Trump lanza la Junta de Paz para Gaza sin apoyos de los aliados occidentales | Internacional

Trump lanza la Junta de Paz para Gaza sin apoyos de los aliados occidentales | Internacional


Sin la presencia de muchos de los aliados tradicionales de Estados Unidos, pero con gran fanfarria y muchos elogios a sí mismo, el presidente republicano, Donald Trump, encabezó este jueves la primera reunión de la Junta de Paz para Gaza, la institución que ha creado, según afirma, para reconstruir una franja palestina destrozada por los bombardeos de Israel. En el acto, Trump aseguró que los países que participan en la nueva entidad, que surge del acuerdo de alto el fuego, ya han contribuido con 7.000 millones de dólares [unos 5.950 millones de euros] para la reconstrucción en Gaza. Washington aportará otros 10.000 millones, anunció.

La cita en el Instituto Trump de Estados Unidos para la Paz ―hasta el año pasado, sede de un think tank público que el Departamento de Eficiencia Gubernamental (DOGE) ordenó cerrar― lanzó un proyecto con el que el presidente estadounidense quiere hacer alarde de pacificador mundial, pero que ha desatado las alarmas entre muchos de los aliados tradicionales de Washington por la posibilidad de que intente competir con la ONU como foro para resolver los problemas globales. El discurso del republicano quiso enviar un mensaje de tranquilidad al respecto, pero solo ha contribuido a alentar esas dudas.

“Vamos a colaborar con Naciones Unidas muy de cerca… Creo que Naciones Unidas tiene un gran potencial”, apuntó, para inmediatamente matizar: “La Junta de Paz va a estar casi supervisando a la ONU y asegurándose de que funciona adecuadamente”.

El mandatario tuvo, no obstante, buenas palabras para el organismo internacional con sede en Nueva York: “Vamos a fortalecer Naciones Unidas, asegurarnos de que sus instalaciones son adecuadas. Necesitan ayuda económica y se la vamos a dar. Nos vamos a asegurar de que la ONU se mantenga viable”. Precisamente, una de las razones por las que la institución multilateral atraviesa problemas económicos es la falta de pago de Estados Unidos, que tiene pendientes desembolsos por valor de 4.000 millones de dólares.

Más de 45 países acudieron este jueves a la convocatoria del presidente. Pero muchos de los que participaron lo hicieron como observadores ―la Unión Europea y parte de sus Estados miembros― o a muy bajo nivel. Buena parte de los países occidentales habían rechazado ya la invitación a formar parte de la nueva entidad, precisamente ante la preocupación por las sugerencias de Trump de que pueda intentar competir con la ONU como foro para resolver los problemas globales. Entre los europeos solo participan directamente Bulgaria y Hungría, esta representada por su primer ministro, Viktor Orbán, cercano a Vladímir Putin y amigo de Trump.

Ausentes de la reunión estuvieron aliados tradicionales de Estados Unidos como Canadá, el Reino Unido, Francia o Japón. Sí participaron socios dependientes de Washington o países que tratan de congraciarse con Trump. Entre los asistentes se encontraban Argentina, Paraguay, las monarquías del golfo Pérsico y países asiáticos, aunque ni Rusia ni China.

Israel, por boca de su ministro de Exteriores, Gideon Saar, desvió el foco a lo que es prioritario para su país y exigió el desarme de Hamás, uno de los puntos incluidos en el acuerdo de alto el fuego; la milicia fundamentalista rechaza entregar las armas en tanto no exista un Estado palestino. “Es necesario desmantelar la infraestructura terrorista de Hamás, sus túneles subterráneos y las instalaciones de producción de armas, y acabar con el adoctrinamiento de los niños palestinos en instituciones educativas y religiosas”, afirmó.

En su habitual tono hiperbólico, el presidente estadounidense restó importancia a esas ausencias: “Esta es la Junta más relevante, ciertamente, en lo que respecta al poder y al prestigio. Nunca ha habido nada similar, porque estos [los presentes] son los líderes más importantes del mundo. Se acepta a casi todo el mundo, y los que no se han sumado, se acabarán sumando”.

En su discurso, Trump, que hace un año hablaba de convertir la Franja en “la Riviera de Oriente Próximo”, prometió que Estados Unidos aportará 10.000 millones de dólares al fondo de la Junta de Paz para recuperar Gaza.

“Es una cantidad pequeña para la paz”, aseguró el republicano, que coquetea con la posibilidad de lanzar un ataque en las próximas semanas contra Irán. Acerca de la cantidad que afirma que aportará su país, no ha precisado de dónde saldrán esos fondos ni si el Congreso, el responsable de aprobar el gasto público, ha dado su visto bueno. No es una cuestión menor, dado que Trump preside la Junta y supervisa sus presupuestos.

Según el mandatario, los países miembros de este foro han aportado ya 7.000 millones de dólares para la reconstrucción de la Franja. Una cantidad muy alejada de lo necesario para poner al territorio palestino en pie tras dos años de devastación: los cálculos internacionales hablan de diez veces más, hasta 70.000 millones de dólares.

Trump ha anunciado también una contribución de 75 millones de dólares que se destinará sobre todo a proyectos relacionados con el fútbol y que serán aportados por la Federación Internacional de Fútbol Asociación, la FIFA, organización favorita del estadounidense. La ONU también aportará 2.000 millones de dólares para ayuda humanitaria, según el presidente. Indonesia, Marruecos, Albania, Kosovo y Kazajistán “han prometido tropas y policía para estabilizar Gaza”, ha indicado.

Además, Egipto y Jordania “también proveerán ayuda muy sustancial, soldados, adiestramiento y apoyo para una fuerza policial palestina muy fiable”, agregó. No aportó cifras de militares o policías ni cuándo o dónde se desplegarán.

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La Junta de Paz de Donald Trump

El presidente de Estados Unidos, Donald Trump (derecha), durante la reunión de la Junta de Paz para Gaza, este jueves en Washington.Foto: Mark Schiefelbein (AP) | Vídeo: AP

El fantasma de una posible nueva guerra, pese a que Estados Unidos e Irán mantienen conversaciones indirectas y la República Islámica ha acordado presentar una propuesta sustancial para acercar posiciones en los próximos días, fue uno de los protagonistas del encuentro, pese a que la cita se centraba en Gaza. El propio Trump ha alentado la incertidumbre en su discurso, al coquetear con la posibilidad de un ataque contra Irán: “Lo descubrirán en diez días”.

Cuando Trump anunció el año pasado la creación de su foro, en el marco del alto el fuego en Gaza, la Junta de Paz se perfilaba como un organismo supervisor, con ecos coloniales, que vigilaría el cumplimiento de las condiciones del fin de los ataques. Pero el propio presidente fue introduciendo nuevos detalles que transforman la entidad menos en un organismo gestor de un acuerdo internacional y más en un foro creado a su medida. Trump tiene derecho de veto a los miembros, decide el momento y lugar de las reuniones y cuándo se celebran votaciones. Su documento fundacional, presentado en el foro de Davos en enero, ni siquiera menciona a Gaza directamente.