Martin Graziano, escritor, periodista y uno de los críticos musicales más lúcidos y respetados de la escena musical, acaba de publicar el libro Cinco estrellas. Amor y odio y crítica de música, por Firpo Editora. El libro es un manifiesto, que pone en jaque al medio musical, discute la función cultural de la crítica en una época dominada por el algoritmo y refleja el lazo afectivo que la música tuvo con la audiencia del siglo XX.
“¿Por qué Kind of blue o Horses o El (fuckin’ ) amor después del amor son clásicos? No sólo porque son obras extraordinarias, sino porque habilitaron un pensamiento. Mil pensamientos. Porque sus autores habilitaron e incluso reclamaron esas preguntas. Esas mil preguntas. Artaud o Horses son clásicos porque se conversó mucho sobre ellos. Porque se escribió y especuló mucho sobre ellos. Porque se generó una crítica creativa a su alrededor que multiplicó las lecturas no solo entre los escuchas sino también entre los propios artistas”, escribe Graziano en uno de los capítulos de Cinco Estrellas.
Graziano trafica mucha información. Va de Osvaldo Lamborghini a Dillom, o de T.S. Elliot a Nathy Peluso. Expone los cotilleos del arte contemporáneo y desmitifica la trastienda de la crítica: hay un texto dedicado a las reseñas negativas de Duki y Andrés Calamaro en la Rolling Stone, y otro sobre el posicionalmente político de los artistas en tiempos de Milei.
Verdades no oficiales
“Este puñado de ensayos, a la manera de un evangelio apócrifo, cuenta las verdades no oficiales que sostienen la fe que hizo posible un periodismo de autor”, define en el prólogo Martín Rodríguez.
En los cinco artículos que componen el ensayo –desde el primer capítulo llamado “Un poco triste, muy triste, infinitamente triste” hasta el último en “Para que me invitan”–, el libro ofrece un manual de estilo (palabras que no hay que usar y se repiten en crónicas y reseñas: psicodélico, monolítico, mutante, entre otras), pero también una observación sobre los cambios de comportamiento en el consumo de la música y la biblioteca “infinita” disponible en la nube digital.
“Nosotros teníamos nuestros cassettes, o discos, que creaban un lazo afectivo con la música. Ahora no tenés nada. Todo es de las plataformas. Se vive un tiempo de despersonalización”, dice el periodista.
En Cinco Estrellas, el autor habla, también, de la relación administrativa que los artistas de la nueva generación tienen con la crítica y hace una advertencia. “En una década, cuando sean viejos de 30 años y necesiten vivir de su catálogo, quizás miren su Iphone x en busca de todos esos reels. Todas esas stories. Todos esos vivos de ig. Quizás golpeen la puerta de los periodistas para que les expliquen por qué era importante lo que hicieron cuando eran jóvenes. Ya va a ser tarde”, escribe en el ensayo.
El texto es un llamado de atención. Con elegancia narrativa y un tono brutal, Graziano reivindica el oficio de la crítica especializada, –la opinión políticamente incorrecta que no depende del mercado– y toma distancia de los influencers que reaccionan en los videos de Youtube, o la creadores de contenido funcionales a la industria.
“El periodismo musical, citando a Romi Zanelalto, reaccionó de manera muy poco creativa ante esta nueva situación. Tal vez porque no estableció un diálogo nuevo con las circunstancias, sino que de algún modo siguió haciendo más o menos lo mismo. Este es un contexto de plataformas nuevas, pero cuando veo a todos los que hacen reels de Instagram sobre música, la gran mayoría son remakes de cosas que ya existen en cualquier otra plataforma, que ya fueron dichas infinidad de veces, y eso en un punto me da pena. ¿Nadie tiene algo nuevo para decir?”, dice Graziano por teléfono.
El sonido de requiem atraviesa los textos, aunque también hay desprejuicio, humor y defensa por el oficio que ejerce hace más de veinte años en distintos medios como Brecha de Uruguay, o La Agenda. A través de estas páginas el escritor no se piensa solo, sino como colectivo. Está muy presente el guiño de camaradería a nuevas generaciones de periodistas como Romina Zanellato y Juan Facundo Díaz, y el homenaje a firmas históricas como Miguel Grinberg y Pipo Lernoud (Expreso Imaginario), y Gloria Guerrero (Revista Humor).
Martin Graziano es autor de Cinco estrellas. Amor y odio y crítica de música (Firpo Editora). Foto: gentileza.Una arenga a nosotros mismos
“Me parece que Cinco Estrellas es una arenga a nosotros mismos”, dice Graziano, mientras toma un café negro y se le acerca un chimango. “Hace unos días, me escribió Lucho Lahiteau (autor en Clarín), a quien menciono en uno de los ensayos y él me hizo notar algo que yo no había visto en el libro y que es lo siguiente. Entre la curva que va del primer al último capítulo, hay una modificación del narrador. Todo empieza con un texto medio resentido, digamos, medio mala leche, amargo, y llega a un último texto que parece abrir las expectativas y es más propositivo. Al final el narrador responde y parece decir: “Bueno, hagamos esto”, cuenta el autor de otros libros musicales como Tigres en la lluvia.
El título del libro es como un chiste interno. En la época dorada de revistas como Rolling Stone, la utilización de las estrellas para calificar un concierto, o un disco, siempre estuvo en discusión. En las redacciones locales, también.
“Al principio yo también estaba con esa idea. ¿Cómo vas a valorar un disco con estrellas?, pero es parte de la inocencia y la malicia del oficio. Si vos lees la revista Pelo al principio, lees la Mordisco, o la primera Rolling Stone, tienen eso que perdimos. ¿Por qué? Porque antes la gente se bancaba el disenso y ahora no se lo banca más”, dice el autor.
Cinco estrellas. Amor y odio y crítica de música, de Martin Graziano (Firpo Editora). Foto: gentileza.En el libro, Graziano no quiere dar todas las respuestas. Reflexiona sobre la industria musical, las nuevas escenas –cuenta su tiempo– y narra historias bellísimas sobre la copia y el uso del sample en el arte. Son textos que intervienen con una jerga contemporánea, filosa y audaz. A veces susurran, o utilizan un altavoz para decir que la crítica todavía existe, aunque permanezca en un estado de latencia, entre lo que fue y lo que podría ser, acorralada por la IA, o el scrolleo de tik tok. Pero no todo está perdido. Graziano recuerda una escena reciente.
“Estaba en la cola del concierto de la banda inglesa Dry Cleaning y se me acerca un pibe y me pregunta si era Graziano el que había escrito la nota de esa banda. Me dijo que había ido a ver el show sin escucharla, ni ver ningún video. Sólo fue porque había leído la nota. A partir de ahí nos hicimos amigos”.
Martín Rodríguez dice que Graziano es el último mohicano en el arte de la crítica musical. No es el único, –hay que leer los textos de Cami Camaaño, Facundo Arroyo, María Zetner, Sebastián Chávez, Paz Azcárate, o Agustín Wicki, entre tantos otros–, pero su figura funciona como un símbolo. Es un guardián en el último paso de frontera.
Cinco estrellas. Amor y odio y crítica de música, de Martin Graziano (Firpo Editora).








