Se registraron dos nuevos casos de Hantavirus en Argentina, uno en la provincia de Salta y el otro en la ciudad bonaerense de Arrecifes. Ahora la totalidad de afectados en la Argentina asciende a 47 en 2026.
El dato fue aportado por el Boletín Epidemiológico Nacional (BEN), en el que además se indicó que el total de afectados por el virus entre la temporada 2025-2026 es de 107 casos, Buenos Aires (44), Salta (31), Santa Fe (7), Jujuy (7), Río Negro (6), Entre Ríos (5) y Chubut (5).
Crecen más de un 50% los casos de hantavirus en provincia de Buenos Aires
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La región Centro es la más afectada con el 52% de los casos (56), principalmente en la provincia de Buenos Aires, la región Noroeste (NOA) cuenta con niveles de incidencia más elevados (0,63 casos por 100.000) con una concentración del 81% en la provincia de Salta.
Actualmente, en Argentina hay cuatro áreas endémicas donde circulan distintos genotipos del virus. La variante Andina, presente en la región andina-patagónica, es la más peligrosa ya que es la única que se transmite por contagio interhumano.
Cómo prevenir el Hantavirus
La autoridades recomiendan mantener las medidas de prevención en zonas rurales y boscosas, ventilación en espacios cerrados y control de presencia de roedores, los principales transmisores.
El hantavirus es una enfermedad viral que afecta principalmente los pulmones y el sistema renal. Está compuesto por diversos virus del género Orthohantaviru. Aunque es endémica, en Argentina se debe vigilar con constancia debido a su letalidad.
A diferencia de otros virus, este no es transmitido por ratas comunes sino por el ratón colilargo (Oligoryzomys longicaudatus) y otras especies silvestres. La principal vía de contagio es el contacto con la excreciones de un roedor infectado por el virus.
El virus permanece en la saliva, la orina y las heces de estos animales, que pueden contagiar de diferentes maneras. Una de las más comunes es por inhalación, las partículas de las heces secas de los animales afectados contaminan el aire que luego se respira, especialmente al limpiar espacios cerrados como galpones o viviendas vacías.
Otra manera es por contacto directo, con roedores vivos o muertos, o sus secreciones y luego llevarse las manos a los ojos, nariz o boca. También a través de la mordedura de un roedor infectado.
Y la más peligrosa es la cepa Andina, que se contagia de persona a persona a través del contacto estrecho con el infectado en etapa febril.
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