un descuido de Weigandt le dio un punto de oro al “Ciclón”

un descuido de Weigandt le dio un punto de oro al “Ciclón”

Boca no puede ganar en la Bombonera. Mereció hacerlo ante San Lorenzo, pero el 1-1 le dejó un gusto amargo en la boca. Habrá que demoler una parte de la cancha, como anunció el club en esta semana que se corta con un clásico más sin poder sumar de a tres en casa. Es que la dirigencia que encabeza Juan Román Riquelme lanzó un proyecto de remodelación y ampliación para llevar la capacidad del estadio a 80.000 espectadores y la obra demandará tirar abajo los palcos que se levantaron en 1996, en el inicio de la gestión de Mauricio Macri. Pero deberá remover tierra antes para enterrar un sapo o clavar de punta un cuchillo porque a las igualdades ante Platense, Racing y Gimnasia de Mendoza ahora le sumó otra con el Ciclón. Cuatro puntos de 12 en la Bombonera.

Boca jugó mejor que su rival y debió sumar los tres puntos. Pero una desatención de Marcelo Weigandt le costó muy caro. El lateral derecho es el único que desentona en el once de Claudio Úbeda. Ya había quedado rezagado cuando el equipo fue un Fórmula 1 en Lanús y ahora directamente pinchó rueda y quedó en la banquina cuando se dejó comer la espalda por Mathías de Ritis, que envió el centro para que el ingresado Gregorio Rodríguez clavara el 1-1. Iban 20 minutos del segundo tiempo.

Antes, Boca fue más y mejor en el inicio del segundo tiempo (y también en el epílogo del primero). Se puso en ventaja con un gol de Champions League cuando a los 9 minutos Paredes abrió sobre la izquierda para Merentiel y Milton Delgado se metió en el área y rompió las líneas de presión de San Lorenzo para recibir, girar y cederle el gol al Rusito Ascacibar, que definió de zurda contra el palo derecho del arco de Orlando Gill. Pero Boca anda torcido en su estadio y de ese nivel alto cayó otra vez en las dudas y la impericia para quedarse con un triunfo.

Esta vez la novedad de Tomás Aranda no tuvo su efecto sorpresa. Damián Ayude le impuso una triple marca escalonada y el pibe que había brillado en la Fortaleza casi no tocó la pelota en el primer tiempo. Cuando lo hizo, le dio una asistencia a Adam Bareiro, que le acertó al travesaño, en la jugada más clara de Boca en la primera mitad. Pero todo estuvo tan nivelado, que San Lorenzo le devolvió el gesto enseguida con un cabezazo de Gastón Hernández (salió lesionado en el segundo tiempo) que también pegó en el larguero.

“Son los detalles, Amanda”, le dice la hija a la protagonista de “Distancia de Rescate” (la primera novela de la escritora argentina Samanta Schweblin). Y el partido se resolvió por detalles. Porque Goyo Rodríguez definió mal, pero la pelota fue adentro; y Paredes tiró una rabona hermosa, pero Weigandt definió pésimo y se perdió el gol. “Son los detalles, Aranda”, podría ser la frase final del partido entre Boca y San Lorenzo, porque cuando el pibe levantó sobre el final del partido ya era demasiado tarde.

San Lorenzo se llevó mucho con poco, porque Ayude no tuvo ningún problema en poner “los dos micros” y aguantar la que viniera. Casi no atacó, pero aprovechó un error, en el sector más débil del local y le sacó el triunfo del bolsillo al local que empezó a festejar mucho antes de lo aconsejado.

Cuando los jugadores de Boca se despidieron del público, desde la platea hubo reproches y silbidos. Y desde las populares hubo aplausos. Esta vez no se entendió el malestar de algunos hinchas. El equipo respondió a la exigencia y mereció la victoria. Generó situaciones de gol y dominó a su rival. Le faltó un gol, es cierto, pero dejó la sensación de haber jugado un partido acorde a lo planeado, con una idea clara y con una formación que se consolida. El trinomio Delgado-Paredes-Ascacibar llegó para quedarse; lo mismo que la dupla Bareiro-Merentiel (uno que choca y la aguanta, y otro que encara y tira diagonales).

Le faltan hacer algunos ajustes al Sifón. Volverá Juan Barinaga al lateral derecho y Dylan Gorosito seguirá esperando su oportunidad mientras el técnico decide qué hacer con Weigandt. Y necesita recambio para cuando alguno se funda: no se entendió el cambio de Iker Zufiaurre por Bareiro sobre el final. “Son los detalles, Claudio”, apenas algunos retoques para dejar de ser Deportivo Empate en la Bombonera.