“Capitán Fantástico” (EE.UU., 2016), un filme protagonizado por Viggo Mortensen, muestra a un padre de familia que junto a su esposa, ambos anarcosocialistas, deciden criar a sus hijos lejos de la sociedad de consumo, en una zona boscosa, obviamente sin televisión. Los chicos no van a la escuela y los propios padres los forman. Son inteligentes y saben defenderse, pero les falta entender cómo manejarse en la sociedad. La madre se suicida -estaba internada por bipolaridad- y el padre lleva a los chicos al funeral (ahí también se produce una pelea con su suegro por el tipo de despedida) y tanto alguno de los hijos como otros familiares le plantea n la necesidad de educarlos formalmente para tener vínculos con otros niños. La película termina con una imagen del padre con varios de sus hijos en una granja y se ve que está llegando un bus escolar para llevarlos a la escuela. De alguna manera es un llamado de atención contra los extremismos: parece correcto buscar opciones naturales y menos “marketineras”, sin artificios, pero tampoco aislarse de la comunidad.








