en los bebés varias superaron el 90%

en los bebés varias superaron el 90%

Semanas antes de lo previsto, el Ministerio de Salud de la Nación dio a conocer el informe anual de Cobertura de Vacunación correspondiente al calendario nacional de inmunización 2025. Si bien muestra mejoras sustanciales en las dosis que toca dar a los bebés dentro del primer año de vida (algunas de las cuales polemizan las proyecciones que hace poco difundió la OMS), sigue reflejando un escenario problemático en cuanto a las vacunas que se aplican después de los 12 meses de vida. Y particularmente, en las que deberían recibir todos los chicos que cursan el último año de jardín o arrancan la escuela primaria.

El Gobierno celebró los datos positivos obtenidos para los bebés de hasta un año. Algunas lograron superar el 90% de cobertura, un umbral clave para garantizar el control epidemiológico de ciertas enfermedades y minimizar el ingreso de agentes microbianos que pueden complicar la salud de esa población objetivo. También se realzaron algunas cifras que (como se destallará abajo) conviene mirar en contexto. Por ejemplo, la mayor asistencia de chicos de 11 años para recibir -entre otros refuerzos de esa etapa de la vida- la dosis única contra el virus de papiloma humano (VPH), un agente viral que puede provocar lesiones asociadas al cáncer de cuello uterino.

En la red X, el ministro de Salud, Mario Lugones, repitió algo que suele decir, y es que cada estrato de gobierno debe cumplir su función: “La Nación garantiza las vacunas y monitorea su aplicación; las jurisdicciones llevan adelante la estrategia en cada territorio”. Además, un comunicado de su cartera resumió los resultados relacionados con los bebés de hasta un año, en especial en las llamadas “vacunas trazadoras”, mojones indicadores que se eligen para proyectar el supuesto éxito de determinada política de salud. En este caso, la vacunación en Argentina.

Según ese texto, “respecto a las coberturas de 2024, el informe publicado destaca los incrementos de 6,42 puntos porcentuales en (las vacunas) BCG; 8,96 puntos en Hepatitis B neonatal; 6,86 puntos en la primera dosis de Quíntuple; 6,28 puntos en la primera dosis de IPV; y 5,61 puntos en la primera dosis de Neumococo. Como resultado de estos aumentos, las coberturas nacionales alcanzaron el 93,5% para BCG; 92% para Hepatitis B neonatal; y de 91,6% para Quíntuple; 91,3% para IPV y 90,1% para Neumococo en las primeras dosis”.

La base de información es el Registro Federal de Vacunación Nominalizado (NOMIVAC), una plataforma cuya creación fue sancionada (en la ley 27.491) en diciembre de 2018, cuando se determinó la creación del Registro Nacional de la Población Vacunada Digital. Debía asentar cuanto antes y nominalmente las dosis administradas -persona por persona, vacuna por vacuna y en todo el país-, pero los pasos desacompasados desde las provincias y las debilidades en la coordinación nacional (con el agravante de la pandemia) provocaron que la reglamentación de esa normativa recién ocurriera en el último suspiro del gobierno de Alberto Fernández (agosto de 2023).

Desde entonces, las autoridades nacionales de salud aseguran cada año que se impulsan mejoras para acelerar los tiempos en la consolidación de la información, tanto a nivel nacional como en el plano granular. Según resaltan en el comunicado sobre el nuevo informe, el horizonte es que el NOMIVAC provea un “sinceramiento” en las cifras, lo que sugiere un cuestionamiento a las intachables cifras históricas de vacunación en Argentina, casi todas encima del 90%.

En cualquier caso, entre las cuentas pendientes hoy está todavía esa foto dinámica prometida por el Ministerio de Salud a fines de 2025, cuando se presentó, ante un grupo de periodistas (entre los que estuvo Clarín), un panel de vacunación “en tiempo real”, cuyo objetivo era advertir a las provincias de la existencia focos desatendidos en materia de vacunas.

Así y todo, no deberían desestimarse pequeños pasos en materia de “tiempos”, considerando que el reporte comentado acá (correspondiente a las dosis administradas en 2025) fue difundido bastante antes que los de los últimos años.

Mientras el informe de vacunas de 2022 había sido cerrado en agosto de 2023 y el de ese año, recién en diciembre de 2024, la síntesis de cobertura de vacunación de 2024 fue informada en septiembre de 2025, y la de ese año es difundida ahora, en julio de 2026, con datos actualizados hasta el 3 de junio (informa la carátula de informe propiamente dicho).

Vacunas que mejoraron, pero aún son una cuenta pendiente

Luego de la importante caída en 2024 de las coberturas (que venían recuperándose lentamente después de la pandemia), más allá de estas mejoras el propio Gobierno reconoció que hay objetivos incumplidos.

Según aclaran en el comunicado oficial, las vacunas de los 5 y 11 años mostraron “una tendencia de recuperación y crecimiento respecto al año anterior pero aún no se alcanzan las metas de cobertura superiores al 90%”. Es interesante el giro en la comunicación por la que el propio ministerio deja claro que, en verdad, lejos se está de eso.

El Gobierno destaca -siempre en relación a las vacunas de los 5 y 6 años- que “el refuerzo de la triple viral pasó del 46,7% en 2024 al 54,8% en 2025”. Hay que tener en cuenta que ese 54,8% iguala la preocupante cobertura obtenida en 2023 para esa inyección que previene el contagio de sarampión, rubéola y paperas.

La triple bacteriana celular (previene difteria, tétanos y tos convulsa), aclara la comunicación oficial, “creció del 46,3% al 58,3%”. Son nada menos que 12 puntos porcentuales (la cifra de 2023 fue 53,41%).

En cuanto a la dosis que a los 5 años protege de la poliomielitis (IPV/Salk), la suba fue del 47,5% en 2024 al 57,2% el año pasado, también un alza significativa, que superó por cuatro puntos porcentuales el 53,7% de 2023.

La vacuna refuerzo que evita o minimiza los cuadros de varicela pasó del 45,8% al 56% en un año, pero todavía resta generar un mejora sustancial respecto del dato de 2023: 52,3%. En cuanto a las dosis de los 11 años, el Gobierno informa que “asimismo, la dTpa (triple bacteriana acelular) y la vacuna contra el meningococo también registraron un aumento interanual, pasando de un 54,1% en 2024 al 58%, y del 51,9% al 57,1%, respectivamente”.

Son dos dosis que en 2023 habían tenido coberturas superiores. La triple bacteriana acelular, casi 64%. La antimeningocócica, 61,1%.

Por otro lado, en su segundo año consecutivo de implementación, la vacuna contra el Virus Sincicial Respiratorio (VSR) alcanzó el 74% de cobertura, superando el 67,8% registrado en 2024. Cabe recordar que la vacuna contra el VSR está indicada a embarazadas que se encuentren entre la semana 32 y 36 de embarazo inclusive, con el objetivo de fortalecer la protección de los recién nacidos frente a las formas graves de bronquiolitis y otras infecciones respiratorias.

La del HPV, más abajo que cuando eran dos dosis

Por fin, la delicada cuestión de la vacunación contra el HPV en preadolescentes. Hace dos años que, en lugar de dos dosis, la (ahora absorbida por el Poder Ejecutivo) Comisión Nacional de Inmunizaciones (CoNaIn) recomendó reducir el esquema a una monodosis. La decisión tuvo razón de ser no sólo porque quedó demostrada la protección duradera con una sola inyección sino porque la adherencia en la segunda dosis era absurdamente baja, tanto en nenas como en varones.

El Gobierno informa ahora que la monodosis de 2025 superó las cifras de 2024, un dato sin dudas alentador. En nenas, la monodosis pasó de 55,5% a 61,2%. En varones, de 50,9% a 56,2%. Sin embargo, queda un buen camino por recorrer, si se correlaciona esa monodosis con el primero de los dos pinchazos que los chicos de 11 años recibieron dos años antes. Entonces, en 2023, 66,98% de las nenas tuvieron esa cobertura. En cuanto a los varones fue 60,92%.