Los Mossos han recopilado durante más de un año y medio distintas pruebas contra Jonathan Andic, al que acusan de matar a su padre, Isak Andic, en un paseo por la montaña de Montserrat. El auto judicial que decreta su prisión provisional bajo una fianza de un millón de euros, que ya ha aportado, señalan el “cúmulo de indicios” que apuntan a su presunta culpabilidad: tres visitas previas a la montaña de Montserrat en la semana de la caída, un móvil desaparecido en extrañas circunstancias, un resbalón improbable y un cambio de testamento. De la investigación hasta ahora, la jueza considera que existen indicios suficientes que apuntan a una posible “participación activa y premeditada” del hijo del fundador de Mango en la muerte de su padre. El auto subraya la “mala relación” entre ambos, “la existencia de un posible móvil económico”, la “planificación y estudio previo” del lugar, y el “intento de crear una situación y circunstancias concretas lo más discretas posibles”.
En total, señala siete indicios que existen contra el hijo del fundador de Mango. El primero son las contradicciones entre las dos declaraciones que prestó inicialmente ante los Mossos, primero el mismo día 14 de diciembre y después el 31. Inicialmente, explicó que caminaba cuatro o cinco metros por delante de su padre, cuando este se paró a tomar unas fotografías con su teléfono móvil. Que él entonces no lo tenía a la vista, y mientras caminaba escuchó unas piedras caer, se giró y vio “un cuerpo rodando entre los matorrales”, escuchó un fuerte golpe y un gemido de dolor de su padre. Pero, en la segunda declaración, aseguró que vio a su padre usar el teléfono móvil solo al inicio de la ruta. El análisis del móvil de Isak Andic constató que solo hizo un vídeo y tomó una fotografía al inicio de la ruta, y no lo volvió a utilizar. La autopsia también constató que lo llevaba en el bolsillo en el momento de caer. “Es poco probable si iban caminando juntos que no lo viera caer”, sostiene el auto de prisión.
Otro punto clave es si Jonathan Andic realizó antes la ruta. En su declaración aseguró que había hecho el recorrido unas dos semanas antes. Pero la localización del vehículo ha confirmado que el hijo del fundador de Mango estuvo en la montaña de Montserrat tres veces antes en la misma semana (los días 7, 8 y 10 de diciembre, y la caída de Isak Andic fue el día 14). Ello hace pensar a los Mossos en una premeditación en la planificación del presunto homicidio.
Asimismo, Jonathan Andic contó que la relación entre él y su padre era buena y negó cualquier desavenencia profesional, personal o familiar derivada del intento fallido de su padre de dejar la empresa en sus manos, en 2015. Los Mossos, sin embargo, han reunido varios testigos que “corroboran” una “crisis” entre ambos debido a ese conflicto. Además, el auto refiere una “manipulación emocional” de Jonathan hacia su padre para “conseguir sus objetivos económicos”. También afirman que había “verbalizado en sus escritos sentir odio, rencor, ideas de muerte y culpabilizar de su situación a su padre”.
En segundo lugar, los informes técnicos de los Mossos señalan que existe un “resbalón redondeado en amarillo” en el lugar de la caída que consideran que necesita una “acción de refregado con la suela de las bambas del finado” que se llevase a cabo “como mínimo por cuatro veces en los dos sentidos (delante-detrás)” para que la pisada se marcase de esa manera. Los agentes de la unidad de montaña consideran que debe hacerse “de forma deliberada ejerciendo presión en el suelo”, que no se puede marcar “de forma fortuita”. Asimismo, insisten en que el camino “no presenta ninguna dificultad” ni requiere calzado específico, y que solo es “una exposición de caída” en el “punto concreto donde se producen los hechos”. También insisten en que Jonathan “pudo ver sin género de duda la caída” porque la visibilidad era buena y caminaban a tres o cuatro metros de distancia.
Como tercer elemento, el auto destaca las distintas versiones de Jonathan en Montserrat el día de la caída. En la primera llamada a emergencias, Andic manifiesta al teleoperador del Sistema de Emergencias Médicas (SEM) que creía que su padre se había caído por un barranco. En la siguiente, cuando habló con la enfermera, “modificó la versión y le manifestó que él iba adelantado y de repente había oído ruido de piedras y que cuando se había girado lo había visto gritar y caerse”. Ante los Mossos, afirmó que “estaba andando por delante” de su padre, y vio “el cuerpo rodando entre los matorrales y escuchó un fuerte golpe y un gemido de dolor”.
Los Mossos también expresan sus dudas ante el cambio del teléfono de Jonathan Andic, que llevó a cabo el 25 de marzo de 2025. Tenía un Iphone 14 que cambió por un 16 Pro, “borrando el contenido” del antiguo dispositivo, que además perdió en “extrañas circunstancias”: robado en “un viaje relámpago” a Quito (Ecuador). “Las fechas de desaparición del antiguo terminal coinciden con la información dada por los medios de comunicación de la reapertura del expediente judicial”, detalla el auto.
En sexto lugar, la policía destaca la autopsia hecha al cadáver de Isak Andic. Los forenses determinan que la caída es “como se se hubiera lanzado por un tobogán, con los pies por delante”. “No presenta lesiones en las palmas de las manos, se descarta el resbalón con una piedra o caída hacia delante”, señalan.
Por último, se centran en la relación entre padre e hijo. A pesar de la manifestación de Jonathan Andic de su buena sintonía, “del análisis de los mensajes de Whatsapp se demuestra lo contrario”. El motivo principal de la mala relación, indican los Mossos, “es la obsesión de Jonathan Andic por el dinero, hasta el punto de pedirle una herencia en vida” a su padre. Algo que Isak Andic “se ve obligado a aceptar para continuar teniendo relación con su hijo”. Una decisión que propicia una psicóloga, añaden, que les trataba. Asimismo, explican que Jonathan Andic supo “a mediados de 2024″ de la intención de su padre de “cambiar el testamento, creando una fundación para ayudar a las personas necesitadas”. En ese momento “se produce un cambio notable” en la actitud de Jonathan, según los Mossos, que “pretende reconciliarse y reconoce que su actitud con el dinero no es la correcta”. El padre, añaden, en “un intento de reconciliarse con su hijo acepta la excursión” a Montserrat, que le propone “para hablar los dos solos”. El hijo, apunta la policía, “no ha llegado a constituir” la fundación que deseaba ver su padre.








