La deteriorada relación entre los presidentes de Colombia y Ecuador se descompone sin remedio. En el más reciente episodio, Daniel Noboa ha vinculado a Gustavo Petro con el narcotraficante ecuatoriano José Adolfo Macías Villamar, alias Fito, en una entrevista con la revista colombiana Semana. Petro ha rechazado de inmediato los señalamientos desde la cumbre de gobiernos progresistas de Barcelona a la que asistía este fin de semana.
“Nada, no conozco el tal Fito ni a sus amigos. Solo he ido a Ecuador para asistir a la posesión de sus presidentes, y hemos capturado muchos bandidos nacidos en ese país que le hemos entregado”, escribió Petro en la red social X, su canal de comunicación predilecto. “A Noboa le pasa lo que le pasó a Trump, se dejan llenar de mentiras la cabeza de nuestra extrema derecha colombiana que es asesina y narcotraficante”, añadió en ese largo mensaje.
El primer presidente de izquierdas de la Colombia contemporánea respondía así a la entrevista del derechista Noboa para la más reciente edición de Semana. En esas declaraciones, el ecuatoriano aprovecha una pregunta sobre una visita de Petro a Manta para vincularlo con Fito. “Se reunió con miembros de la Revolución Ciudadana [el partido del expresidente Rafael Correa], y algunos de esos miembros tienen nexos con Fito. Si se reunió físicamente cara a cara con Fito, no lo podría decir en este momento. Pero digamos que estaba con el mismo grupo y en la misma zona”, declaró.
Fito es el líder de la banda criminal ecuatoriana Los Choneros. En enero de 2024 se escapó de una cárcel en Guayaquil, lo que desató una oleada de violencia en el país y llevó a Noboa a declararle la guerra a los grupos narcotraficantes. Fue recapturado en junio de 2025 y después extraditado a Estados Unidos.
En sus declaraciones, Noboa también fustiga la política de seguridad de Petro en la frontera común, donde operan disidencias de la extinta guerrilla de las FARC y crece el narcotráfico. “Ha retirado a varias tropas del Ejército que estuvieron por años, especialmente en la zona de Putumayo y Nariño. Las retiró. Hay un área en la cual, básicamente, la guerrilla controla el territorio”, aseguró. Petro, por su parte, en una referencia a la guerra arancelaria lanzada por su homólogo, lamentó “que le hagan tanto daño a las economías de Nariño, Putumayo y el norte del Ecuador, pero ya hemos tomado las medidas para proteger a nuestro pueblo”.
La disputa diplomática entre Colombia y Ecuador ha escalado sin freno, ni final a la vista. En medio de las tensiones, Petro se ha referido al exvicepresidente ecuatoriano Jorge Glas — condenado por corrupción— como un “preso político”, incluso le otorgó la ciudadanía colombiana el año pasado y el viernes insistió en denunciar en sus redes sociales que lo “están dejando morir de hambre”, lo que en el pasado ha calificado como “un delito de lesa humanidad”. Glas fue detenido el 5 de abril de 2024 en un asalto ordenado por Noboa a la Embajada de México en Quito, donde se encontraba asilado. Petro ha contado que le pidió a Noboa que intercediera por su liberación durante una visita a las islas Galápagos en 2024, y que su homólogo no le hizo caso. “Él no fue juzgado durante este gobierno, fue en gobiernos anteriores, y sigue cumpliendo una sentencia. Nosotros hemos heredado ese problema. Él no es un preso político, es un político preso por casos de corrupción”, defendió Noboa en la entrevista con Semana.
Los canales diplomáticos han saltado por los aires. La animosidad entre dos presidentes en las antípodas ideológicas se ha transformado también en una profunda crisis comercial, con una guerra arancelaria entre países vecinos de por medio. Ambos gobiernos han llamado a consultas a sus respectivos embajadores y han anunciado aranceles de hasta el 100%, lo que supone en la práctica un golpe mortal para el comercio binacional. Noboa argumenta con insistencia que su vecino no combate el narcotráfico, una acusación que Petro rechaza de tajo.
La tensión se disparó desde finales de enero, cuando el Gobierno de Noboa, inspirado por Donald Trump, anunció aranceles del 30% contra Colombia por supuestamente no cooperar con la seguridad en la frontera. El Ejecutivo de Petro respondió con la misma tasa. Un mes después, Noboa elevó las tarifas a un 50%, y ahora hasta el 100%. A mediados de marzo, Petro acusó a Noboa de haber bombardeado Colombia, un señalamiento que este rechazó. A los pocos días se reveló que había sido un episodio aislado: una bomba lanzada en la frontera por un avión militar ecuatoriano rebotó y acabó en territorio colombiano. Ninguno de los dos parece dispuesto a dar su brazo a torcer.








