el insólito telegrama de Sanfilippo que hizo temblar a la Selección antes del Mundial

el insólito telegrama de Sanfilippo que hizo temblar a la Selección antes del Mundial


En tiempo de definiciones, a pocas semanas del comienzo de la Copa del Mundo de Chile 1962, Juan Carlos Lorenzo no tenía todo definido. Y era algo que no le agradaba. Sus constantes cambios tampoco generaban buena sintonía con los jugadores. Uno de ellos, José Francisco Sanfilippo, goleador de los últimos cuatro torneos de Primera División, envió un telegrama solicitando su baja de la lista de 40. Además, uno de los últimos amistosos resultó una rareza: el 6 de mayo, a 24 días del comienzo de la competencia, el preseleccionado jugó contra un combinado de Boca e Independiente en cancha de Huracán. Fueron 90 minutos de una práctica intensa, pero no hubo goles.

Lo curioso es que en todos los partidos —amistosos de práctica, podríamos decir más de 60 años después— los medios de la época se referían al preseleccionado, porque el técnico aseguraba que estaba en prueba permanente. Aunque ya había enviado a la FIFA una lista de 40 jugadores, el lunes 7 de mayo tenía que definir a los 22. No pudo.

El repaso de nombres que protagonizaron aquel curioso partido no deja de asombrar, porque tanto el seleccionado como el combinado de rojos y xeneizes estaban integrados por futbolistas —argentinos y extranjeros— que forman parte de la historia grande del fútbol argentino. Lorenzo probó con Rogelio Domínguez; José Ramos Delgado, Silvio Marzolini (Alberto Mariotti); Alberto Sainz, Vladislao Cap y Raúl Páez (Rafael Albrecht); Héctor Facundo, Martín Pando (Ramón Abeledo), Luis Suárez (Oscar Rossi), Mario Rodríguez y Alberto González. De los 15, 13 fueron a Chile, menos Suárez y Rodríguez.

El combinado de Boca e Independiente estuvo integrado por: Néstor Errea; Edson dos Santos, Tomás Rolan; David Acevedo (Julio Novarini), Juan Héctor Guidi (Orlando Peçanha de Carvalho), Maldonado; Alberto Dacquarti, Miguel Loayza (Walter Jiménez), Norberto Menéndez, Ernesto Grillo y Eugenio Callá (Oscar Romero).

Sanfilippo y una renuncia que al final no fue antes del Mundial de Chile 1962. Foto: Archivo

Unos días antes, el preseleccionado había derrotado 2-0 al Zaragoza de España en la cancha de Boca, con dos goles de Facundo. Tras esos 180 minutos de poco fútbol, Enzo Ardigó escribía en la revista Goles: “A esta altura de los acontecimientos, con apenas diez días para ir a Chile y menos aún para que se designe el plantel de 22 hombres, nadie podría decir con plena certeza quién es quién dentro de ese conjunto de 30 que está bajo las órdenes de Juan Carlos Lorenzo. Ni se definen titulares ni se aclara el panorama en lo que toca a la selección, desde el punto de vista del fútbol que quiere jugar, ni del individual, de quienes deben servir a tal esquema”.

La revista Goles advertía también, en otra nota, que la Selección era una enfermería. Por eso Lorenzo no pudo confirmar la lista de 22 el lunes 7 de mayo. Al día siguiente se leía en Clarín: “Por lesiones, consultas pendientes e irregularidades en las actuaciones de algunos integrantes de la preselección, Juan Carlos Lorenzo no pudo anoche, como era su propósito, designar a los veintidós jugadores que representarán a la AFA en Chile. Piensa pronunciarse, en definitiva, pasado mañana. Sin embargo, y de acuerdo con lo que ha podido averiguarse: hay 16 puestos confiados. Faltarían 6”.

Sanfilippo y una renuncia que al final no fue antes del Mundial de Chile 1962. Foto: Archivo

Uno de esos seis era Sanfilippo, de San Lorenzo, quien había sido goleador de cuatro torneos seguidos: 28 goles en 1958, 31 en 1959, 34 en 1960 y 26 en 1961. Era número puesto para ir a Chile. Estaba en la lista de 40 que Lorenzo mandó a la FIFA, pero, imprevistamente, el goleador envió un telegrama de renuncia: “Sr. Juan Carlos Lorenzo, solicito a usted eliminarme lista de 40 jugadores preselección mundial pues imposibilidad física, anímica, impídenme defender prestigio nacional en torneo tamaña envergadura”.

Lorenzo se enteró por los medios. También los dirigentes. En la AFA nadie había recibido el telegrama. En realidad, había quedado en la casilla destinada al entrenador, que no lo había retirado. Con la bomba de tiempo sonando y titilando en plena cuenta regresiva, el Toto ordenó hacerle estudios a Sanfilippo, quien aseguró que se había intoxicado por una “ameba coli”.

Sin embargo, en la cobertura del caso, la revista Goles se animó a sugerir que Sanfilippo “estaría malquistado con Lorenzo, por haberlo sacado el director del plantel seleccionado del equipo en uno de los últimos matches disputados”. Y luego agregaba con tono irónico: “Que había un poco de cada cosa lo pudimos comprobar el viernes último en horas de la mañana cuando Sanfilippo, reincorporado a su club luego de darse de baja de la selección, conversó largamente con el presidente de San Lorenzo de Almagro, doctor Bove, en momentos previos a la práctica del plantel azulgrana. Y si el doctor Bove es un prestigioso odontólogo, no creemos que sea especialista en amebas”.

El jugador de San Lorenzo era conocido por su fuerte carácter, que le generó varios conflictos. Tras su frustrante paso por el Mundial de Suecia 58, en el que no jugó ningún partido, no quería que le sucediera lo mismo y esa fue una manera de presionar al entrenador. Como curiosidad, en esos días el goleador bautizó a su hijo César Carlos José y el padrino fue Alberto J. Armando, presidente de Boca, club que lo adquirió al año siguiente.

Sanfilippo y una renuncia que al final no fue antes del Mundial de Chile 1962. Foto: Archivo

Finalmente, Sanfilippo estuvo en Chile, fue titular en los dos primeros partidos y convirtió un gol en la derrota con Inglaterra por 3-1. Luego no jugó frente a Hungría, el encuentro que marcó la despedida argentina.