un libro reúne 20 entrevistas inolvidables

un libro reúne 20 entrevistas inolvidables


“He leído todo lo que me gustó y nada de lo que no me gustó”. Ya en la primera de las entrevistas compiladas, Hebe Uhart destella. Ahí está su estilo, el humor, la verdad cruda y esa simpleza aparente de profundidad filosófica. En El arte del detalle (Mansalva), el poeta, periodista y perro de presa del dato Osvaldo Aguirre compila 20 conversaciones que tuvo la autora de maravillas como Guiando la hiedra con distintos periodistas y escritores.

La colección empieza en enero de 1987 –con Autobiografía cotidiana, por Enrique M. Butti para El Litoral, cuando se publicó Leonor (editado por Per Abbat en 1986, un libro de relatos que se vio poco)– y termina en agosto de 2018, dos meses antes de su muerte.

En el campo, miro a la gente, las pulperías. En la ciudad, donde hay demasiados elementos –autos, semáforos, otras máquinas– miro otra cosa: los animales, porque no son mecánicos y están vivos. Los perros, los caballos, los pájaros, los burros… Quiero aprender, que salgan cosas nuevas. Aprender de los animales, incluso aquellos que te intimidan con la mirada”, le decía Uhart a Raquel Garzón en mayo de 2018 en la 44ª Feria del Libro, entre otras maravillas asombradas y asombrosas. El aprendizaje como estilo es la reescritura de aquella conversación, que salió tres meses después en la revista Ñ, y cierra el libro.

Intereses variopintos

A lo largo de El arte del detalle aparece potente no sólo la voz de Hebe Uhart, también sus intereses variopintos: el amor por los viajes, la forma de mirar el mundo, el alma docente, sus cuadernos en los que anotaba todo, las cosas mundanas que le llaman la atención, restos de su cotidiano repleto-sencillo y esa forma cáusticamente adorable de estar harta de la entrevista que está dando.

Como en Lo que hay es la vida, publicado en la revista peruana Buensalvaje en 2014, cuando la escritora Katya Adaui le dice: “La última pregunta. ¿Tienes algún escritor favorito?” Respuesta y fin del artículo: “Sí, mi maestro Felisberto Hernández. El más íntimo. Una maravilla. Ya contesté todo. Ahora viene el plomero”.

En ese mismo artículo está la frase que extrae Aguirre para el título. “Es algo muy interesante para todo el que va a escribir: el tema de la atención, el poder lograr una buena calidad de observación. Weil y O’Connor coinciden en que escribir es el arte del detalle y que mucha gente no le presta atención. Hay autores que son demasiado vagos o demasiado vanidosos”, le dice Uhart a Adaui. “Refiere a un eje de su narrativa, la atención hacia lo menor y hacia el rasgo verbal de los personaje”, puntualiza el compilador en la Introducción de la antología.

La historia y la sociología

Uhart ya había hablado del concepto en otras ocasiones, porque es la quintaesencia de su estilo, literario y vital. “Para las crónicas me valgo de la historia y la sociología. ¿Por qué no incluyo una cita de filosofía? Una cita tiene que ser muy pertinente o es nada. Y sobre todo porque van por caminos separados. La filosofía tiene que ver con la abstracción y la literatura es el arte del detalle, de la cosa pequeña”, dijo alguna vez, comparando su trabajo en diversos campos.

Hebe Uhart. Archivo Clarín.

En la introducción, Aguirre logra resumir en apenas tres páginas mucho de lo que sabe sobre la autora a la que le hizo reportajes y de la que analizó su obra a lo largo de los años. Ahí resume sin dejar de darle importancia al dato (el detalle) el arco que muestra en la compilación de artículos seleccionados.

“Uhart (Moreno, 1936-Buenos Aires, 2018) no se sentía postergada ni se consideraba una escritora secreta”, explica. “A cierta altura te descubren todos”, le dijo la autora a Fernando Toloza, en el séptimo artículo que salió originalmente en la revista rosarina Lucera, en 2005, cuando el sistema de la cultura local ya la había descubierto, olvidado y vuelto a descubrir mil veces.

“No le dio demasiada importancia al prólogo de Conti, del mismo modo que más tarde rechazó el título de ‘mejor escritora’ que le otorgó Fogwill, y estos gestos fueron significativos de su posición ante la literatura: Uhart fue una escritora que no se sentía como tal, que estaba en contra de la idealización de los intelectuales”, sigue Aguirre.

“Uhart no sólo era una autora ignorada por las grandes editoriales, sino también por los medios porteños: las primeras entrevistas se publicaron en diarios de Santa Fe, Rosario y Montevideo y provinieron de lectores o participantes en sus talleres, como Patricia Suárez”, cuenta el compilador.

La autora de Perdida en el momento, premio Clarín Novela 2003, también le hizo una entrevista a Hebe que está compilada en El arte del detalle: “La literatura es un modo de conjurar la repetición”, que salió en marzo de 1999 en el suplemento cultural del diario rosarino El Ciudadano y la región.

Ahí, la maestra le dice a su alumna: “Escribo desde 1964. Empecé a escribir porque a uno le gusta aquello para lo que tiene cierta facilidad. Y tenía cierta facilidad para hacerlo desde que era chica, aunque también tenía otras vocaciones y cosas que me gustaban. Es mentira lo que dicen los actores: ‘Si no fuera actor yo no sé qué haría; no podría ser nada’ , no es verdad eso, uno tiene varias vocaciones”.

Hebe Uhart. Archivo Clarín.

Aguirre se detiene en este detalle: “La publicación de Relatos reunidos (2010), con prólogo de Graciela Speranza, y el premio otorgado en la Feria del Libro de Buenos Aires del año siguiente se articularon en el pasaje que hizo Uhart de autora a culto a ser considerada una de las grandes escritoras argentina”.

La docencia, su carrera

También hay compilada una entrevista de la ensayista y crítica. “Escribir es una forma de concentrarse” salió en El País Cultural, de Montevideo, en 1994. Cuando le pregunta por qué decidió estudiar filosofía, Hebe responde: “Supongo que por descarte”, y también dice que su carrera siempre fue la docencia.

El criterio de selección, cuenta Aguirre, pone el foco en la época previa a la consagración, sin dejar fuera algunas pinceladas de su salida del estadio de “de culto”.

“Hebe Uhart, o la literatura más allá de la técnica” es una crónica breve, sin firma, que salió en el diario santafecino El Litoral en septiembre de 1995 y resume el paso de la escritora por la provincia, cuando presentó su novela Mudanzas, publicada por la editorial rosarina Bajo la Luna Nueva. “La libertad de escribir” es una brevísima entrevista que le hizo el compilador junto a Jorgelina Nuñez para El Cronista Cultural en 1995.

Entrevista a la escritora y cronista Hebe Uhart por Raquel Garzón. Foto: Martin Bonetto.

En paneo veloz, el libro se completa con varios formatos de reportaje, que lo exceden o le pasan por el costado. “Un personaje se define por lo que oculta”, de María Esther Gilio para El País Cultural en 1996, es una entrevista formal, salpicada de genialidades, que se va convirtiendo en charla. “La intransigencia gentil” es un mini cuestionario que le hizo Judith Savloff para Perfil, en 2006.

“Los argentinos, en el exterior, queremos ser otros” es un híbrido entre crónica y reportaje de Silvina Friera para Página12, publicado en 2008. Ese mismo año, cuando salió Turistas (Adriana Hidalgo), Flavio Lo Presti escribió “Gente rara”, un mix de reseña con charla en forma de pequeña crónica para La Voz del Interior.

Hay una transcripción preciosa, en donde Hebe habla del humor, de una charla en 2006 que tuvo con Ángel Berlanga, que conducía un ciclo de reportajes públicos en la Biblioteca Nacional Mariano Moreno.

También está “La conciencia del ciempiés”, una crónica en primera persona, de Fabián Soberón, que salió en 2014 en Perfil. Cuando se publicó la primera edición de Las clases de Hebe Uhart, de Liliana Villanueva, Mauro Libertella entrevistó a la maestra en lugar de la alumna, para la revista Ñ. Ahí, dice: “No podría trabajar en una redacción, con todos los escritorios juntos. Estaría mirando siempre lo que están haciendo los otros, no podría escribir”.

Hebe Uhart. Archivo Clarín.

Viajes, su casa y las plantas

Hay varios artículos de 2017. Un poco después de que Hebe cumpliera 80 años, habló sobre viajes, sus crónicas, su casa, las plantas y un espiral de detalles con la escritora Valeria Tentoni para el blog de Eterna Cadencia. Después de que ganó el Premio Iberoamericano de Narrativa Manuel Rojas, Patricio Zunini hizo un perfil minucioso con reportaje para Infobae en el que hablan de escuelas de campo y política, además de los temas recurrentes. Hay también una entrevista de Verónica Boix para La Nación y otra de Mónica López Ocón publicada por Tiempo Argentino.

“Habla claro,/ cuenta que todo/ es simple y claro:/ un cuerpo, un mueble, las personas/ que miran, hacen,/ juegan;/ asusta/ su buen humor/ para todo, su fastidio/ por la ambigüedad”, escribió la extraordinaria poeta Irene Gruss en “La risa”, poema que le dedicó a Hebe, de quien primero fue admirada discípula, luego vecina y gran amiga.

El conjunto reunido en El arte del detalle arma un lindo viaje por la vida, obra, intereses de la escritora. Ahí está ella. Se la escucha, con su hablar pausado. Se la ve, con su gesto adusto y diáfano. Aguirre escribe, y acierta: “Uhart dijo que escribía como hablaba; estas conversaciones son otras formas de su escritura”.

El arte del detalle, de Osvaldo Aguirre (Mansalva).