Hizo historia en la “montaña asesina” y ahora vuelve al Himalaya para escalar el segundo pico más alto del mundo

Hizo historia en la “montaña asesina” y ahora vuelve al Himalaya para escalar el segundo pico más alto del mundo


Cuando regresó del Nanga Parbat en 2023, Juan Pablo Toro pensó más de una vez que no volvería a intentar una montaña de más de ocho mil metros. La experiencia había sido tan extrema física y emocionalmente que parecía suficiente para toda una vida. Sin embargo, a pocos años, el empresario y alpinista argentino de 52 años está listo para intentarlo de nuevo en Pakistán.

Esta vez, el desafío es todavía mayor: intentar la cumbre del K2, de 8.611 metros, considerada una de las montañas más difíciles y peligrosas del mundo. Y hacerlo, si las condiciones lo permiten, sin oxígeno suplementario.

Toro ya sabe lo que significa enfrentarse a un gigante del Himalaya. En julio de 2023 se convirtió en el primer argentino de la historia en alcanzar la cima del Nanga Parbat sin ayuda de oxígeno artificial, conocida entre los alpinistas como la “montaña asesina” por la cantidad de accidentes fatales registrados a lo largo de las décadas. Pero él no se sintió “hecho” con ese logro, asegura que nunca terminó de irse de Pakistán.

“De algún modo, Pakistán nunca terminó cuando regresé en 2023. El K2 siempre estuvo entre las montañas que imaginaba cuando empecé a soñar con intentar un ochomil”, le contó a Clarín al hacer referencia a los picos que tienen más de 8.000 metros de altura.

Ahora está ahí. En los próximos días llegará al campo base, a 5.000 metros de altura. El recorrido demanda unos siete días. Después está previsto un proceso de aclimatación y ascenso, que se calcula entre 15 y 20 días más, según sean las condiciones de la montaña y el clima.

El desafío pendiente

Para cualquier montañista, el K2 ocupa un lugar especial. Es la segunda montaña más alta del planeta después del Everest, pero muchos la consideran más exigente por sus dificultades técnicas, el clima impredecible y la complejidad de sus rutas.

“El K2 representa probablemente el desafío de montaña más importante que un alpinista pueda imaginar. Combina altitud, complejidad técnica, exposición, incertidumbre y una enorme exigencia física y mental”, le dijo Toro a Clarín.

La decisión de volver no fue inmediata. Toro asegura que necesitó años para procesar todo lo vivido en el Nanga Parbat y entender qué significó aquella experiencia.

Juan Pablo Toro fue el primer argentino que hizo cumbre en el Nanga Parbat, a más de 8.000 metros de altura. Ahora intentará el K2, el segundo pico más alto de la Tierra. Foto: Ariel Grinberg

“Hubo momentos en los que pensé: ‘Qué locura haber hecho esto’ y me prometí que el Nanga había sido la última. Pero con el tiempo apareció una certeza: quería volver”.

Las enseñanzas de la montaña

Su relación con la montaña empezó mucho antes de los ochomiles. De chico hacía excursiones con amigos y familiares, aunque el verdadero punto de inflexión llegó en 2013, cuando intentó el Aconcagua.

A partir de entonces llegaron el Denali, el Mont Blanc, expediciones en Perú, Bolivia, la Patagonia y finalmente la cordillera del Himalaya.

“La preparación para una expedición como esta no empieza unos meses antes de viajar. Es el resultado de muchos años de entrenamiento físico, aprendizaje técnico y construcción de experiencia”, dijo.

Uno de los aprendizajes más importantes surgió precisamente de un “fracaso”. En 2022 intentó el Nanga Parbat por primera vez, pero tuvo que abandonar cerca de los 7.000 metros por las malas condiciones.

“Aprendí que un intento fallido deja tantas cosas valiosas como una cumbre, quizás más. Aquel intento no fue un fracaso, sino una parte indispensable del proceso que hizo posible el éxito de 2023″.

La familia que se queda esperando

Detrás de cada expedición hay otra historia menos visible: la de quienes esperan. “No es fácil para ellos. Probablemente sea la parte más difícil de todo esto“.

Su esposa y sus hijos conviven con la incertidumbre de verlo partir durante casi dos meses hacia algunos de los lugares más inhóspitos del planeta. “Mi esposa tiene una fortaleza enorme. Después de tantos años de montaña nunca me pidió que abandonara un proyecto ni me puso obstáculos para perseguir estos sueños”, contó.

Y agregó: “Cada despedida tiene algo de alegría por el proyecto que comienza y algo de tristeza por el tiempo que vamos a estar separados”.

Por qué sigue volviendo

Toro reconoce que la motivación ya no pasa únicamente por alcanzar una cumbre.

“Las montañas de más de ocho mil metros tienen una capacidad única para poner todo en perspectiva y recordarte qué cosas son realmente importantes”. Por eso, dice, cada expedición termina siendo una experiencia de transformación personal.

“Cada viaje me ayuda a valorar más a mi familia, a mis amigos, a mi empresa y a las cosas simples de la vida. Me obliga a revisar prioridades y distinguir lo importante de lo accesorio“, afirma.

La expedición al K2 está prevista para los próximos días y se extenderá durante aproximadamente dos meses. Antes de intentar la montaña principal, Toro realizará etapas de aclimatación en el Broad Peak, otro gigante de más de ocho mil metros.

Mientras tanto, la preparación ya comenzó. Lleva adelante entrenamientos físicos, logística, permisos, seguros, equipamiento y planificación.

Y aunque muchos le preguntan qué pensará si logra pararse sobre la cima del K2, él evita adelantarse. “Si algo me enseñó el Nanga Parbat es que las emociones reales nunca se parecen demasiado a las que uno imagina desde casa”.

Por último hace una pausa y sonríe. “Y además, en montañismo solemos decir que la cumbre es apenas la mitad del camino“.