Enterró 50 kilos de cocaína en lo de su mamá, pero lo descubrieron y ella se desmayó en pleno operativo

Enterró 50 kilos de cocaína en lo de su mamá, pero lo descubrieron y ella se desmayó en pleno operativo

La pista indicaba que el prófugo podía estar alternando su escondite en tres casas de Roldán, en Santa Fe. Acusado de participar de la logística de un cargamento de 320 kilos de cocaína secuestrado en un narcoavión en mayo pasado, Flavio Gabriel Batista (41) había vuelto a su ciudad -25 kilómetros al oeste de Rosario- con la idea de camuflarse.

Pero la investigación de la Justicia federal y de la Gendarmería lo acorraló y cayó este lunes a la noche en medio de un gran disgusto familiar.

Una de las casas allanadas fue la de su madre, donde los gendarmes encontraron 50 kilos de cocaína enterrados en el patio. A simple vista se notaba la tierra removida. Ante tan concreta y colorida evidencia (todos los paquetes eran verdes), la mujer se desmayó en pleno operativo.

Según la investigación, Batista responde al liderazgo de dos hermanos rosarinos, los Borras, ya detenidos en el caso.

Casi sobre la medianoche del miércoles 13 de mayo, escondidos en la ciudad de Funes (a unos 15 kilómetros de Rosario) refugiados en lo de una novia y sin disparar un solo tiro. Así fueron capturados por Gendarmería los hermanos rosarinos Santiago Emmanuel Borras (35) y Juan Cruz Borras (27), quienes tenían orden de captura.

A ellos se los acusa de ser los jefes de la banda para que trabajaba el ahora detenido, Flavio Gabriel Batista.

Los fiscales de la Procuraduría de Narcocriminalidad (Procunar) Matías Scilabra, Diego Iglesias y Santiago Alberdi los imputaron por dos cargamentos de cocaína: 62 kilos decomisados hace siete meses en Arequito en un avión boliviano y 321 kilos encontrados el martes 12 de mayo en una aeronave que aterrizó en un campo de Villa Eloísa, una localidad ubicada a solo 40 kilómetros de Arequito.

En un principio se pensó que detrás de esta droga estaba el capo narco rosarino Brian “Patoruzek” Bilbao (48). Pero una investigación a cargo de la Procunar y el juez Eduardo Rodríguez De Cruz descubrió que no.

En realidad, ese avión -cuya chapa patente se repetía en varios casos- pertenecía a los hermanos Borras. El mayor tenía una condena unificada a 4 años que vencía en 2029 y por la que debía estar en arresto domiciliario. El menor aparece relacionado comercialmente con “servicios portuarios”.

Como Bilbao, los Borras son rosarinos, se nutren de los productores de cocaína bolivianos y prestan logística a las bandas narco internacionales que sacan la droga de Argentina rumbo a Europa. Batista, detenido este martes en Roldán, era parte de su aparato.

Los Borras no trabajan para Bilbao, sino que tenían su propia pyme directamente relacionada con el contrabando narco a través de los puertos de la provincia de Buenos Aires.

Siguiendo la pista de los Borras fue que, en mayo, Gendarmería llegó a un campo de la zona de Villa Eloísa. Cuando los descubrieron, los narcos comenzaron a disparar contra los gendarmes y uno de los agentes que participaba del operativo fue atropellado por uno de los autos de los traficantes, en las inmediaciones de la ruta 178.

En la aeronave se secuestraron 300 bultos que contenían 321 kilos de cocaína. Los Borras -que estaban en tierra esperando la droga- lograron escapar, aunque la Gendarmería logró detener a dos bolivianos (el piloto y su acompañante) cuando llegaron caminando a un campo a pedir agua. Luego les siguieron la pista a Funes, y no se equivocaron. Allí cayeron los hermanos. Pero la investigación siguió.

El auto en el que iban fue abandonado luego en Roldan, a pocas cuadras de la casa de Batista. Los seguimientos y el análisis de los movimientos de su teléfono celular terminaron por delatarlo. Y a su mamá también.