Las profundidades marinas de Argentina tienen más biodiversidad de lo que creían los científicos. Una expedición que recorrió desde el norte de la provincia de Buenos Aires hasta Tierra del Fuego, el punto más austral del país, observó el arrecife de coral de Bathelia candida conocido más grande del mundo, gusanos, erizos de mar, caracoles, anémonas y un ejemplar que acaparó la atención del público general: una rara medusa fantasma que puede crecer tanto como un autobús escolar.
La expedición, liderada por científicos argentinos de la Universidad de Buenos Aires y el Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas (Conicet), partió a bordo del buque Falkor y recorrió toda la plataforma continental del país entre diciembre y enero pasados. Este buque, perteneciente al Schmidt Ocean Institute, es el mismo que alojó el año pasado otra campaña científica en el cañón submarino de Mar del Plata (a 400 kilómetros de Buenos Aires), que se volvió viral con sus transmisiones en vivo por redes sociales.
En ese entonces, la protagonista fue la ya icónica “estrella culona”, un ejemplar de Hippasteria phrygiana encontrado en el lecho marino. Esta vez la atención se la llevó la Stygiomedusa gigantea, comúnmente conocida como medusa fantasma gigante. En la imagen que capturaron los científicos se ven peces juveniles (Centrolophus) nadando alrededor de su inmensa campana, a 250 metros de profundidad. Según detallaron, su campana puede alcanzar hasta un metro de diámetro y sus cuatro brazos pueden alcanzar hasta 10 metros de largo. Carecen de tentáculos urticantes, pero utilizan sus brazos para atrapar presas, como plancton y peces pequeños.
“No esperábamos ver este nivel de biodiversidad en las profundidades marinas argentinas, y estamos muy emocionados de verlas tan llenas de vida”, declaró la científica a cargo de la expedición, María Emilia Bravo. “Fue increíble ver toda la biodiversidad, las funciones ecosistémicas y la conectividad desplegándose juntas. Abrimos una ventana a la biodiversidad de nuestro país, solo para descubrir que aún quedan muchas más por descubrir”, añadió.
Con una superficie de al menos 0,4 kilómetros cuadrados, el arrecife de Bathelia que también fue documentado por los científicos de esta expedición, tiene un tamaño cercano al de la Ciudad del Vaticano. Este coral pétreo de aguas frías proporciona hábitat a otros organismos, como peces, crustáceos y pulpos. Reconocida como especie indicadora de un Ecosistema Marino Vulnerable (EMV), Bathelia candida se ha documentado en todo el océano Atlántico suroccidental, con las mayores áreas frente a la costa de Argentina. Sin embargo, los científicos no habían comprendido su extensión hasta esta oportunidad, en la que encontraron arrecifes más al sur de su área de distribución conocida.
“Con cada expedición a las profundidades marinas, descubrimos que el océano está lleno de vida, tanto como la tierra y quizás más, ya que contiene el 98% del espacio vital de este planeta”, afirmó la directora ejecutiva del Schmidt Ocean Institute, Jyotika Virmani. “Hemos tenido el privilegio de trabajar con científicos destacados en tres expediciones en aguas argentinas y esperamos ver cómo sus investigaciones continúan avanzando, generando nuevos conocimientos e inspiración”, sostuvo.
El equipo observó también basura en algunas zonas, incluyendo redes de pesca, bolsas y una cinta VHS en perfecto estado, gracias a la durabilidad de los plásticos. La pegatina lateral de la cinta está en coreano, pero el equipo desconoce cómo llegó a las costas argentinas y su antigüedad.







