La madrugada del 20 de julio de 2012, el estreno de Batman: el caballero de la noche asciende se convirtió en una de las peores masacres de la historia reciente de Estados Unidos. En una sala de cine de la ciudad de Aurora, en el estado de Colorado, un hombre irrumpió armado durante la proyección, lanzó gases lacrimógenos y abrió fuego contra los espectadores. Doce personas murieron y otras 70 resultaron heridas, en un ataque que conmocionó al mundo.
El responsable fue James Eagan Holmes, un joven de 24 años que había ingresado al lugar minutos después de que comenzara la función de medianoche. Vestido con ropa táctica, casco, chaleco antibalas y armado con diferentes armas, disparó durante varios minutos contra el público. En un primer momento nadie desconfió de él, muchos creyeron que se trataba de algún tipo de promoción e incluso inicialmente se pensó que los estruendos formaban parte de la película.
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Poco después del ataque, la Policía lo encontró en la escena del crimen, junto a su auto. Cuando los agentes le preguntaron quién era, Holmes respondió: “Soy el Joker”, en referencia al famoso villano de Batman. Esa frase se volvió en uno de los datos más recordados del caso, al igual que el cabello de Holmes, que se lo había teñido de rojo.
Quién es James Eagan Holmes
Holmes nació el 13 de diciembre de 1987 en San Diego, California. Hijo de la enfermera Arlene Holmes y el matemático y científico Robert M. Holmes, sus padres tienen títulos de la Universidad de Stanford, la UCLA y Berkeley y desde pequeño se esperaba que James tuviera un importante recorrido académico.
Se graduó con honores en Neurociencia por la Universidad de California en Riverside y en 2011 comenzó un doctorado en Neurociencia en la Universidad de Colorado, donde investigaba los mecanismos del cerebro relacionados con la conducta humana. En las cartas de recomendación, lo mencionaron como “un líder grupal muy eficaz“ y una persona con una gran “cantidad de madurez intelectual y emocional”.
En sus trabajos como consejero en un campamento de verano y como coordinador de niños con discapacidad no tuvo ningún problema disciplinario. Sin embargo, meses antes del ataque en el cine Century 16 de Aurora había comenzado a mostrar un marcado deterioro en su salud mental. Fue atendido por tres psiquiatras diferentes del campus universitario luego de manifestar pensamientos violentos y cuando sus notas comenzaron a bajar.
También atravesaba dificultades personales que finalmente lo llevaron a abandonar el programa doctoral pocas semanas antes de la masacre. La investigación posterior al ataque reveló que le había confesado a su compañero de cuarto que ya no se sentía “buena compañía para nadie” y que padecía graves trastornos psiquiátricos.
Cómo fue la masacre de Aurora
La función de estreno de Batman: el caballero de la noche asciende, protagonizada por Christian Bale como el “hombre murciélago” y Tom Hardy como Bane, había comenzado pasada la medianoche del 20 de julio en el cine Century 16 de Aurora. La sala estaba repleta de fanáticos que esperaban el cierre de la trilogía dirigida por Christopher Nolan y cuya película anterior, Batman: el caballero de la noche, había generado un gran impacto por la actuación del ya difunto Heath Ledger como el “Joker”.
Holmes compró una entrada y se sentó en la sala, que estaba llena. Casi media hora después del inicio de la película, se levantó y salió por una puerta de emergencia. Fue hasta su auto, ubicado en el estacionamiento del cine, y regresó instantes más tarde con el traje táctico puesto y equipado con un variado armamento, que había comprado de forma legal en los meses previos.
Primero, lanzó dos cartuchos de humo. Luego, disparó al techo y dio inicio a la matanza. “Todo el mundo pensó que eran fuegos artificiales o algo así. No quería creer que era real hasta que lo fue”, comentó más tarde Jacob King, uno de los sobrevivientes. Así fue como comenzó a disparar sin un objetivo fijo, ya que su intención era matar a la mayor cantidad de gente posible, incluyendo a una nena de 6 años y una bebé de tres meses que estaban con sus padres en la sala.

El asesino de 24 años usó tres armas distintas para perpetrar la masacre: un fusil semiautomático AR-15, una escopeta Remington calibre 12 y una pistola Glock, para terminar. Cuando se le acababan las balas, volvía a recargar y seguir, mientras la gente escapaba corriendo fuera del cine o buscaba esconderse en el interior.
En total, el ataque duró unos minutos y dejó un saldo devastador: 12 personas muertas y unos 70 heridos (58 de ellos por disparos realizados por Holmes y otros afectados por esquirlas y lesiones durante la desesperada huida). Mientras los equipos de emergencia atendían a las víctimas, la Policía localizó al tirador cerca a su vehículo. “Soy el Joker”, respondió el joven cuando el agente Jason Oviatt le preguntó quién era.
Los fallecidos fueron identificados Veronica Moser-Sullivan (de 6 años), Micayala Medek (23 años), Jessica Ghawi (24 años), Jonathan Bunk (26 años), Matt McQuinn (27 años), John Larimer (27 años), Alex Sullivan (27 años), Jesse Childress (29 años), Rebecca Ann Wingo (32 años) y Gordon Cowden (51 años).

Entre los heridos más jóvenes se encontraba un bebé de tres meses, que fue dado de alta después de que los médicos lo asistieran. También se reportaron dos aviadores de la Armada de los Estados Unidos y la Fuerza Aérea y un marinero que estaban en el cine y presentaron heridas de arma de fuego. Dos días después de la masacre, el entonces presidente Barack Obama viajó al estado de Colorado para reunirse con las víctimas y hablar con las autoridades locales.
Cambios en la seguridad en los cines de EE.UU.
A partir de la masacre de Aurora, numerosas cadenas de cines reforzaron los controles de seguridad, incrementaron la presencia de personal durante los grandes estrenos y revisaron sus protocolos de evacuación y respuesta ante posibles tiradores.
El ataque tuvo consecuencias inmediatas en Hollywood. Warner Bros. decidió cancelar eventos promocionales del estreno del tercer filme de Batman de la trilogía de Nolan, mientras que se modificó el lanzamiento de Gangster Squad, protagonizada por Josh Brolin y Sean Penn. La película incluía una escena en la que varios hombres abrían fuego contra personas dentro de una sala de cine, por lo que esa secuencia fue eliminada antes del estreno.
En los cines de AMC, en tanto, no se permitió por bastante tiempo llevar máscaras o armas de juguete, una práctica habitual entre los fanáticos de películas basadas en cómics, según el personaje.

Años después, el recuerdo de Aurora volvió a sobrevolar el estreno de Joker (2019), donde Joaquin Phoenix interpretó al famoso villano. Las autoridades volvieron reforzar la seguridad en numerosas salas debido al temor de que pudiera producirse un episodio similar, de imitación, impulsado por la preocupación generada en las redes sociales y por familiares de algunas de las víctimas. Finalmente, transcurrió sin incidentes.
Con un total de 71 entre muertos y heridos, la masacre cometida por James Eagan Holmes fue unos de los peores tiroteos masivos en la historia de los Estados Unidos hasta el ataque de la discoteca Pulse de Orlando en 2016 (49 personas murieron y 53 resultaron heridas). Solamente en 2012, se produjeron 22 matanzas de este tipo en Estados Unidos.
El juicio y la condena contra Holmes
El proceso contra Holmes inició el 23 de julio de 2012. Con cara de desconcierto y el pelo ya anaranjado, asistió a la audiencia para escuchar la imputación en su contra. Fue acusado de 24 cargos de homicidio -dos por cada una de las 12 víctimas fatales- y de más de un centenar de cargos por intento de homicidio, uno por posesión ilegal de explosivos y otro agravado por crimen violento.
Al revisar su departamento, los integrantes de la fuerza de seguridad descubrieron que había preparado cuidadosamente explosivos y las llamadas “trampas cazabobos”, lo que obligó a un complejo operativo para desactivarlos antes de que pudieran detonar. Durante el juicio, la Fiscalía solicitó la pena de muerte, pero consultaron a las familias si estaban dispuestas a llevar adelante un procedimiento que suele ser largo y complejo para los denunciantes. En tanto, los defensores de Holmes alegaron que era “inimputable” y que había sufrido un brote psicótico.
La sentencia llegó en 2015. Tras varias audiencias, víctimas y familiares asistieron a la sala llevando remeras o algún distintivo de “Batman”, como el clásico logo del murciélago, para enseñar una forma de reapropiarse de aquello que el atacante había convertido en un símbolo de terror. A lo largo de las mismas se analizaron miles de fotografías, horas de imágenes de videos, resultados de pericias y entre los testigos estuvieron presentes los profesionales que habían tratado a Holmes por sus problemas de salud mental.
Finalmente, el acusado fue condenado a 12 penas de prisión perpetua, sin posibilidad de solicitar la libertad anticipada, y a 3.318 años de cárcel por los otros cargos en su contra. Actualmente tiene 38 años y permanece alojado en una cárcel federal de White Deer, estado de Pensilvania, con estrictas medidas de seguridad por sus antecedentes y por haber intentado suicidarse en diferentes ocasiones.
FP








