Mucho más temprano que de costumbre, como consecuencia de la disputa del Mundial en Canadá, México y Estados Unidos a mitad de año, el Brasileirão comenzó la semana pasada su temporada 2026 con refuerzos estelares, como Lucas Paquetá (Flamengo pagó 50,2 millones de dólares por su pase) y Gerson (contratado por Cruzeiro), y también con casi medio centenar de argentinos. Esta nutrida presencia de compatriotas en la liga de fútbol más poderosa del continente es una tendencia que se ha reforzado en los últimos años y que ha llevado a que Argentina sea el país que más jugadores extranjeros aporta al torneo de los pentacampeones del mundo.
Cuarenta y un futbolistas albicelestes se reparten en 18 de los 20 clubes que participan en el certamen (solo dos de los recientemente ascendidos, Coritiba y Chapecoense, no cuentan con al menos uno). Algunos, con una extensa trayectoria en el balompié brasileño, como el zaguero Walter Kannemann (Gremio), que en julio cumplirá una década desempeñándose en ese país, o el delantero Germán Cano (Fluminense), que está iniciando su séptima temporada. Otros, con la expectativa de una auspiciosa prueba iniciática allí.
El torneo que arrancó el 28 de enero constituye la primera experiencia en el país más grande de América del Sur para el lateral Román Gómez, quien fue vendido por Estudiantes de La Plata a Bahía. También para el mediocampista Rodrigo Villagra, quien fue cedido por un año por el CSKA ruso al Inter de Porto Alegre. El Remo de Belém, que ascendió a la primera división tras 31 años, sumó a su dotación a tres compatriotas que desembarcaron por primera vez en Brasil: el lateral Braian Cufré (Central Córdoba), el volante Leonel Picco (Platense) y el delantero Rafael Monti (Vinotinto FC de Ecuador).
A estos 41 argentinos seguramente se sumarán otros tres en las próximas horas. Gremio pagará 10 millones de dólares para llevarse a Juan Nardoni, de Racing, y desembolsará otros 2,5 millones por el 50% de la ficha de Leonel Pérez, de Huracán. En tanto, Independiente transferirá a Diego Tarzia a Vitória en una operación atípica: el club de la ciudad de Salvador adquirirá inicialmente el 5% del pase y asumirá una obligación de compra por un porcentaje mayor a futuro.
A este colectivo de futbolistas argentinos, el más numeroso entre los extranjeros que compiten en el Brasileirão (los uruguayos son 29, al igual que los colombianos), se suman cinco entrenadores. Jorge Sampaoli (Atlético Mineiro), Hernán Crespo (São Paulo), Juan Pablo Vojvoda (Santos) y Luis Zubeldía (Fluminense) continúan en sus puestos, mientras que Martín Anselmi tomó el timón de Botafogo, con el que afrontará su primer desafío en el país tras sus labores en Unión La Calera, de Chile; Independiente del Valle, de Ecuador; Cruz Azul, de México, y Porto, de Portugal.
A principios del siglo XXI, Brasil era un mercado marginal para los futbolistas argentinos. En la temporada 2001, solo tres compatriotas gastaron sus botines allí: Carlos Galván (Santos), Juan Pablo Sorin (Cruzeiro) y José Sand (Vitória). Un cuarto de siglo después, esa cifra se multiplicó casi por 14 y convirtió a ese país en el destino predilecto entre las ligas más poderosas del planeta, muy por encima de las cinco más fuertes de Europa: España (29), Italia (17), Inglaterra (14), Francia (9) y Alemania (5). Y también por encima de México (40), una competencia americana históricamente atractiva para los argentinos.
De todos modos, el puente que une al fútbol argentino con el brasileño tiene carriles en ambos sentidos. En esta ventana veraniega de transferencias, siete jugadores regresaron desde aquel país: Fausto Vera (pasó de Atlético Mineiro a River), Aníbal Moreno (de Palmeiras a River), Emiliano Rigoni (de São Paulo a Belgrano), Rodrigo Atencio (de Sport Recife a Independiente Rivadavia), Juan Sforza (de Juventude a Talleres), Eros Mancuso (de Fortaleza a Estudiantes de La Plata) y Gastón Ávila (de Fortaleza a Rosario Central).
Otros compatriotas que en 2025 participaron en el Brasileirão armaron sus valijas y se trasladaron a otros países de América para continuar allí sus carreras, como el goleador Pablo Vegetti, quien después de tres temporadas brillantes en Vasco da Gama (marcó 60 tantos en 141 partidos) pasó a Cerro Porteño, de Paraguay. También se mudaron Juan Ignacio Dinenno (de São Paulo a Deportivo Cali) y Juan Martín Lucero (de Fortaleza a Universidad de Chile).








