La búsqueda de Sofía Devries (23), la joven desaparecida en Puerto Madryn mientras hacía buceo junto a su pareja, entró en su tercer día. Bien temprano, ni bien salió el sol, Prefectura retomó el operativo con nuevo equipamiento mientras la justicia avanza en una investigación sobre qué ocurrió en la tarde del lunes, cuando la chica fue vista por última vez debajo del agua.
La joven desapareció el lunes durante su titulación para convertirse en buzo, durante una inmersión en un barco hundido en la zona del Golfo Nuevo . Según testigos, estaba a 25 metros de profundidad y su pareja de buceo informó que tuvo un problema y no pudo ascender. A pesar de los intentos del grupo por encontrarla, la joven no apareció.
Según el portal de la radio LU17, esta mañana se sumó el Buque SB-15 “Tango” al operativo. Se trata de una embarcación de 50 metros de eslora, una tripulación de 43 personas y una tecnología que permite trabajar en sectores con visibilidad limitada y corrientes complejas.
Este buque, que se usa para operaciones de búsqueda y rescate, se suma al guardacostas GC-65 y al equipo de buzos tácticos que patrullan la zona para tratar de encontrar la joven. Ayer, desde la fuerza señalaron que las chances de encontrarla con vida son “nulas”.
“A la profundidad que estaba, la posibilidad de encontrarla con vida es nula”, sostuvo Adrián Wagner, jefe de Salvamento y Buceo de la Prefectura Naval Argentina, en diálogo con radio Mitre.
Mientras avanza el operativo para buscar a la joven, el Ministerio Público Fiscal investiga si existió negligencia de algún tipo alrededor del operativo de inmersión. Así lo confirmó la fiscal general María Angélica Cárcano en diálogo con la radio LU17. Si bien evitó dar detalles, señaló que “todo se revisa”.
“Primero, por supuesto, se aboca a la prefectura la búsqueda y el hallazgo de la joven. Pero paralelamente la fiscalía interviene en las medidas de investigación. Desde el mismo momento que Prefectura nos da inmediato aviso se comenzó a trabajar porque nosotros tenemos que determinar si existe un delito o no”, sostuvo la fiscal.
Además dio detalles sobre el operativo que se está desplegando. “Se sigue buscando intensamente, desde que sale el sol la búsqueda es constante. Usamos robots, buzos tácticos. Y en la noche se hacen rastrillajes por tierra. Nunca se dejó de realizar la búsqueda. Desde el minuto uno es incesante”, sostuvo.
Ayer por la tarde, el novio de Sofía había apuntado contra Prefectura y los acusó de no tener “un rápido accionar”. “Se centraron en lo burocrático, en vez de buscar inmediatamente y aceptar la ayuda de otros buzos de las escuelas de buceo de Puerto Madryn”, denunció en una historia de Instagram Leonardo Rodríguez, quien además es instructor de buceo.
“Toda la comunidad está expectante de que aparezca”, sumó. Y volvió a denunciar: “La fiscal a cargo nos quiere hacer firmar una declaración de que no nos vayamos de la ciudad. Hay que ser poco humana para pedir eso cuando la Fuerza no encontró ni hizo los esfuerzos necesarios en tiempo y forma. Cero asistencia y cero comprensión humana”, se enojó Leonardo.
Sin embargo, la fiscal rechazó esa denuncia y sostuvo que “no hay ninguna medida de restricción ambulatoria ni nada”.
Sofía formaba parte de un grupo experimentado que había salido en una embarcación de la empresa Freediving Patagonia para conseguir la titulación. Según sus allegados, había llegado desde una escuela de buceo de Villa Ballester, zona norte del conurbano bonaerense.
Según el sitio Madryn Ahora, la escuela había consultado previamente a distintas operadoras locales para realizar la experiencia en el barco hundido pero finalmente contrataron únicamente el servicio de traslado. El instructor pertenecía a la misma escuela que organizó el viaje, y no a una operadora de Puerto Madryn.
El lunes, cuando se produjo el descenso, las condiciones climáticas habían sido malas por la mañana, lo que desaconsejaba la salida. A media mañana, al mejorar el pronóstico, el grupo se sumergió. Especialistas citados por el medio local señalaron que, aunque era posible realizar la inmersión, la visibilidad podía reducirse considerablemente de unos 20 a solo 5 metros.
Tres personas de las siete que participaron de la inmersión debieron recibir asistencia médica y someterse a tratamiento en cámara hiperbárica en el Hospital Andrés Isola, dos de ellos por descompensación. Tienen 26, 33 y 37 años. El instructor también debió recibir asistencia médica, ya que descendió en reiteradas oportunidades para intentar ubicar a la joven practicante que además, era su novia.








