Denigrantes revisiones al desnudo, guardias que abusan de su poder, alimentos en malas condiciones, hacinamiento, insalubridad y temperaturas gélidas. Pocos migrantes habían cometido delitos graves y ni siquiera quienes padecían enfermedades crónicas recibían atención médica adecuada. Estos fueron algunos de los hallazgos del Fiscal General de California tras inspeccionar recientemente siete centros de detención del Servicio de Inmigración y Aduanas (ICE) del Estado, en los cuales han muerto seis migrantes desde septiembre pasado. La dependencia concluyó que en esos lugares “las condiciones habían empeorado considerablemente” durante el segundo mandato del presidente Donald Trump.
“Esto es cruel, inhumano e inaceptable, y urge que la Administración de Trump haga algo al respecto”, declaró el fiscal californiano Rob Bonta al presentar los resultados de su quinto informe centrado en las condiciones de los centros del ICE. “Durante las inspecciones, mi equipo halló pruebas de atención médica inadecuada y recibió innumerables quejas sobre condiciones perturbadoras, inseguras e insalubres, así como la falta de necesidades básicas”, agregó.
Bonta lo atribuye a un “impactante” incremento en las detenciones del ICE y a la negativa del Gobierno de Trump de liberar a los migrantes bajo fianza, como parte de una campaña de deportaciones masivas. De mayo a noviembre de 2025, cuando ocurrieron las inspecciones, había 6.028 personas en dichos centros, un incremento del 162% en comparación con los que estaban detenidos allí en 2023, durante el mandato de Joe Biden. Hasta la publicación de esta nota, el ICE no se pronunció sobre dichos señalamientos.
Para su nuevo informe, la Fiscalía estatal entrevistó a 194 detenidos, así como al personal de siete centros: Adelanto, Desert View Annex, Golden State Annex, Mesa Verde, Imperial, Otay Mesa y Cal City. También analizó los registros, las políticas y los antecedentes de los detenidos. Mientras revisaba los hallazgos de las inspecciones, en abril pasado, la dependencia notó que una octava instalación, Central Valley Anexo, comenzó a admitir detenidos del ICE.
La oficina de Bonda subraya que las muertes de seis migrantes entre septiembre de 2025 y marzo de 2026 (la cifra más alta desde que la dependencia comenzó a realizar revisiones en 2017), sumado a lo que ha descubierto, “suscitan graves inquietudes sobre la capacidad de estos centros para detener de manera segura a una creciente población de detenidos y exigen un mayor grado de rendición de cuentas y supervisión”.
Si bien la oficina del fiscal californiano puede ingresar sin previo aviso a las instalaciones del ICE, gracias a la ley estatal AB 103, aprobada en el primer mandato de Trump, legisladores demócratas han buscado hacer sus propias inspecciones en centros a lo largo del país, lo que se ha convertido en un choque directo con Trump y el Departamento de Seguridad Nacional. Una pregunta clave es si los congresistas tienen derecho a llegar por sorpresa a estos centros. El ICE sostiene que no. La batalla sigue en los tribunales.
Hacinamiento y mala alimentación
Había pocos criminales en los centros del ICE en California, de acuerdo con la Fiscalía estatal. “Pese a las afirmaciones de la Administración de Trump de que su objetivo ha sido ‘los delincuentes’, la mayoría de estas personas no tenía antecedentes penales y estaba clasificada en la categoría de baja peligrosidad”, señala.
El reporte destaca que el centro de Otay Mesa, ubicado en la frontera entre San Diego y Tijuana (México), rebasó el límite de capacidad máxima de detenidos cuando lo inspeccionaron en octubre pasado. Había 1.433 migrantes, pero solo hay 1.142 camas. Mientras que en el centro de Adelanto, el más cercano a Los Ángeles, los registros se elevaron de siete personas bajo custodia del ICE en 2023 a 1.570 en julio pasado, lo cual ha generado que “los niveles de atención médica y de personal no satisficieran las necesidades”, señala la Fiscalía. En Adelanto murieron cuatro personas recientemente.
Los detenidos en todos los centros informaron que no pudieron recibir atención médica necesaria y oportuna. Ni siquiera quienes padecían enfermedades crónicas lograron acceder a consultas médicas, advierte el informe.
Otra irregularidad: los migrantes reportaron que habían esperado varios días antes de pasar por el proceso de admisión (que incluye evaluaciones médicas y de salud mental) para que les asignaran una cama. En tanto, algunos “durmieron en el suelo sin acceso a necesidades básicas como el agua o la ropa”, describe la Fiscalía californiana.
Respecto a la comida, los inspectores anotaron quejas sobre alimentos mal cocidos, de que no se habían tomado medidas necesarias por alergias, que los horarios de alimentación eran irregulares y que incluso les servían porciones pequeñas. En Golden State Annex y Mesa Verde, los migrantes afirmaron que gastaron hasta 150 dólares por semana para comprar alimentos en la comisaría “para calmar el hambre”. Al visitar el centro de Adelanto, el personal de la Fiscalía “observó agua turbia en el grifo de la unidad de vivienda para mujeres”, se lee en el informe.
Revisiones al desnudo
En Otay Mesa, cuya cercanía con la frontera lo convierte en uno de los principales destinos para quienes son detenidos al cruzar hacia California, la oficina de Bonta notó una norma desconcertante: que les exigen a los migrantes que se desnuden para revisarlos después de cada visita que no sea de carácter legal. “Los detenidos refirieron que esta práctica tiene un efecto sumamente negativo en su salud mental y en su dignidad”, señala la dependencia.
La Fiscalía encendió las alertas sobre el presunto uso excesivo de la fuerza por parte del personal de algunos centros, como en Adelanto y Desert View. Los migrantes revelaron que algunos celadores parecían “estar abusando de las medidas disciplinarias y del uso de la fuerza, ya que se reportaron varios incidentes en los que se utilizó aerosol de pimienta contra los detenidos”.
Otras quejas eran que les hacían pasar condiciones “sumamente insalubres y peligrosas, con dificultades de acceso a las necesidades básicas”. Una denuncia se refería en particular a “temperaturas gélidas, goteras durante la lluvia y la falta de ropa adecuada” para el frío en el centro de California City.








