internas, crisis y un futuro incierto

internas, crisis y un futuro incierto

La escena transcurrió en el baño del palco visitante del estadio Libertadores de América-Ricardo Bochini durante el entretiempo del clásico IndependienteRacing disputado el 4 de abril. Dos integrantes de la delegación de Racing, uno de ellos exfutbolista, se metieron con furia al sector, hablando del penal fallado minutos antes por Adrián Martínez. “La podés picar si tenés la clase de Vietto; Maravilla le tiene que romper el arco”, lanzó uno. Tal vez el orador pensó en esos segundos algo de lo que podría seguir. Aunque jamás imaginó semejante caída, el golpe letal que sería para la Academia ese error de Maravilla. No son pocos los hinchas que ponen ese suceso como el inicio de todos los males.

Hay crisis de todos los gustos en Racing y, por eso, las culpas están bien repartidas. A los ojos de los hinchas, el menos responsable es Gustavo Costas. Los logros del pasado son los que lo sostienen al DT. A varios jugadores los simpatizantes académicos ya les han picado el boleto por reiterados malos partidos. Y el apuntado principal es el presidente Diego Alberto Milito, el ídolo que tiene una calle a su nombre y quien ya tuvo que escuchar insultos en el Cilindro bajo la figura de la Comisión. Le reclaman que nunca apostó por el salto de calidad que prometió en campaña.

El derrumbe de Racing es netamente espiritual porque el juego nunca le fluyó. La energía era lo que se destacaba del equipo de Costas. Temprano en el semestre se conocieron distintos conflictos entre los jugadores y los dirigentes por temas económicos. Algunos pidieron aumentos y otros irse; incluso Santiago Sosa dejó trascender mediante su representante que le habían asegurado una mejora salarial que nunca llegó.

Todo ese ruido interno fue conspirando puertas para adentro e influyó en la cancha. Racing nunca fue un equipo estético, pero te pasaba por arriba con la actitud. Los futbolistas, si era necesario, trababan con la cabeza. Para muestra, alcanza recordar a Sosa jugando ante Flamengo con una máscara y media cara rota. Pero ese fuego potente se fue apagando. Y se desnudaron todas las falencias.

Racing apenas ganó 2 de 12 partidos desde la tarde del clásico de Avellaneda (perdió 4 y empató 6). Y en ese lapso quedó eliminado del Apertura con polémicas ante Rosario Central y de la Copa Sudamericana en un grupo que compartió con Caracas de Venezuela e Independiente Petrolero de Bolivia. Sí, un auténtico fracaso.

No habrá novedades en los próximos días porque Costas ya está preparando el duelo por los 16avos de final de la Copa Argentina ante Defensa y Justicia, el domingo 31 en Jujuy. Recién ahí se harán los balances. Es llamativo, eso sí, que los dirigentes aún no le hayan hablado de la pretemporada de invierno. Según averiguó Clarín, el entrenador está más cerca de arrancar una renovación profunda de plantel que de dar un paso al costado.

“Tengo que ver cuánta plata tengo. No sé si el club tiene plata para salir a traer lo que queremos”, avisó Costas, tirándole la pelota a Milito, quien también quedó en pie de guerra con la AFA y Chiqui Tapia.

Serán días de silencio, trabajo y reflexión en Racing. El choque ante Defensa será determinante. Cualquier cosa puede pasar. Adentro de la cancha. Y también afuera.