Asociar a un hombre de 110 kilos y casi dos metros de estatura con la Cenicienta no resulta sencillo. Sin embargo, hay algo de ese antiguo cuento en la historia del británico Fabio Wardley, quien este sábado expondrá por primera vez el título pesado de la Organización Mundial de Boxeo (OMB) ante su compatriota Daniel Dubois en el Co-Op Live de Manchester, el estadio cubierto más grande del Reino Unido (tiene capacidad para 23.500 espectadores), que estará abarrotado. La contienda comenzará alrededor de las 19 y podrá verse a través de la plataforma DAZN, previo pago de 21,99 dólares (los usuarios del servicio DAZN Ultimate no deberán abonar ese cargo extra).
Hace una década, Wardley era un oficinista que trabajaba en una empresa de selección de personal en Ipswich, la ciudad en la que nació el 17 de diciembre de 1994, y jamás había tenido contacto alguno con el pugilismo hasta que, más por curiosidad que por convencimiento, se acercó al circuito White Collar Boxing (Boxeo de Cuello Blanco), una iniciativa no regulada por organismos oficiales que nació en Wall Street en la década de 1990, llegó rápidamente a la City de Londres, se expandió a otros centros financieros y a ciudades con alta concentración de trabajadores del sector de servicios, y ofrece la oportunidad de subir a un cuadrilátero a hombres y mujeres más habituados a labores administrativas que a los puñetazos.
“Tuve suerte de que el boxeo me encontrara”, reconoció Wardley, cuyo vínculo con el deporte era, hasta ese momento, solo como fanático del Ipswich Town, el equipo de fútbol de su ciudad, que el fin de semana pasado logró el ascenso a la Premier League. Cuatro peleas en el circuito White Collar Boxing, todas ganadas (tres por nocaut en el primer round), lo convencieron de probar suerte en el profesionalismo. Debutó con un triunfo por puntos sobre Jakub Wojcik en el York Hall de Bethnall Green el 8 de abril de 2017. Por entonces, seguía trabajando como oficinista. Recién renunció en 2018, cuando le propusieron viajar a Ucrania para ayudar en un campamento de entrenamiento a Oleksandr Usyk, quien entronces era campeón mundial crucero y hoy es el mejor pesado del planeta.
“Una vez que empecé a entrenarme con profesionales, me di cuenta enseguida de que había una gran diferencia entre ellos y yo. La única manera de acortar esa distancia era a base de mucho trabajo, dedicación, compromiso y arriesgándome al máximo en cada oportunidad”, explicó Wardley, quien, en su escalada hacia la cima, fue campeón británico, europeo y de la Commonwealth, y demostró un asombroso poder en sus puños: logró 19 de sus 20 victorias por nocaut (además registra un empate ante Frazer Clarke, medallista de bronce en Tokio 2020).
WHAT JUST HAPPENED‼️
FABIO WARDLEY KNOCKS JUSTIS HUNI OUT!! 😱🤯#WardleyHuni | Live Now on DAZN pic.twitter.com/57HyKhYNaI
— DAZN Boxing (@DAZNBoxing) June 7, 2025
Ese poder lo ha sacado de un par de bretes en el último año. En junio pasado en Portman Road, el estadio del Ipswich Town, estaba siendo claramente superado por Justis Huni (el australiano se imponía 89-82, 89-82 y 88-83 en las tarjetas) cuando un derechazo devastador liquidó al oceánico y permitió que el inglés consiguiera el título interino de la Asociación Mundial de Boxeo (AMB).
Cuatro meses después y con el título interino de la Organización Mundial de Boxeo en juego, la escena se repitió: Wardley llegó en desventaja (98-92, 96-94 y 95-95) al 11° asalto de su combate ante el neozelandés Joseph Parker en el O2 Arena de Londres, pero una ráfaga de golpes en ese episodio hizo que el árbitro Howard Foster, quizá apresuradamente, detuviera el pleito y otorgara al británico la victoria más importante de su carrera.
Ese triunfo no solo le dio el cetro interino, sino también lo convirtió en el retador obligatorio de Oleksandr Usyk, quien entonces era el monarca indiscutido de la división máxima. El 17 de noviembre de 2025, el ucraniano renunció al título de la OMB porque sus planes no contemplaban un enfrentamiento con Wardley (su próximo paso será un choque con el artista marcial mixto neerlandés Rico Verhoeven en Egipto dentro de dos semanas), por lo que el inglés fue ascendido a la condición de campeón absoluto del organismo con sede en Puerto Rico.
Fabio Wardley and Joseph Parker take a bow. This fight was special 👏 #ParkerWardley pic.twitter.com/toGHPbaHtj
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Su primera defensa será ante un púgil que ya fue campeón mundial, reconocido por la AMB y por la Federación Internacional de Boxeo (FIB), y que también tiene mucho poder en sus puños: logró 21 de sus 22 victorias por la vía rápida. Por esta combinación, Queensberry Promotions, la empresa organizadora del evento de este sábado en Manchester, eligió como nombre para la cartelera Don’t Blink (No parpadees).
Pero Dubois, quien tuvo una sólida carrera como aficionado y debutó en el boxeo de paga el mismo día que Wardley (noqueó en apenas 35 segundos a Marcus Kelly en el Manchester Arena), carga con un estigma que genera interrogantes, sobre todo cuando debe enfrentar a un pegador: sus tres derrotas profesionales fueron por nocaut. La primera, ante Joe Joyce en noviembre de 2020, fue producto de una fractura en el hueso orbital izquierdo. La otras dos, ante el mismo adversario, sembraron dudas sobre su capacidad de respuesta anímica ante situaciones adversas.
En agosto de 2023, Dubois enfrentó en Breslavia (Polonia) a Oleksandr Usyk en una contienda en la que estuvieron en juego los títulos de la AMB, la OMB y la FIB. El ucraniano dominó ampliamente las acciones y en el noveno round derribó con un jab al inglés, quien se arrodilló y escuchó sin más la cuenta del árbitro Luis Pabón.
Después de ese revés, Dubois reconstruyó su carrera, conquistó el título interino de la FIB al batir al croata Filip Hrgovic en Riad en junio de 2024, fue ascendido a campeón regular tras la renuncia al título de Usyk y defendió su faja con un lapidario nocaut ante Anthony Joshua en septiembre de ese año en Wembley. Pero cuando tuvo una nueva chance ante Usyk, esta vez por el reinado indiscutido de la división, volvió a flaquear y fue barrido por el ucraniano, quien lo despachó en el quinto episodio tras derribarlo dos veces.
De esa claudicación ante los retos complicados se tomó Wardley en estos días para cuestionar a su próximo adversario. “Si las cosas no le salen bien, él se hunde. Sé que es capaz de capitular y retirarse. En cambio, si a mí no me salen bien las cosas, me mantengo concentrado, sigo por el buen camino”, afirmó el campeón, quien aspira a un duelo de unificación con Usyk, para lo cual necesitará terminar la contienda del sábado con el brazo en alto.
El londinense Dubois, de 28 años, rebosó confianza en estas horas, minimizó a su rival y reveló su fórmula para quedarse con una victoria que le urge: “Hasta ahora, él tuvo mucha suerte. Lo vieron resucitar en algunos combates, pero esta vez no podrá hacerlo. Voy a ser yo quien le quite su invicto. Ya lo hice antes y volveré a hacerlo. Solo tengo que trabajar con el jab y entrar en ritmo. Voy a tener todas las respuestas”.






