Cumbre en China: Trump busca la ayuda de Xi Jinping para terminar la guerra en Irán

Cumbre en China: Trump busca la ayuda de Xi Jinping para terminar la guerra en Irán

Beijing volverá a ser el centro de atención mundial la próxima semana. Tras meses de postergaciones causadas por el estallido de las hostilidades en Medio Oriente, el presidente estadounidense Donald Trump arribará a la capital china para la crucial cumbre de jueves y viernes con su homólogo Xi Jinping. Aunque la agenda oficial menciona temas de comercio, tecnología y la situación de Taiwán, el verdadero epicentro de las negociaciones será el conflicto con Irán y la reapertura del conflictivo estrecho de Ormuz.

La reunión, originalmente prevista para marzo, llega en un momento de debilidad estratégica para Washington y de fortalecimiento diplomático para Beijing. La Casa Blanca busca desesperadamente un acuerdo que ponga fin a las operaciones militares iniciadas el pasado 28 de febrero, que ya provocaron enormes gastos y tensionaron las alianzas estadounidenses en el Pacífico.

China, por su parte, aprovechó este tiempo para posicionarse como el “estabilizador necesario”. Hace apenas unos días, el ministro de Exteriores chino, Wang Yi, recibió en Beijing a su par iraní, Abbas Araghchi, en un movimiento interpretado como una demostración de fuerza diplomática previa a la llegada de Trump.

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El presidente estadounidense “buscará el apoyo de la República Popular China para asegurar un acuerdo aceptable que ponga fin al conflicto. Trump quiere demostrar que su relación con Xi puede entregar beneficios de seguridad tangibles”, destaca un análisis del Center for Strategic and International Studies (CSIS).

Ejes de la negociación. Las posturas de ambas potencias están marcadas por una mezcla de pragmatismo y advertencias, y en esta ocasión hay tres puntos críticos donde los intereses colisionan y convergen.

La reapertura del Estrecho de Ormuz: China, como principal comprador de petróleo iraní, tiene un interés vital en restaurar el flujo energético. Wang Yi fue tajante ante el canciller iraní: “La restauración del paso normal y seguro por los estrechos es imperativa”.

Por otro lado, Trump espera que Xi Jinping utilice su palanca económica para obligar a Irán a aceptar los términos del acuerdo de paz (negociado parcialmente en Pakistán). A cambio, Beijing podría exigirle a Washington concesiones en aranceles tecnológicos o sobre las restricciones a chips de Inteligencia Artificial (Nvidia).

Hay otro punto complejo. Mientras Trump insiste en que Teherán no debe poseer uranio enriquecido, China reafirmó el “derecho legítimo de Irán al uso pacífico de la energía nuclear”, complicando el frente unido que busca Washington.

Si bien Beijing es un socio cercano de la república islámica, y calificó de ilegales los bombardeos de EE.UU. e Israel, también criticó los ataques iraníes contra los países del Golfo.

Analistas internacionales coinciden en que Xi Jinping no permitirá que la cuestión de Irán desvíe por completo la agenda de sus propios intereses nacionales. Beijing juega a dos bandas: ofrece ser el puente con Irán para aliviar la presión sobre Trump, pero a un precio que podría incluir una mayor autonomía china en el Mar de la China Meridional y el fin de las sanciones a sus empresas tecnológicas.

Para el gobierno de Trump, el éxito de la cumbre se medirá por un anuncio concreto: la fecha exacta del cese al fuego y la garantía de que China dejará de facilitar tecnología de doble uso que, según inteligencia estadounidense, ha sido utilizada en el programa de misiles iraní.

Necesidad de acuerdos. El mandatario estadounidense también espera salir de la cumbre con importantes acuerdos comerciales, teniendo en cuenta las elecciones de mitad de mandato en las que los republicanos se enfrentan a una posible derrota debido a los altos precios del petróleo derivados de la guerra con Irán.

Fuentes políticas señalaron al sitio Semafor que Trump planea invitar a esta cumbre a directores ejecutivos de empresas como Apple, Exxon, Nvidia y Boeing. Pero aún las invitaciones formales no fueron enviadas.

Por otro lado, el republicano quiere reactivar los acuerdos sobre inteligencia artificial, minerales críticos y fentanilo. Un resultado positivo que China espera que sea una extensión de la frágil tregua comercial de un año que Trump y Xi acordaron en Corea del Sur en octubre del año pasado.

China, gobernada por el Partido Comunista, buscará por su parte la estabilidad en un mundo convulsionado a causa de las decisiones de Trump, y tratará de ganar tiempo sabiendo que el volátil líder estadounidense está en su segundo y último mandato. Los expertos sostienen que Beijing trataría de aprovechar esa posición endeble de Trump.