Madrid festejó a lo grande el triunfo en el Mundial y ahora piden la final contra Argentina

Madrid festejó a lo grande el triunfo en el Mundial y ahora piden la final contra Argentina

El “¡Yo soy español, español, español!” estalló en la Plaza Colón de Madrid, apenas el árbitro salvadoreño dio la señal del fin del partido.

Con los brazos alzados y dos dedos en v -de victoria y del 2 a cero con el que España barrió del mapa a Francia-, un grupo de adolescentes intentaba hacer sombra sobre la pantalla gigante que la Real Federación Española de Fútbol y el Ayuntamiento de Madrid montaron aquí hace un mes, cuando comenzó el Mundial.

Porque esta plaza de cemento, donde ondea la bandera que, según los madrileños, es la más grande de España, cambió de nombre en estos días: es la Plaza Selección.

A 8.000 kilómetros de Dallas, donde España se ganó su lugar en la final que se jugará el domingo, Madrid festejó hasta pasada la medianoche.

La fuente de Cibeles, espectadora habitual de la euforia triunfal de los hinchas del Real Madrid, lleva días cubierta con andamios para protegerla, esta vez, del fervor nacionalista.

Nadie reparaba en las siete horas más de diferencia en el huso horario con la sede en la jugó el partido.

Los más exaltados trepaban a los postes de luz desde donde gritaban: “¡Estamos en la final!”

Y cuando los semáforos que rodean a la Cibeles se ponían en rojo, contingentes de españoles con la camiseta de la Selección nacional saltaban frente a los faros de los autos parados que contestaban, con partitura desafinada, a bocinazos.

El Paseo de la Castellana fue un desfile de trapos rojos y oro y maniobras peligrosas de gente con medio cuerpo asomado fuera de las ventanillas. Junto al río Manzanares, en la zona recuperada conocida como Madrid Río, otras dos pantallas gigantes reprodujeron el penal que convirtió Oyarzábal y con el que a más de uno se le llenaron los ojos de lágrimas.

La de este martes fue la segunda semifinal de la historia de España en una Copa del Mundo.

La anterior se celebró en 2010, en Sudáfrica, donde los españoles se consagraron campeones por única vez. Hasta ahora.

En medio del delirio por los festejos y a la espera de la segunda semifinal que Argentina e Inglaterra disputarán este miércoles 15 surgió la pregunta inevitable: ¿Qué rival prefieren los españoles para enfrentar en la final del Mundial?

“Queremos a Argentina, ¿verdad? -pedía el cronista del diario deportivo Marca, en su análisis post-partido-. Aunque sea más difícil. Porque mola más. Porque a Inglaterra ya la vimos en la Eurocopa. Contra Messi. Contra la hinchada más loca del mundo. La Finalissima (entre Argentina, campeón de América, y España, campeón de Europa) que no se pudo jugar en marzo. El 19 de julio. En Nueva Jersey. El partido que siempre soñamos.”

Lo mismo auguró la campeona del mundo y tres veces Balón de Oro, Aitana Bonmatí, comentarista en una de las señales pagas que transmiten los partidos del Mundial.

“Soy culé (hincha del Fútbol Club Barcelona) y me gustaría ver una final con Messi”, admitió.

Por las calles de Madrid, la mayoría de los españoles anhelan anhela ese duelo entre Argentina y la Roja.

“A no ser que esté amañado (arreglado) como los partidos que jugaron hasta ahora”, ironizó un castellano-manchego de vacaciones en Madrid sobre los partidos que jugó la Selección de Scaloni.

“Prefiero a Argentina porque la veo peor que a Inglaterra”, aseguraba Diego Ruiz, otro fan español.

Sin sarcasmo, Brian confesó que preferiría ver a los jugadores de su país ganarle a la Scaloneta porque “sería derrocar al anterior campeón y entonces la gloria sabe mucho mejor”.

“Ganarle a Argentina sería un cierre perfecto”, decía Javi.

“¡Vamos a quitarle el Mundial a Messi!”, exclamaba Joseba. “Hay que hundir a Messi, chavales”, proponía Ana, una chica que juraba que se va a tatuar el nombre de Cucurella, el 24 de la Selección española.

En el autocine de Madrid, otro de los escenarios con megapantallas para ver gratis el Mundial, era ya la una de la madrugada cuando los altoparlantes rugían el “we are the champions” (“Somos los campeones”) en la voz de Freddie Mercury.