Sentebale, la ONG que fundó Enrique de Inglaterra, le demanda por crear “una campaña mediática adversa” contra ellos | Gente

Sentebale, la ONG que fundó Enrique de Inglaterra, le demanda por crear “una campaña mediática adversa” contra ellos | Gente


La enrevesada historia del príncipe Enrique, el hijo menor del rey Carlos III de Inglaterra, con sus negocios y obras benéficas no hace más que complicarse una y otra vez. Ahora, en una nueva y sorprendente vuelta de tuerca, la fundación que creo él mismo en honora la labor humanitaria de su madre, Diana de Gales, y cuya presidencia abandonó hace un año, le ha demandado ante los tribunales. Desde Sentebale le acusan de ser nada menos que “el artífice una campaña de comunicación adversa, con un significante impacto viral, que ha desencadenado una avalancha de ciberacoso contra la organización y sus dirigentes”.

La demanda se interpuso a finales de marzo, pero ha sido este viernes, 10 de abril, cuando Sentebale la ha hecho pública en un comunicado datado en Londres. El príncipe, que reside junto a su familia desde hace ya casi seis años en Montecito, una adinerada zona de Santa Bárbara, en la costa de California, se pone así ante el foco público por haber dañado el vehículo benéfico que él mismo creo y con el que en tantos actos participó. Sin embargo, su ruptura con la fundación —que ayuda a niños y jóvenes con VIH y sida en Lesoto y en Botsuana— no es nueva, aunque este sea su momento más delicado.

La ONG explica que han demandado tanto a Enrique como a Mark Dyer, exoficial de la Guardia Galesa e íntimo amigo de Enrique (de hecho es padrino de su hijo Archie) y de su hermano mayor, Guillermo, heredero al trono británico. Dyer ha sido, además, administrador de Sentebale, de ahí que conste en la denuncia. “Sentebale ha sido objeto de una campaña mediática adversa, caracterizada por la difusión de informaciones falsas a través de los medios de comunicación sobre la organización benéfica y sus dirigentes”, aseguran en sus explicaciones, “por intentos de socavar sus relaciones con el personal y con socios actuales y potenciales, y por la desviación forzosa del tiempo y los recursos de los dirigentes hacia la gestión de una crisis de reputación de la que la organización benéfica no es responsable”. Afirman, además, que han logrado seguir financiando sus proyectos gracias a sus socios y a los esfuerzos de sus dirigentes, “que se han mantenido resilientes y centrados en su trabajo frente a una presión constante”.

Un portavoz de Enrique y de Dyer ha afirmado en una nota dirigida al medio Page Six que ambos “rechazan categóricamente” las acusaciones de Sentebale, a las que califican de “dañinas y ofensivas”. “Es extraordinario que los fondos de la organización benéfica se estén utilizando ahora para emprender acciones legales contra las mismas personas que la crearon y la apoyaron durante casi dos décadas”, afirman, “en lugar de destinarse a las comunidades a las que la organización benéfica se creó para servir”.

Hace ahora 20 años que el hoy duque de Sussex fundó Sentebale, un término que en sesotho significa “no me olvides”, junto al príncipe Seeiso de Lesoto. Con ella pretendía seguir los pasos de la difunda princesa Diana y canalizar sus esfuerzos en el mundo de la filantropía en dos países africanos, Botsuana y Lesoto, a los que tiene especial cariño. En marzo de 2025, hace un año, tanto Enrique como Seeiso decidieron dimitir de sus cargos, en una carta conjunta, tras su ruptura con la presidenta de la junta directiva, “rota irreparablemente”, afirmaban.

“Lo que ha ocurrido es impensable. Nos sorprende tener que hacer esto”, aseguraban por entonces. El origen del problema era la relación entre los príncipes y la abogada Sophie Chandauka, originaria de Zimbabue y que había sido nombrada presidenta del consejo de administración el año anterior. Chandauka propuso trasladar las actividades de recaudación de fondos desde Londres hasta los países africanos donde opera Sentebale. Algunos miembros del consejo decidieron dejar la fundación, mientras que ella se quejó de que había “personas”, sin decir quién, que se comportaban “como si estuvieran por encima de la ley”.

Además, denunció en la prensa británica que “había un encubrimiento” en la organización benéfica, y criticó “la débil gestión ejecutiva, el abuso de poder, la intimidación, el acoso, la misoginia y la misogynoir [discriminación contra las mujeres negras]”. Unos días después de la salida de Enrique, en una larga entrevista en Sky News, aseguraba que la forma en la que Enrique y sus colaboradores anunciaron su salida era un ejemplo de “acoso e intimidación a gran escala”: “El duque autorizó la divulgación al mundo exterior de una noticia perjudicial sin informarme a mí, ni a mis directores nacionales, ni a mi director ejecutivo. ¿Se imaginan lo que ese ataque ha supuesto para mí y para las 540 personas de las organizaciones Sentebale y sus familias?”. En otra charla con el Financial Times, aseguró que los fundadores de la ONG buscaban “forzar un fracaso y luego acudir al rescate”, y que la marca del príncipe de Inglaterra se había vuelto “tóxica” y ahuyentaba a los patrocinadores.

Enrique de Inglaterra enfrenta esta demanda justo cuando acaba de salir de otro proceso judicial. El pasado 1 de abril terminó su juicio contra el diario Daily Mail después de 10 largas semanas. El príncipe fue la cabeza más visible de la demanda contra el periódico, en la que también estaban presentes nombres como los de Elton John y Liz Hurley. En la denuncia aseguraron que desde principios de los noventa y durante más de dos décadas habían sido espiados por la empresa editora Associated Newspapers, y que entre otras había sufrido el pirateo de mensajes del buzón de voz y la instalación de micrófonos ocultos en teléfonos fijos. Con su presencia en el juicio, que le ha obligado a viajar a Londres, es la segunda vez que comparece ante un tribunal, el primer miembro de la familia real británica en hacerlo en más de 130 años. Se espera que el veredicto tarde varios meses.