todos sin antecedentes y puestos en libertad

todos sin antecedentes y puestos en libertad

Un total de 12 activistas de Greenpeace fueron detenidos este jueves por la mañana durante una protesta frente al Congreso de la Nación por la Ley de Glaciares, que se estaba debatiendo durante esta jornada en el Senado. Horas después, tras confirmarse que ninguno tenía antecedentes penales, fueron liberados.

Los incidentes se produjeron cuando los activistas realizaron “una acción directa y pacífica” -dijeron- burlando la seguridad del Congreso, y cruzaron las rejas y se colocaron sobre las escalinatas. Sentados en inodoros, desplegaron un cartel con el mensaje “Senadores, no se caguen en el agua”, con el objetivo de remarcar la gravedad de la reforma de la Ley de Glaciares que se está tratando en el Senado.

Según pudo confirmar Clarín, los detenidos fueron identificados como Carla Guidi; Sol Klausek; Luciana Rivero; Abril Castellano; Iwan Nuñez Romero; Mailen Miranda Vaquera; Juana Serra; Pablo Bléfari; Marcos Policer; Diana Suarez Smeke; Manuela Zalazar; y Cynthia Moreno Gallo.

Los activistas fueron trasladados por la mañana a la dependencia de la Policía Federal, en la calle Madariaga al 6500, en Villa Lugano. Las mujeres iban a ser enviadas a la sede de la calle Cavia, pero finalmente se resolvió que estuvieran los doce en el mismo lugar. “Tuvieron que chequear a uno por uno, con sus huellas digitales, además de la averiguación de antecedentes, o de reincidencia”, señalaron desde la Policía Federal.

Minutos antes de las 19 empezaron a ser liberados, primero fueron saliendo las mujeres y luego los tres varones. Ninguno tenía antecedentes. A la salida de la dependencia policial los esperaba Diego Salas, director de Greenpeace. “Estoy orgulloso de ellos, demostraron estoicismo y compromiso ante una ley que es regresiva e inconstitucional”, dijo.

Una de las mujeres detenidas deslizó al ser liberada que “la detención fue respetuosa, no así la represión en las escalinatas del Congreso, que fue innecesariamente violenta”, afirmó Luciana Rivero, quien no desvió su mensaje: “Tenemos una Ley de Glaciares pionera, desde hace 15 años, y no vamos a permitir que se modifique bajo ningún aspecto”.

Manuela Zalazar, que también había recuperado la libertad minutos después, se plegó al mensaje de Rivero: “La ley que tenemos protege fuentes de agua dulce para más de siete millones de argentinos. Está claro que no tiene que haber ninguna alteración”.

Tanto Rivero como Zalazar enfatizaron que la manifestación “era pacífica, simbólica y sin violencia. “Sólo nos sentamos en un inodoro mostrando pancartas dirigidas a los senadores de la Nación, en la que les pedíamos que no se caguen en el agua. Nuestra intención era resistir y permanecer en el Congreso todo el tiempo que fuera necesario hasta que los senadores votaran en contra de la modificación, pero nos echó la violencia policial”, sostuvo la segunda de ellas.

Salas, que esperó en la dependencia policial de Lugano hasta que salieran los doce activistas, hizo hincapié en que “no se trató de un acto terrorista; en todo caso que lo juzgue la Justicia. Sino que se trató de una acción de valientes para seguir lo que sucedía dentro del Congreso, que es lo verdaderamente importante”.

Zalazar dijo que no se siente una protagonista por los hechos de público conocimiento: “Los verdaderos protagonistas están en el Congreso y son los senadores, que tienen la responsabilidad de no poner en riesgo una ley que protege más de mil glaciares argentinos. Esperemos que estén a la altura y no inclinen la balanza y que sesionen en favor de los negocios de unos pocos”.

Antes de irse con sus compañeras de lucha, Salas volvió a subrayar: “Nuestra protesta tuvo un objetivo claro: advertir que esta reforma debilita los presupuestos mínimos que durante más de quince años protegieron los glaciares como reservas estratégicas de agua en Argentina.”

En su página web, Greenpeace reafirmó que “la protección de los glaciares fue una conquista social sostenida durante años por miles de personas en defensa del agua como bien común, y sostuvo que cualquier modificación que implique retroceder en ese estándar debe ser evaluada con máxima responsabilidad institucional”.

“La protección de los glaciares no es una consigna, es una decisión estratégica y una política de Estado sobre el agua que necesita la Argentina en las próximas décadas. Esperamos que el Congreso no retroceda en un estándar que la propia sociedad ayudó a construir”, añade.