“Cuba debe cambiar”, dijo al presentar ‘Morir en la arena’ a sala llena

“Cuba debe cambiar”, dijo al presentar ‘Morir en la arena’ a sala llena


En la Sala Victoria Ocampo de la Feria Internacional del Libro de Buenos Aires no entraba una persona más y eso que había sumado las salas laterales hasta alcanzar más de 300 sillas. De hecho, había gente escuchando desde las puertas: adentro, el escritor cubano Leonardo Padura, entrevistado por la periodista cultural Patricia Kolesnicov, presentaba su última novela Morir en la arena (Tusquets).

Tengo detrás de mí, culturalmente, a mi país, y por supuesto a Lucía (mi mujer), que me lee siempre y no deja que salga el libro hasta que esté bueno y, por supuesto, a Tusquets Ediciones. Quiero dedicar esta noche a la memoria de Beatriz de Moura, la creadora de Tusquets, editorial que sigue trabajando con el espíritu incansable con el que nació”, dijo Padura ante la sala llena, sobre la editora fallecida días atrás.

“Si Beatriz era una editora estricta, con esa visión larga de futuro que tenía, formó a Juan Cerezo, que escritores como Fernando Aramburu, como Almudena, como yo, sabemos que es un lujo tenerlo como editor porque nos aprieta los zapatos hasta que el libro sale como tiene que salir”, agregó el escritor.

En los primeros asientos estaba no solo su mujer, sino también Ezequiel Martínez, responsable de la Feria, escritores como Fernando Aramburu, editores de Planeta y de Tusquets.

Librito bajo el brazo

“Quiero agradecer al grupo Planeta por la inteligencia de saber que Tusquets Editores es una marca y ha preservado su identidad. Los que somos autores de Tusquets sentimos que es nuestra familia. Quiero agradecer a la Feria del Libro de Buenos Aires a 50 años de su nacimiento y recordar que vine por primera vez en el 94 con mi librito bajo el brazo y que cuando se lo mostré a un editor de Planeta, me dijo que no les interesaba y unos años después me dijo ‘me equivoqué’”, recordó Padura, quien además agradeció a Kolesnicov por “el recorrido de muchos años en Clarín, en Infobae, en mi casa”.

La primera pregunta de la periodista fue si la novela estaba basada en hechos reales. El escritor contó que lo más importante para él, cuando empieza a escribir una novela, es para qué la va a escribir, cuál es la intención central, la brújula en un mar de posibilidades: qué decisiones técnicas va a tomar, qué persona narrativa elegirá, quién será el protagonista o la protagonista, quién el narrador, cuál será el tiempo verbal.

El para qué de esta novela era hablar del destino de mi generación, de la gente de mi edad que se jubila y se encuentra en un estado de vulnerabilidad extrema, a pesar de haber sido profesionales y de haberse formado toda la vida. Ese fue el para qué y esa fue la intención. En ese camino, recordé la historia de un parricidio real, en el que conocí a todos, desde el asesino hasta el asesinado, y decidí utilizarlo, pero transformándolo porque no tenía derecho a meterme en esa intimidad. Lo que es real en la novela es el contexto en el que ocurre, la época”, explicó el escritor.

Ante la atención de la sala llena, Padura explicó que la novela tiene dos momentos: ese presente en el que Rodolfo (el personaje principal) se acaba de jubilar y se entera de que su hermano va a salir de la cárcel.

“Desde ese momento de las consecuencias vamos al momento de las causas, desde los años 60 hasta el presente. Es una novela coral, con cuatro personajes muy importantes que conviven con otros que tienen un peso muy importante, que son los hijos y las hijas de los protagonistas, que también van dando un contexto que es el hecho más real de la novela”.

Con la sala Victoria Ocampo colmada, el cubano Leonardo Padura presentó  ‘Morir en la arena’  entrevistado por Patricia Kolesnicov. Foto: gentileza.

“¿Hay una dimensión social del parricidio?”, preguntó Kolesnicov. “El parricidio tiene un enorme valor literario, desde Edipo en la antigüedad clásica, esta figura insiste en la literatura y es que, en la literatura, cada generación de alguna manera tiene que matar a sus padres. Yo les hice algunas heridas, pero no maté a mis padres literarios. Me formé con las lecturas de Alejo Carpentier, Mario Vargas Llosa, Juan Rulfo, Fernando del Paso, Truman Capote, Hemingway, Chandler, Vázquez Montalbán. Puede haber un parricidio de carácter social o político, pero eso está en el subtexto, si no le dejamos espacio al lector, es una novela fallida. La novela tiene que tener un carácter polisémico”, indicó el escritor.

“Creo que el reto de todos los escritores es proponerse decir algo y trabajar para poder decirlo. La novela de mi vida fue la que más cerca siento que estuvo de eso y tuvo que ver con poder hablar sobre la sensibilidad del pueblo cubano. Escribo desde una perspectiva social y creo que mis libros forman crónicas sociales de la sociedad cubana. Creo que cada cual escoge la literatura que quiere y la que es capaz de escribir y pienso que, si tengo alguna responsabilidad además de escribir bien, es una responsabilidad civil. En todas partes del mundo los poderes manipulan la memoria. Escribiendo estos tipos de crónicas sociales se está haciendo memoria para el futuro”, indicó Padura.

En el público, Ezequiel Martínez, responsable de la Feria, escritores como Fernando Aramburu, editores de Planeta y de Tusquets.  Foto: gentileza.

Ante la pregunta de por qué seguía eligiendo la isla para vivir, dijo: “Sigo ahí y seguiré hasta que me expulsen de la ciudad o ya no pueda más con ella o tenga que irme, pero por ahora no me expulsan y yo no me voy. Tengo un sentido de pertenencia muy fuerte que determina la permanencia. Mi literatura tiene que ver con cómo se vive y cómo se habla en Cuba. Tengo ciudadanía española pero una sola nacionalidad: soy un escritor cubano y lo voy a seguir siendo”.

Una posible crisis humanitaria

“Se habló sobre este libro con amargura”, dijo la periodista, y Padura respondió: “Mi madre tiene 98 años. El bloqueo ha llevado a la sociedad cubana a una posible crisis humanitaria. Qué va a pasar, no lo sé. Ahora mismo están en la mesa todos los escenarios. Lo cierto es que Cuba debe cambiar no porque lo diga Trump, sino porque los cubanos necesitamos que hagan cambios sociales, políticos, económicos de todo tipo. Los cubanos merecen tener una vida mejor, que se detengan las olas migratorias. Después de la pandemia han salido de Cuba casi 2 millones de cubanos, en su mayoría jóvenes profesionales. Tanto nadar para morir en la orilla dice el refrán y mi generación nadó y nadó y cuando llegó a la orilla, la orilla se los tragó”.

A pesar de todo, dijo la periodista, hay un rescate de los amigos, de los vínculos y del sexo: “Nunca en toda mi vida he oído tanta música. La gente necesita respirar y necesita vivir. En la novela hay dos elementos redentores: el amor y la preservación de la amistad. De toda la novela, el capítulo que más me gusta es cuando Geri, el asesino, sale de la cárcel y se encuentra con sus dos amigos de la juventud”.

En el público, Ezequiel Martínez, responsable de la Feria, escritores como Fernando Aramburu, editores de Planeta y de Tusquets.  Foto: gentileza.

“¿Cuál va a ser el próximo libro?”, preguntó Kolesnicov y, ante el aplauso de la sala llena, Padura, dijo: “Ya sé el para qué de mi próxima novela: los romanticismos revolucionarios. Viene Mario Conde de nuevo, va a cumplir 70 años. Va a ser una novela policial en la que creo que no va a haber muertos porque lo importante es la investigación, que es la que me va a permitir avanzar y crear nuevos personajes. El desafío es no repetir las historias anteriores”.