Un migrante más ha muerto bajo la custodia del Servicio de Control de Inmigración y Aduanas de Estados Unidos (ICE, por sus siglas en inglés). El mexicano Royer Pérez falleció esta semana en un centro de detención de migrantes en el Estado de Florida, según confirmó la agencia federal en un comunicado publicado el miércoles. Se trata de la persona más joven de la que se tenga constancia que ha perdido la vida mientras está recluida por los agentes durante el segundo mandato de Trump.
De acuerdo al ICE, el mexicano se encontraba inconsciente cuando lo encontraron los agentes. También señaló que se intentó reanimarlo sin éxito y que ya se está investigando la causa de su muerte. Como primera versión, la agencia ha sugerido que el migrante se suicidó. No es la primera vez que baraja esa posibilidad cuando una persona muere bajo su custodia.
En un comunicado, la Secretaría de Relaciones Exteriores de México afirmó que “estos fallecimientos resultan inaceptables” y exigió “una investigación pronta y exhaustiva” para “determinar responsabilidades” y dejar en negro sobre blanco las causas de la muerte del migrante.
Según el ICE, Pérez fue detenido en enero por la policía en el condado de Volusia (norte de Florida) e imputado por los delitos de suplantación de identidad y resistencia a la autoridad durante el arresto. Después, fue enviado a un centro de detención de migrantes de esa localidad casi un mes más tarde y reubicado a los pocos días al sitio en el que finalmente murió.
El Servicio de Inmigración y Control de Aduanas está obligado por ley a notificar públicamente las muertes de personas bajo su custodia. El año pasado fue el más mortífero del que se tiene registro: 32 fallecimientos bajo la custodia de la agencia. La muerte de Pérez es la segunda esta misma semana y la número 13 en lo que va de 2026. A este ritmo, este año se encamina a romper el oscuro récord una vez más.
El caso de un migrante cubano muerto en enero en un centro de Texas llamó la atención por las inconsistencias en el relato de las circunstancias de su fallecimiento. Mientras que inicialmente se categorizó como un suicidio, posteriormente distintos testimonios de detenidos y un informe preliminar de la oficina forense local apuntaron a un homicidio a manos de los guardias. A pesar de ello, el Gobierno estadounidense insistió en que se quitó la vida. Ese mismo mes, otro mexicano fue hallado sin vida en un centro del Estado de Georgia.







