En menos de un mes, aviones federales provenientes de Estados Unidos han aterrizado dos veces en La Habana, en medio de los diálogos aún inciertos que mantienen Cuba y Washington. No obstante, ninguno de los vuelos parece haber sido para negociar el futuro próximo de la isla, sino que han llegado cargados con agentes del FBI. El primero de ellos llevó a un equipo de expertos a investigar el tiroteo de Guardafronteras cubanos a una lancha proveniente de Florida en febrero, que acabó con la vida de cinco personas. La segunda visita del FBI a la capital cubana, este lunes, era una misión de rescate: tenía la misión de llevar de vuelta a un menor de 10 años que fue llevado a la isla por una de sus madres, una mujer trans, y la pareja de esta, quienes han sido acusados de “secuestro parental internacional”, según un comunicado de prensa del Departamento de Justicia de Estados Unidos.
Para la mañana de este martes, la cuenta de X Aviones del gobierno de Estados Unidos, que da seguimiento al transporte aéreo de ejecutivos y personal de apoyo del Gobierno en tiempo real, avisaba de que a las 15.25 del lunes un Boeing 752 salió del aeropuerto internacional de Richmond y llegó al de José Martí de La Habana. Esa misma noche, a las 19.47, los rastreadores de vuelos ya habían alertado del regreso del avión.
Traían de vuelta al menor y dos personas más: Rose Inessa-Ethington, de 42 años (padre biológico del menor y actualmente una mujer trans) y Blue Inessa-Ethington, de 32 años, ambas con nacionalidad estadounidense, del condado de Cache, Utah.
El 28 de marzo, el niño debía viajar en auto a Canadá para una acampada que iba a hacer con Rose Inessa-Ethington, su pareja y el hijo de tres años de esta última. Ese día, el menor de 10 años le dijo a su madre biológica que estaban en Canadá. No obstante, el 3 de abril, cuando la madre pensaba que su hijo iba a volver a casa, en realidad estaba viajando a Ciudad de México.
El 1 de abril, la pareja y el niño tomaron un vuelo desde Mérida (Yucatán) y en menos de dos horas aterrizaron en La Habana. La agente especial del FBI, Jennifer Waterfield, dijo ante un tribunal federal de Utah que, tras el registro del domicilio de la pareja Inessa-Ethington, encontraron que habían retirado 10.000 dólares en efectivo y “tenían listas de tareas pendientes que detallaban planes para vaciar cuentas bancarias, aprender español, obtener visas de turista y guardar pertenencias en un almacén”, según publicó The New York Times.
Los investigadores del FBI encontraron en la casa de la pareja acusada notas con instrucciones de un terapeuta de salud mental en Washington, que hablaban de “atención sanitaria de afirmación de género para niños”. También había una solicitud para enviar al especialista 10.000 dólares. Según la nota de prensa de la Fiscalía de Utah, “el menor, que había nacido con sexo masculino, se identificaba como una niña”.
La Organización Mundial de la Salud describe los cuidados afirmativos de género como “una combinación de intervenciones sociales, psicológicas, conductuales o médicas, incluidos tratamientos hormonales o cirugía, diseñadas para apoyar y afirmar la identidad de género de una persona”. En el caso de los menores de edad, no se realizan cirugías, sino que se aplican tratamientos hormonales u otro tipo de cuidados y atenciones. Sin embargo, la nota de la Fiscalía de Utah recoge que la familia materna del niño decía que, además de estar preocupada por el bienestar del menor, temían que el motivo del viaje fuera “para realizarle una cirugía de reasignación de género antes de la pubertad”.
El 16 de abril, las autoridades cubanas ya habían localizado el paradero de la familia en la isla, después de que un tribunal estatal de Utah ordenara que el niño fuera devuelto inmediatamente a su madre, a quien otorgó la custodia exclusiva del menor, que antes compartía con su padre biológico. Este lunes, cuando llegaron de vuelta a Estados Unidos, la pareja se presentó ante un tribunal en Richmond, Virginia, para la lectura de cargos.
“Agradecemos a las fuerzas del orden por haber actuado con rapidez para devolver al niño a su madre biológica”, declaró la primera fiscal adjunta de los Estados Unidos para el Distrito de Utah, Melissa Holyoak.
Por el momento, las autoridades cubanas no han ofrecido detalles del incidente, que tiene lugar en un contexto particular, donde llegan constantes amenazas de “liberar” a la isla desde Washington, y reiteradas muestras de patriotismo desde La Habana. Hace solo unos días, el pasado 10 de abril, llegó a Cuba la primera delegación estadounidense que pone un pie en el país desde el restablecimiento de relaciones con Barack Obama. Aunque la oficialidad cubana niega parte de la información revelada por USA Today, una fuente del Departamento de Estado dijo al medio estadounidense que habían abordado la liberación de presos políticos, el mayor acceso a Internet con la instalación del servicio Starlink, el desmantelamiento del bloqueo económico hacia la isla o la falta de libertades políticas de los cubanos.








