todo lo que comparten la Generación Z y los Silver

todo lo que comparten la Generación Z y los Silver

Mientras durante años se habló de una brecha casi natural entre jóvenes y adultos mayores, un nuevo estudio sugiere que la distancia entre ambos no es tan grande. La imagen de jóvenes hiperconectados frente a adultos más tradicionales, unos mirando el futuro y otros aferrados al pasado, empieza a desdibujarse.

Un estudio de la consultora Quiddity, realizado en Argentina, Brasil, Colombia y México sobre 3.216 casos, muestra que la Generación Z (también conocida como Centennials) y los mayores de 50 tienen más puntos en común de lo que se suele creer. Comparten prioridades, valores y formas de entender el éxito, aunque mantienen diferencias marcadas en cómo viven la tecnología, el trabajo y el paso del tiempo.

“Cada vez más clientes nos preguntan por la Generación Z, pero muy pocos lo hacen sobre los mayores de 50. Ese contraste fue el disparador de este informe: entender a dos grupos que suelen presentarse como opuestos, pero que en realidad comparten valores centrales”, explicó Daniel Finder, managing director de Untold Argentina, el ecosistema de agencias que impulsó el estudio.

El trabajo comparó a personas de entre 18 y 27 años (Generación Z) con adultos de entre 50 y 70, un grupo que el informe define como Generación Silver. Esta última agrupa a los Baby Boomers y parte de la Generación X en una misma etapa de la vida, más allá de su año de nacimiento.

“Cuando pusimos en diálogo a estas dos generaciones, lo que apareció no fueron tanto las diferencias, sino una base común de valores y preocupaciones que atraviesa a ambas”, señaló Verónica Rodríguez Celín, socióloga y directora de Quiddity. “Ahí apareció un universo muy rico para entender cómo se viven hoy distintas etapas de la vida”, agregó.

Más parecidos de lo que se cree

A pesar de estar en momentos vitales muy distintos, jóvenes y adultos coinciden en aspectos centrales de su vida cotidiana. La familia, la salud mental y la salud física aparecen como las principales prioridades en ambos grupos.

También comparten una forma similar de entender el éxito: lejos de la idea de logros visibles o reconocimiento externo, lo asocian con la estabilidad, el equilibrio y la posibilidad de ser fieles a sí mismos. En la misma línea, las motivaciones para trabajar o estudiar también se acercan. En ambos casos, la estabilidad económica aparece como el principal objetivo, seguida por el deseo de crecer, aprender y desarrollar proyectos propios.

“Hay coincidencias muy claras en las prioridades. Más allá de la edad, aparece una búsqueda común de bienestar, de equilibrio y de una vida más estable”, señaló Rodríguez Celín. Siempre hubo diferencias generacionales, por eso sorprende que esa brecha sea más corta ahora, un signo de época.

Pero además hay un punto menos evidente y, al mismo tiempo, más revelador: la forma en que se miran entre sí. Lejos de la distancia que suele suponerse, entre ambas generaciones aparecen también miradas de reconocimiento. En ese cruce, muchos jóvenes no solo no rechazan a los mayores de 50, sino que los miran con cierta admiración.

Una admiración inesperada

“Nos sorprendió mucho la valoración que hace la Generación Z de los mayores de 50. Hay algo de esa estabilidad, de haber llegado a cierto lugar, que para los jóvenes hoy aparece como más lejano”, explicó la socióloga.

Esa mirada no es casual. Según el análisis, está atravesada por un contexto en el que los jóvenes sienten mayores dificultades para proyectar su vida: acceso al trabajo, posibilidad de independizarse y la presión constante por construir un futuro en condiciones inciertas.

“Es una generación que está muy expuesta, muy exigida y que muchas veces siente que no llega. En ese escenario, los mayores aparecen como un punto de referencia, no tanto desde la identificación, sino desde lo aspiracional”, agregó.

Al mismo tiempo, tanto los jóvenes como los más grandes comparten una sensación menos visible pero igual de relevante: la de no ser plenamente escuchados.

Mientras los sub 30 suelen ser señalados o etiquetados como desinteresados o poco comprometidos, los mayores de 50 muchas veces sienten que quedan fuera de las conversaciones, especialmente en ámbitos como el laboral o el tecnológico.

Hay algo en común que es esa sensación de quedar al margen. Los jóvenes sienten que se los juzga, y los mayores muchas veces perciben que se los deja de lado”, resumió Rodríguez Celín.

Dónde aparecen las diferencias

Si las coincidencias aparecen en lo esencial, las diferencias se vuelven más visibles en la forma en que cada generación vive el día a día, especialmente en su relación con la tecnología.

Para los jóvenes de la Generación Z, lo digital no es solo una herramienta, sino parte de su identidad. Las redes sociales atraviesan sus vínculos, su rutina y hasta su estado de ánimo. De hecho, el 79% considera que su generación depende demasiado de la tecnología y el 73% reconoce que las redes sociales influyen en cómo se siente. Sin embargo, esa cercanía también genera tensión: muchos admiten sentirse abrumados por su uso.

Entre los mayores, en cambio, el vínculo es más práctico. La tecnología aparece como un recurso útil para resolver tareas, comunicarse o informarse, pero con menor impacto en lo emocional. En este grupo, el nivel de percepción de dependencia es significativamente menor: sólo el 42% considera que su generación depende demasiado de la tecnología.

Los jóvenes sienten que las redes los abruman y que no siempre pueden manejarlas. Y al mismo tiempo, los mayores también expresan un deseo de mayor desconexión, de volver a una vida más simple y real.

Si bien los resultados del estudio fueron similares en los distintos países analizados, en el caso de la Argentina algunos aspectos aparecen con mayor intensidad. “Se ve más fuerte el tema de la soledad, especialmente en los jóvenes, que empiezan a usar herramientas como la inteligencia artificial para hacer consultas que van más allá de lo informativo y se acercan a lo emocional”, señaló la directora de Quiddity.

Más allá de estas particularidades, otra diferencia clave aparece en la forma de proyectar la vida. Mientras los más jóvenes miran hacia adelante, con mayor foco en la construcción de carrera y el crecimiento personal, los adultos tienden a poner el acento en el presente: priorizar, seleccionar y disfrutar lo importante.

Datos que desafían los estereotipos

El estudio también arroja algunos datos que van en contra de ideas bastante instaladas. Por ejemplo, el 78% de los mayores de 50 afirma realizar acciones concretas vinculadas a la sustentabilidad, como reciclar o reducir el consumo, frente al 50% de los jóvenes, que proyectan más expectativas sobre ese tema a futuro.

Este tipo de resultados refuerza una de las conclusiones centrales del informe: las diferencias generacionales no siempre coinciden con los estereotipos más difundidos.

Para Daniel Finder, managing director de Untold Argentina, estos cruces obligan a revisar la forma en que se piensa a las distintas generaciones. “Suelen ser presentadas como opuestas, pero en realidad comparten valores centrales como la salud, la familia y la búsqueda de estabilidad. Lo interesante es que, cuando se las analiza en profundidad, aparecen más puntos de encuentro que de distancia, incluso en aspectos donde a priori parecerían muy diferentes”, sostuvo.

Maestría Clarín / UdeSA