamente cinco años.









