El papá de Evelyn Rodríguez decía que las marchas “no servían para nada”, por eso no asistía a ninguna. Ella, en cambio, se ha sumado para apoyar distintos reclamos, como el que impulsa ahora, aunque esta vez no lo hace como una asistente más, sino como protagonista: el viernes, a su papá, Alberto, de 68 años, lo asesinaron para robarle el auto con el que hacía viajes de aplicación. Fue uno de los tres crímenes que se registraron en la ciudad durante el fin de semana.
Tres homicidios registrados en pocas horas en un contexto crítico. Una prolongada crisis de seguridad en toda la ciudad que convirtió el reclamo en una movilización que este miércoles recorrió las calles céntricas y culminó con momentos de alta tensión, forcejeos e incidentes en las puertas de la Jefatura Departamental de Policía.
La marcha fue pacífica hasta que los vecinos llegaron a una cuadra de la sede de la Jefatura Departamental de Policía y encontraron vallada la calle, con agentes acordonados impidiéndoles el paso. Pero un grupo se atrevió, derribó el vallado y la manifestación pudo acercarse a la esquina de Entre Ríos y Gascón. En medio de incidentes, pidieron que sea removida la cúpula policial.
“Estamos cansados. No nos vamos hasta que salga el jefe, que salga alguien a hablar”, hicieron saber mediante un megáfono. El jefe, comisario mayor Cristian Daniel Fontana, no asomó en ningún momento.
Pero en su lugar se presentaron oficiales de la Infantería, con cascos y escudos para impedir el paso de los vecinos. Entonces comenzaron los incidentes, forcejeos entre quienes cargaban con carteles con la leyenda “seguridad” y los uniformados, insultos, hasta que algunos manifestantes consiguieron vulnerar el cordón policial. Aguardaron ser atendidos, pero no ocurrió.
En la misma marcha, que recorrió las calles de Mar del Plata para pedir por seguridad y justicia por múltiples casos, estuvieron los familiares del ferretero Raúl Ricardo Ruiz, de 48 años, padre de dos chicos, asesinado por motochorros de un disparo en el pecho el sábado en la tarde en su local de la avenida Libertad, y los familiares y vecinos de Mailén Antonich, de 24 años, la joven que asistió engañada a una falsa entrevista de trabajo y fue atacada y asesinada por al menos dos hombres, entre el viernes y el sábado.
A paso lento, con sus nietas -la más pequeña, de un año, en brazos, y su hermanita, de 6, tomada de la mano-, María de los Ángeles Mariscal, madre de Mailén, avanzó entre los manifestantes. Las nenas vestían remeras con la imagen de la mamá en el pecho. “Todo es un desastre, la Policía que no toma las denuncias, a la Justicia que se le escapa la liebre”, dijo a este diario.
A unos metros distancia, Edith, la hermana del ferretero Ruiz, marchó acongojada, sin poder hablar. Los asesinos de su hermano fueron detenidos momentos después del crimen, a seis calles de la ferretería Bener que tenía en avenida Libertad al 7700 y el caso conlleva un dato que hace al hartazgo de los marplatenses: uno de los detenidos tiene 17 causas abiertas en la Justicia. “¿No debería estar preso?”, se preguntaron, reiteradamente, algunos manifestantes.
No hay quien habite la ciudad que no sepa de inseguridad, por haberla vivido en carne propia o por tener alguien cercano que la padeció. “Es algo que venimos advirtiendo hace mucho tiempo. Crece el delito, la violencia, la criminalidad. Estas son crónicas de muertes anunciadas”, explicó a Clarín Jésica Alonso, referente vecinal que en redes, desde @sancarlosmdq impulsó la marcha. “Pedimos seguridad y justicia, que la cúpula de la Jefatura Departamental se vaya”, sostuvo.
Mientras tanto, Evelyn, hija del chofer Rodríguez, caminó exhibiendo una cartulina con la foto de su papá: “Así salió a trabajar”, lo mostraba en una imagen de frente, y con otra foto, la que se difundió del cuerpo del hombre cubierto con una sábana blanca, sin vida junto a un árbol, donde lo asaltaron, que acompañaba: “Y así terminó su jornada laboral, solo, golpeado y desangrado“.
No hay detenidos por su crimen, ni siquiera se halló el Chevrolet Corsa que le robaron. “Hoy me toca a mí estar acá, mañana le tocará a otro y luego a otro y a otro”, lamentó cuando le acercaron un megáfono, con voz apenas audible, pero clara. Las que no se oyeron son las voces de las autoridades: como las del jefe policial, o las del intendente o de la gobernación.
Mar del Plata. Corresponsal








