cuáles son los únicos dos lugares donde se hace en Argentina y qué medidas de seguridad tienen

cuáles son los únicos dos lugares donde se hace en Argentina y qué medidas de seguridad tienen

Más adrenalina, desafiar al miedo o simple divertimento son algunos de los motivos que llevan a las personas a realizar el salto en caída libre desde un puente, atado a una soga o elásticos, en una actividad no apta para cardíacos.

La impresionante muerte de Maria Eduarda Rodrigues de Freitas (21), el fin de semana pasado en San Pablo, quien fue arrojada sin la cuerda de seguridad por error, desató el debate sobre quién controla esos deportes y qué medidas de seguridad requieren.

El puenting o bungee jumping, como se conoce la actividad, se practica desde finales de los 80 en Argentina, bajo normas que regulan el deporte aventura. Los dos sitios con operadores registrados son Mendoza y Salta. Ambas provincias, combinan turismo de montaña, deportes extremos y actividades outdoor.

Desde hace 15 años, el puenting se practica en Mendoza. En un antiguo puente ferroviario del tren trasandino en la localidad cordillerana de Cacheuta, a 30 kilómetros de la ciudad de Mendoza. Tiene mucha demanda porque es uno de los principales destinos turísticos de montaña, que combina termas y senderismo, en especial los fines de semana largos y en vacaciones.

El bungee jumping lo hacen chicos desde los 4 años y personas de hasta 75 años. No es la edad un condicionante, pero se requiere no tener riesgos cardíacos y enfermedades preexistentes. En el caso de los niños pueden realizarlo solos o con un familiar.

También es practicado de a dos, algunos eligen hacerlo con su pareja o un amigo, pero no se realiza con un instructor como puede ocurrir en otros deportes extremos, como paracaidismo.

En el puente ferroviario de Cacheuta los asistentes se arrojan desde una altura de 30 metros. Con dos tipos de saltos caída libre: con movimiento pendular o jumping, que es amarrado a los pies y genera un efecto resorte después de la caída.

El guía de montaña Leandro Villegas es propietario de la empresa Puenting Mendoza. Inició la actividad en 2010, y tienen una oficina comercial en la villa cordillerana de Cacheuta, a pocos metros del ingreso a las termas.

“Ya sea el salto pendular o el salto elástico, usamos un sistema de seguridad que incluye un arnés que sujeta todo el cuerpo“, dice Villegas. Y sobre el motivo que lleva a las personas a realizar este deporte aventura, afirma: “Adrenalina, salir de la rutina y, según nos han mencionado algunos, lo hacen por desafío personal o recomendación del psicólogo“.

El puenting se sujeta desde la cadera y está conectado a una cuerda que se tensiona y genera un péndulo, que es un gran columpio en altura. “Lo hacen chicos desde los 4 años y personas de hasta 150 kilos, también en parejas“, explica el operador turístico mendocino.

En el salto bungee, atado a los tobillos, lleva una línea de seguridad secundaria conectada al arnés que sujeta todo el cuerpo. Como mínimo, la persona debe pesar 50 kilos y solo pueden realizarlo chicos a partir de los 12 años.

“Estas cuerdas elásticas que generan el rebote se elaboran con caucho, se estiran hasta 4 veces su largo“, detalla Villegas. Y cuenta que el salto ideal es caer de cabeza y que el cuerpo retroceda cuando se tensa la cuerda y va rebotando, deteniendo la caída, hasta llegar a su punto más bajo.

Salta y Mendoza son las únicas provincias que tienen habilitación para la práctica de esta actividad de riesgo. El gobierno de Mendoza tiene dos regulaciones, una de turismo aventura y la otra del registro de prestadores de operadores turísticos, donde deben anotarse estas empresas.

El operador de Mendoza asegura que se trabaja con altas medidas de seguridad: “Un equipo de profesionales de montaña, guías y rescatistas, que son formados en esta actividad”.

En cuanto al equipamiento para realizar los saltos, explica que es importado de Estados Unidos, y en el caso de las cuerdas, tienen sus especificaciones de cuánto tiempo pueden ser usadas. “Hay que cambiarlas todos los años o cada 18 meses como máximo, y en el caso de las cuerdas de puenting que es biodinámica, el cambio es cada tres meses“, dice Villegas.

La experiencia de arrojarse de un puente dura apenas cuatro segundos, y cuesta $ 55.000 y, el salto bungee, $ 65.000 por persona. Si se hacen los dos saltos, se ofrece un descuento.

En Salta, la página oficial de turismo de la provincia consigna que el operador autorizado es Extreme Salta, que organiza los saltos en Dique Cabra Corral.

“El puenting se efectúa desde una rampa metálica montada sobre el puente, se salta desde una altura aproximada de 40 metros sujetado desde la cintura a dos cuerdas dinámicas que al caer va produciendo un movimiento pendular gigante que pasa rozando el agua, a más de 70 km/h aproximadamente sin tocarla, cuando termina de pendular se desciende a una embarcación que realiza el rescate y lo lleva navegando a la costa”, explica la empresa en su página web. La actividad cuesta $ 45.000.

Villegas explica que antes de realizar el salto, el cliente firma una declaración jurada en la que reconoce haber tomado conocimiento del riesgo y de las medidas de seguridad. Debe consignar allí si tuvo o tiene alguna enfermedad limitante.

Después de una charla en la que se explica el protocolo de seguridad, los que van a saltar caminan hacia el puente, en grupos de hasta cinco personas. Todo el protocolo hasta llegar al salto demanda aproximadamente una hora.

Al subir al puente, se hace la primera fijación a un sistema de seguridad para que vayan amarrados al puente y prevenir una caída ya sea porque se tropiecen o se desmayen.

“Dos de nuestros empleados son los encargados de constatar que esté bien amarrada la persona y vamos rotando a los guías, como medida de seguridad. Los sistemas secundarios de seguridad son automáticos, por si el guía tiene un error, se activan igual”, dice Villegas.

Y si alguien tiene miedo de saltar, los guías le consultan si prefiere que ellos lo empujen. “Solo el 1% se arrepiente de saltar, es casi inexistente, a lo largo de 16 años”, afirma. En Puenting Mendoza tienen alrededor de 2.500 clientes al año.

Las condiciones climáticas adversas no son un condicionante: en Cacheuta se salta con lluvia y hasta con viento zonda (típico viento caliente cordillerano). Solo se suspende la actividad si hay previsión de tormenta severa o granizo.

Entre los requisitos que se les exige a las empresas, se cuenta el seguro de responsabilidad civil y coberturas médicas; estudios técnicos con ingenieros y guías de montaña para asegurar que la estructura soporta el peso; y el detalle de los equipamientos que se van a utilizar. En Mendoza, el control de lo hace el ente de turismo provincial y el municipio.

El equipamiento incluye un arnés integral que sujeta piernas, espalda, hombros y cuenta con puntos de sujeción o encordado generalmente en la zona del pecho. Y un cabo o línea de vida, con una cuerda, mosquetones y un sistema de disipación de energía en caso de producirse una caída, previa al momento del salto.

Todos los que van a saltar deben llevar casco, desde que se transita por el puente y porque puede ser decisivo al momento de una caída.