La Iglesia denunció atropellos en los operativos anti narcos en las villas porteñas y habló de “un show mediático”

La Iglesia denunció atropellos en los operativos anti narcos en las villas porteñas y habló de “un show mediático”

La Iglesia católica en la ciudad de Buenos Aires protestó por el modo en que se realizaron la semana pasada un mega operativo oficial anti narcos que abarcó varias villas emblemáticas de la ciudad porque consideraron que incluyó una serie de atropellos como “sacarle la comida y la ropa a quienes la venden para ganarse el sustento y hasta llevarse motos y a las mismísimas personas con una sobreactuación exagerada”.

La denuncia fue hecha a través de una carta de los sacerdotes que se desempeñan en los barrios populares de la ciudad que fue leía al término de una misa que ofició el arzobispo de Buenos Aires, Jorge García Cuerva, en la Villa 31 de Retiro con motivo del 52º aniversario del asesinato del padre Carlos Mugica, que se desempeñaba en ese asentamiento y en cuya parroquia descansan sus restos.

El propio García Cuerva, si bien la homilía evitó hablar “directamente del operativo porque salió en muchos medios”, criticó que se lo haya llamado “Tormenta Negra” porque “quienes hemos experimentado la vida en los barrios, y para los vecinos, tormenta negra se llama al narcotráfico, a la falta de trabajo, cuando el Estado se retira, cuando los pibes no tienen posibilidades”.

“Eso es tormenta negra y hace rato, hace años, hace décadas que lo sufren nuestros barrios”, dijo y completó: “por eso en esta misa volvemos a pedir que se dé un nuevo amanecer, que en la tormenta negra surja la luz de un pueblo solidario comprometido, que tomando los ideales del padre Mugica se compromete en el hoy y que sigue creyendo que el mejor camino para salir adelante es el del encuentro”.

Tras tareas de inteligencia, el jueves la policía de la ciudad ingresó a las villas 31 de Retiro; 21-21 de Barracas, 1-11-14 de Flores y 19 de Lugano con el propósito de desarticular una banda conocida como “Los herederos de Dumbo” integrada por los sucesores del narcotraficante peruano Raúl Martín Maylli Rivera, actualmente preso en la cárcel de máxima seguridad de Ezeiza.

Del operativo participaron más de 400 policías que realizaron unos 30 allanamientos simultáneos, detuvieron a más de 20 personas y clausuraron búnkeres de venta de drogas, en lo que fue calificado por el jefe de Gobierno porteño, Jorge Macri -que lo supervisó desde un centro de monitoreo en Lugano-, como “el operativo simultáneo más grande en barrios populares”.

A su vez, los curas villeros dicen en la carta que “junto a los vecinos y tantas organizaciones sociales venimos pidiendo presencia del Estado, puntualmente de fuerzas de seguridad, así como lucha contra el narcotráfico, pero repudiamos lo sucedido en esta y todas las villas de la ciudad el jueves en el llamado ‘operativo antinarco’, sin negar que hubo alguna acción en ese sentido”.

Luego de enumerar los atropellos, afirman que las villas “no necesitan show mediático, las villas no son la vecindad del Chavo, los vecinos son protagonistas de sus vidas” y señalan que “lo del jueves y el hostigamiento a tantos trabajadores de los barrios populares acrecientan la estigmatización ya existente en muchos sectores de la sociedad”.

“Necesitamos más integración y menos discriminación, más empatía y menos desprecio a los pobres y también acciones concretas de combate al delito” a la vez que “nuestros barrios necesitan trabajo, alimentos, acceso a la salud, acompañamiento de los chicos, adolescentes y jóvenes, tan expuestos a los mercaderes de la droga”, sostienen.

Y agregan: “Necesitamos la integración de las villas al resto de la ciudad, con cloacas, vivienda digna, agua y buen tendido eléctrico y no despareció a los pobres y a los inmigrantes”, al tiempo que subrayan que “lamentablemente hoy estamos sintiendo olor a erradicación”.

Clarín procuró contar la versión del Gobierno de la Ciudad, pero hasta el cierre de este artículo no había logrado obtener la palabra de ningún funcionario.