Los microplásticos ya no son solo un problema visible en océanos, ríos o alimentos. Investigaciones recientes indican que estas diminutas partículas también flotan en la atmósfera y podrían estar influyendo de manera directa en el calentamiento global. El hallazgo suma una nueva dimensión a dos de los principales desafíos ambientales actuales.
Un estudio publicado este lunes 4 de mayo de 2026 en la revista Nature Climate Change plantea que los microplásticos atmosféricos de colores absorben mucha más luz solar de la que reflejan. Esa capacidad los convierte en un factor adicional de calentamiento, aunque de menor escala que los gases de efecto invernadero.
Según la investigación, estas partículas podrían explicar cerca del 2% del calentamiento global y hasta el 16% del efecto atribuido al carbono negro, también conocido como hollín. Si bien se trata de una contribución menor en términos globales, los científicos advierten que su impacto puede ser significativo a nivel regional.
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La novedad no está solo en la presencia de microplásticos en el aire, sino en el rol del color. A diferencia de estudios anteriores que asumían partículas transparentes, esta investigación se enfocó en plásticos reales, con pigmentos, envejecidos y expuestos a condiciones ambientales.
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Microplásticos en el aire: qué son y por qué el color importa
Los microplásticos son fragmentos de plástico de menos de cinco milímetros que se generan por la degradación de residuos más grandes como envases, ropa sintética y neumáticos. Algunos pueden medir apenas un milímetro y otros incluso menos, en el rango de los nanoplásticos.
Estas partículas están presentes en casi todos los entornos del planeta. Se detectaron en océanos, montañas, ciudades, agua potable y también en el cuerpo humano. En los últimos años, distintos estudios confirmaron que una parte significativa de estos fragmentos queda suspendida en la atmósfera.
Según explicó Drew Shindell, coautor del estudio y profesor de la Universidad de Duke, los microplásticos contribuyen al calentamiento global al absorber la luz solar. “Nuestro estudio demuestra que estas partículas absorben aproximadamente cinco veces más luz solar de la que reflejan, por lo que, en conjunto, hacen que nuestro planeta se caliente, algo que no estaba claro hasta ahora”, señaló en diálogo con USA Today.
El trabajo destaca que el color es determinante. Las partículas negras y de colores oscuros absorben mucha más radiación que las blancas o transparentes. Cuanto más oscuro es el microplástico, mayor es su contribución al calentamiento.
Investigaciones previas habían minimizado este impacto porque asumían que los microplásticos eran incoloros. Sin embargo, los plásticos del mundo real suelen contener pigmentos que alteran su comportamiento óptico.
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El estudio se diferencia de trabajos anteriores porque midió las propiedades ópticas de una amplia variedad de plásticos, incluso después de simular su envejecimiento ambiental. La exposición a la luz ultravioleta provocó que los plásticos claros amarillearan y que los más oscuros se decoloraran, modificando su interacción con la luz solar.
“Ambos hemos medido las propiedades ópticas de una gran variedad de plásticos de diferentes tamaños y colores, incluso después de su envejecimiento”, explicó Shindell, y añadió: “Y hemos seguido este proceso con los modelos más realistas hasta la fecha sobre sus efectos en el clima una vez que son transportados por los vientos alrededor de la Tierra”.
Los investigadores combinaron estos datos de laboratorio con modelos climáticos atmosféricos y mapas de circulación de vientos para estimar cuántas partículas flotan en el aire y dónde se concentran. Un sistema de aumento permitió contar e identificar microplásticos recolectados durante 14 meses en 11 parques nacionales y áreas silvestres del oeste de Estados Unidos.
Según los resultados, los micro y nanoplásticos de color pueden absorber hasta 74,8 veces más luz solar que el plástico incoloro. Esa energía se transforma en calor en el aire que rodea a las partículas.
El estudio calculó un forzamiento radiativo directo promedio de 0,039 vatios por metro cuadrado. En algunas regiones, como áreas marinas con alta concentración de residuos plásticos, el efecto de calentamiento puede superar hasta casi cinco veces al del hollín local.
Cuánto pesan frente a otros contaminantes y qué falta investigar
Shindell aclaró que la contribución de los microplásticos al calentamiento global sigue siendo relativamente pequeña. “Un porcentaje bastante pequeño, alrededor del 2%”, indicó. Sin embargo, remarcó que puede ser considerable a escala regional y que para reducir el calentamiento será necesario abordar todos los factores disponibles.
El dióxido de carbono sigue siendo el principal impulsor del cambio climático y contribuye aproximadamente 50 veces más al calentamiento global que los microplásticos. Aun así, los autores sostienen que ignorar este nuevo factor limita la precisión de los modelos climáticos actuales.
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“No, el hollín, al igual que los microplásticos, absorbe la luz solar y, por lo tanto, tiene un efecto de calentamiento en el planeta”, explicó Shindell al responder comparaciones con otros aerosoles. A diferencia de partículas claras como el azufre, que reflejan la radiación, los contaminantes oscuros retienen calor.
Hongbo Fu, coautor del estudio, afirmó que “la relación entre los microplásticos y el calentamiento global fue largamente ignorada”. Según señaló, investigaciones anteriores subestimaron su impacto porque no consideraron el efecto del color. “Nuestro trabajo sugiere que los modelos climáticos necesitan actualizarse. El Panel Intergubernamental sobre el Cambio Climático debería tomar nota”, añadió.
Los autores advierten que los experimentos de laboratorio representan una versión simplificada de los procesos atmosféricos reales. Por eso, subrayan la necesidad de más observaciones para determinar la distribución global de micro y nanoplásticos en el aire.








