Del 28 de agosto al 5 de septiembre, Buenos Aires vivió una nueva edición de BAFWeek primavera–verano 2026. La semana de la moda se desplegó por toda la ciudad con desfiles en escenarios no convencionales: estadios de fútbol, muelles, jardines y discotecas, que reforzaron el cruce entre moda, cultura y territorio.
La apertura estuvo a cargo de Revolver, que convirtió la cancha de Excursionistas en pasarela con una performance futbolera.
Bolivia celebró 20 años con un desfile en La Boca al que los invitados llegaron en barco, mientras Portsaid inauguró su café en Avenida Cabildo con una coffee rave y Vanesa Krongold presentó sus “13 Vestidos Imposibles” en un local de Once.
En el Museo Larreta, Gusmán llevó a Tucumán a través de Turucuto, y en Maison Chandon, Heidi Clair presentó Glow With the Tide. Blue Sheep apostó por lo atemporal con “La Pausa” en el Hotel Sofitel, y Bestia transformó su local en una experiencia MTV, retro, cargada de nostalgia y autoexpresión generacional.
La Unión Europea y la Universidad de Palermo mostraron una colección colaborativa inspirada en la Nueva Bauhaus, mientras Bowen celebró 30 años en la galería Ruth Benzacar con Past Meets Future, su colección.
El cierre estuvo en manos de Sadaels y María Cher, que despidió la semana con una fiesta en Caramelo donde moda y música se fundieron en un mismo lenguaje nocturno y colectivo.
Entre las tendencias se destacaron el layering, las bermudas, los pañuelos, el crochet y el regreso del tiro bajo, además de paletas que oscilaron entre tonos tierra, vibrantes y metálicos. Se sumaron transparencias, sastrería ligera y denim con espíritu urbano, junto con maquillajes etéreos, a cargo de Avon, y peinados de estética noventosa.
Así BAFWeek PV26 reafirmó a la moda argentina como un espacio de experimentación, memoria y comunidad, capaz de resignificar el archivo, dialogar con lo digital, reivindicar el oficio local y diseñar para cuerpos reales y experiencias colectivas. La edición dejó en claro que la moda no solo viste: también narra, conecta y proyecta nuevas formas de habitar lo cotidiano.








