Desorbitado. Enardecido. Mariano Soso terminó desencajado en el Tito Tomaghello: el entrenador de Defensa y Justicia explotó contra Bryan Gustavo Ferreyra. La calentura fue evidente después del 0-1 frente a Central Córdoba de Santiago del Estero: la jugada que derivó en el gol de Michael Santos llegó de un controversial penal que inicialmente el juez no había convalidado, pero que pareció inducido a hacerlo luego del llamado del Gustavo Monzón Brizuela desde el VAR.
“Están empañando el fútbol argentino, viejo. ¡Date cuenta! ¿Cómo podés dormir? ¿Cómo carajo podés dormir después? No tenés dignidad, viejo. No podés pasar porque sos indigno, eso te pasa. ¿Qué te pasa por dentro, loco?”. Al borde de que se le quebrara la voz, Soso encaró a la distancia a Ferreyra. El juez, sin inmutarse, se limitó a mirarlo. Los separaban unos metros entre ambos camarines. El enojo retumbaba en el pasillo.
El deté ya lo tenía decidido. Su bronca era tal que mientras llamaba a sus futbolistas para dirigirse al vestuario, al mismo tiempo iba relojeando al juez para no perderlo de vista. Y cuando lo tuvo frente a frente, le expuso toda su bronca. Toda su ira. Reprochándole crudamente, intentando tocarle la fibra al juez.
El motivo del enojo fue la infracción que Ferreyra acabó cobrando. Un penal que él no había advertido. Porque correctamente no había considerado foul el contacto de David Martínez a Santos. Tanto que ni siquiera Central Córdoba lo reclamó. No obstante, ante el llamado del VAR -y en un proceso que demoró cuatro minutos- acabó siendo llevado a modificar su mirada. Y a cobrar el penal que desató el enojo.








