A más de cuarenta años de su nacimiento, Soda Stereo sigue generando nuevas lecturas. No porque su historia haya quedado incompleta, sino porque cada generación encuentra otra puerta de entrada para revisarla. Dos libros de reciente publicación vuelven sobre el grupo desde perspectivas tan diferentes como complementarias. Sodamanía, Soda Stereo y el fenómeno que cambió al rock latino (Gourmet Musical), del periodista e investigador uruguayo Allan Kelly Márquez, se concentra en el impacto social y cultural que la banda provocó en América Latina durante la segunda mitad de los ochenta. Soda Stereo. La biografía total… y más (Planeta), de Marcelo Fernández Bitar, recupera, en cambio, el recorrido completo del trío, desde sus primeros ensayos hasta la reciente gira Ecos.
Uno propone una tesis sobre el fenómeno; el otro construye una minuciosa memoria documental de la banda. Leídos en conjunto, permiten comprender que la historia de Soda Stereo aún continúa escribiendo páginas más allá de sus inolvidables canciones.
Una forma de sentir la vida
“Durante unos meses de 1986 y 1987, la Sodamanía se convirtió en una forma de sentir la vida y una vía de escape para miles de jóvenes agobiados”, escribe Kelly Márquez en las primeras páginas de Sodamanía. Es un libro original por su enfoque (aquellos años de explosión internacional del trío en donde aquellos raros peinados nuevos comenzaron a pisar fuerte a lo largo de todo el continente) y por el material de archivo incluido.
Su principal acierto es evitar el lugar común. En vez de volver sobre la biografía de Cerati, Bosio y Alberti, el autor decide correr el foco hacia un episodio puntual: la explosión que Soda Stereo provocó en Chile y Perú entre 1986 y 1987. Allí encuentra el origen del primer fenómeno verdaderamente continental del rock en español.
No es casual que el libro abre con la prohibición de interpretar “Dietético” en Chile. Corría 1986 y eran los últimos coletazos de la dictadura de Augusto Pinochet. Desde ese episodio inicial, Kelly Márquez propone leer la expansión de Soda Stereo en diálogo con el contexto político y social de la región. Las canciones importan pero también se filtran las democracias recuperadas, una juventud que buscaba nuevas formas de expresión y un mercado cultural que comenzaba a pensarse en clave latinoamericana.
La hipótesis aparece condensada en una frase que atraviesa toda la investigación y que el autor sostiene con pericia de archivista: no se trata sólo del éxito de una banda argentina en el exterior. Kelly Márquez entiende aquella explosión como una experiencia generacional.
En nuestro propio idioma
“Pusieron en escena la posibilidad de ser y comunicar en nuestro propio idioma, con el valor cultural y social que ello representa. En eso mismo fundamentarían luego su escalada continental”, escribe el autor. Más que una descripción del éxito comercial de Soda Stereo, la frase explica por qué el grupo logró convertirse en una referencia identitaria para miles de jóvenes latinoamericanos. Algo que se respalda en los testimonios incluidos a lo largo de las 248 páginas del libro.
Tite Barbuzza diseñó el logo de Soda Stereo para Doble Vida. Archivo Clarín.La investigación se sostiene sobre una trama coral. Hay músicos, productores, periodistas, fotógrafos, integrantes del equipo técnico y fanáticos que reconstruyen aquellas giras desde perspectivas diferentes.
Kelly Márquez también dedica varias páginas a las personas que ayudaron a construir el fenómeno detrás del escenario. El histórico manager Alberto Ohanian aparece como el gran estratega de la expansión continental, mientras que Alfredo Lois —compañero de Cerati y Bosio en la carrera de Publicidad de la Universidad del Salvador— es presentado como mucho más que un asesor estético: su influencia en la construcción de la identidad visual del grupo terminó siendo tan decisiva como la música.
El libro está poblado de escenas que funcionan como pequeñas postales de época. Cerati, entrevistado durante la gira de 1986, reflexiona: “Buenos Aires es una ciudad bastante cosmopolita, donde cada vez la gente se mira menos”. Zeta Bosio recuerda aquellos viajes como una experiencia transformadora: “Para mí, lo trascendente fue haber asimilado cosas, intercambiar cultura. Volví más crecido y más maduro. Ganamos en seguridad y eso sirve”.
También aparecen el caos desatado en el Festival de Viña del Mar y fotografías que tienen el valor de verdaderos documentos históricos, como aquella imagen de un Cerati muy joven, de pelo revuelto y lentes oscuros, siendo entrevistado por la televisión peruana en las afueras del Hotel de Turistas de Piura el 1 de julio de 1987.
La mayor virtud de Sodamanía consiste en desplazar el centro de gravedad del relato. El protagonista ya no es únicamente Soda Stereo: también lo son los públicos que hicieron posible ese fenómeno, los periodistas que intentaban explicarlo y una América Latina que empezaba a reconocerse en un rock cantado en español. Kelly Márquez no escribe una biografía más sino intenta descifrar el origen de un fenómeno cultural.
Desde sus primeros pasos
Si Kelly Márquez corre deliberadamente el foco de la banda para explicar el fenómeno que se produjo a su alrededor, Marcelo Fernández Bitar hace el recorrido inverso. Soda Stereo. La biografía total… y más vuelve a poner a Cerati, Bosio y Alberti en el centro del relato para reconstruir, con la mayor exhaustividad posible, la historia del grupo desde sus primeros pasos hasta la actualidad.
No busca formular una tesis sobre Soda Stereo, sino documentar su trayectoria mediante una enorme cantidad de entrevistas, notas periodísticas, material de archivo y testimonios reunidos por uno de los periodistas que siguió su carrera más de cerca
El relato avanza en orden cronológico, desde las primeras grabaciones y los shows iniciales hasta la reciente gira Ecos, que recuperó la voz y la guitarra originales de Cerati mediante tecnología audiovisual de última generación, una propuesta que despertó tanto entusiasmo como polémica entre los fanáticos.
Fernández Bitar resume esa trayectoria con una definición que funciona como columna vertebral del libro: “Soda Stereo recorrió todo el territorio argentino y, una vez consagrado como incuestionable número uno, probó suerte en el exterior, con un resultado tan positivo que se convirtió en el grupo de rock más popular de Latinoamérica, con una influencia que se extiende hasta el día de hoy en todo tipo de artistas”.
Uno de los principales atractivos del volumen reside en la enorme cantidad de material reunido. Hay testimonios en primera persona, reconstrucciones de las giras, entrevistas de distintas épocas y un recorrido disco por disco que permite seguir la evolución artística de la banda desde el debut de 1984.
Uno de los aportes menos evidentes, pero más valiosos, es la incorporación de reseñas y entrevistas publicadas en el momento en que aparecieron esos álbumes. Esa decisión permite recuperar cómo fueron recibidas aquellas obras in situ, antes de convertirse en clásicos indiscutidos del rock argentino.
Así reaparece el debut producido por Federico Moura, donde convivían el desenfado pop de “¿Por qué no puedo ser del jet set?” con composiciones de un clima más sofisticado y misterioso, cercanas al universo sonoro de The Police o Men at Work, como “Un misil en mi placard”.
El segundo disco ya exhibe una banda diferente: más oscura, con un sonido de bajo más denso, letras más elaboradas y un tratamiento de sintetizadores y arreglos rítmicos más desarrollado, en paralelo con la experiencia de Cerati en Fricción junto a Richard Coleman, Fernando Samalea y Christian Basso.
El recorrido continúa con Doble Vida, producido por Carlos Alomar, y desemboca en el punto de inflexión que significó Canción animal, donde el aporte de Daniel Melero resulta decisivo. Fernández Bitar recupera una idea compartida desde hace años por buena parte de la crítica: “Para muchos, Canción animal es la obra maestra de Soda Stereo, dada su impresionante mezcla de influencias, desde el Spinetta de los años setenta hasta el novedoso sonido ‘Madchester’ de 1989″.
La biografía total… y más, de Marcelo Fernández Bitar (Planeta). Foto: imagen generada con inteligencia artificial.Reconstrucción documental
El interés del autor está puesto menos en el análisis musical que en la reconstrucción documental. Predominan el dato, el archivo y la voz de los protagonistas antes que la interpretación crítica de la obra. Esa es, justamente, la identidad del libro: una biografía construida desde la memoria periodística, donde cada entrevista, cada crónica y cada testimonio ayudan a reconstruir el crecimiento de una banda que fue transformándose con cada disco y con cada gira.
Los capítulos dedicados al último recital de 1997 —cuando Soda Stereo se convirtió en la primera banda argentina, después de Serú Girán, en llenar River para una despedida de esa magnitud— y al regreso con Me verás volver en 2007 recuperan la dimensión épica de un grupo cuya influencia no dejó de crecer incluso después de su separación.
Kelly Márquez y Fernández Bitar escriben sobre la misma banda, pero no sobre el mismo objeto. El primero investiga un acontecimiento: cómo tres músicos argentinos desencadenaron el primer fenómeno masivo del rock en español a escala continental. El segundo documenta una trayectoria: cómo ese fenómeno fue construyéndose disco tras disco, gira tras gira, hasta convertirse en una referencia ineludible para varias generaciones de artistas. Leídos juntos, ambos libros confirman que la historia de Soda Stereo todavía admite nuevas preguntas. Y quizá esa sea la mayor prueba de su vigencia.
Sodamanía, Soda Stereo y el fenómeno que cambió al rock latino, de Allan Kelly Márquez (Gourmet Musical) y La biografía total… y más, de Marcelo Fernández Bitar (Planeta).









