Sarkozy reitera su inocencia en el juicio de apelación por la financiación libia de su campaña: “Le debo la verdad al pueblo francés” | Internacional

Sarkozy reitera su inocencia en el juicio de apelación por la financiación libia de su campaña: “Le debo la verdad al pueblo francés” | Internacional


El expresidente francés Nicolas Sarkozy (2007-2012) ha reiterado este martes su inocencia en el juicio en apelación por la presunta financiación de su campaña presidencial de 2007 por parte del régimen libio de Muamar el Gadafi. Este martes ha arrancado su interrogatorio, que durará tres días y es clave para su absolución, como él reclama, o una nueva condena. Sarkozy fue sentenciado en septiembre a cinco años de prisión por este caso y se convirtió en el primer exjefe de Estado en entrar en la cárcel, donde estuvo tres semanas antes de obtener la libertad provisional.

Sarkozy, de 71 años, siempre ha reivindicado su inocencia y recurrió el fallo. Desde que comenzó este nuevo juicio el pasado 16 de marzo, ha mantenido un perfil discreto y rechazó pronunciarse de manera más extensa cuando se le dio la palabra al inicio. En la sala del antiguo Tribunal de París, donde se le juzga, le acompañaba por primera vez Carla Bruni, su esposa.

La de este martes es la primera de las tres jornadas de declaración previstas y lo que diga estos días será clave para convencer a los jueces de su inocencia y que le absuelvan, aunque también podría volver a la cárcel si dictan una pena igual de severa. “Yo solo quiero la verdad. Soy consciente de la gravedad [del asunto], lo he pagado caro. Espero que el Tribunal no se tome las cosas a la ligera”, declaró al inicio de su interrogatorio.

“Le debo la verdad a los franceses. Pero no reparamos un sufrimiento por una injusticia. Soy inocente. La verdad es la única manera de responder a su sufrimiento [de las víctimas]. Y la verdad es que no ha habido ni un solo céntimo libio en mi campaña”, dijo en referencia a las víctimas de un atentado atribuido al régimen de Gadafi, cuyas familias que declararon hace unos días. “La acusación acusa, pero tienen que entender que yo me defienda”, ha dicho.

El tribunal en primera instancia consideró probado que, entre 2005 y 2007, Sarkozy maniobró a través de sus colaboradores cercanos (tres de ellos fueron luego ministros durante su mandato) para obtener apoyo del régimen libio y financiar así su carrera al Elíseo a cambio de favores políticos. Entonces era ministro del Interior, además de candidato del partido UMP.

“Actuando fuera de sus funciones oficiales, dejó maniobrar a sus colaboradores cercanos y simpatizantes, sobre quienes tenía autoridad y que actuaban en su nombre”, fallaron los jueces. Probaron que los fondos libios llegaron a Francia, pero no se logró demostrar que se destinaran a su campaña. Por eso, fue condenado por asociación ilícita, pero absuelto de los otros delitos que se le imputaban: corrupción pasiva y desvío de fondos públicos. Sarkozy aspira en este nuevo juicio a la absolución total.

La investigación de este enrevesado caso ha durado 10 años y aunque Sarkozy tiene otros frentes judiciales, este es el de mayor envergadura, por las conexiones con el dictador libio. Ha sido condenado por otros casos de corrupción, pero con penas más bajas. Tuvo que cumplir una de ellas con brazalete electrónico, sin entrar en prisión. “La dificultad de este proceso es que se juzgan, con la perspectiva de 2026, hechos que tuvieron lugar en 2003”, ha denunciado.

Ataviado con un traje oscuro y corbata, ha declarado en tono firme sin parar de manipular un bolígrafo durante todo el interrogatorio. El del martes se ha centrado en su etapa como ministro del Interior y sus relaciones con el dictador libio. Ha sostenido que es improbable que fuera a fiarse de “un hombre tan imprevisible, extremadamente particular” para la financiación de su campaña. Niega vínculos particulares, a pesar de los viajes al país de algunos de sus colaboradores. “Gadafi no tenía ningún poder sobre mí, ni político, ni financiero ni personal”. Para justificarlo ha recordado que Francia fue uno de los países que impulsó la intervención militar que derrocó al régimen en 2011 en la que murió el dictador. Entonces Sarkozy era presidente.

También se han abordado las relaciones con los otros inculpados en el caso. En total son 11, entre ellos tres de sus exministros: Éric Woerth, Brice Hortefeux y Claude Guéant. Otro de los implicados clave es el empresario francolibanés, Ziad Takieddine, acusado de actuar como intermediario con Libia. Falleció en septiembre pasado, unos días antes de que se dictara la sentencia en primera instancia.

La entrada en prisión de Sarkozy causó un terremoto político en Francia. El expresidente denunció un golpe al Estado de Derecho y recibió el apoyo de gran parte de la clase política, entre ellos algunos ministros del actual Gobierno. Entre rejas escribió el libro Diario de un prisionero, que publicó al salir y en el que denuncia una persecución judicial y mediática. Durante el interrogatorio, el presidente del tribunal le preguntó también por sus ambiciones presidenciales en la época y qué suponía para él llegar al Elíseo. “Ser candidato presidencial con posibilidades de ganar es la historia de una vida. Te quieran o te odien, entras en la vida de los franceses. Te conviertes en una figura importante en sus vidas. Y eso no se prepara seis meses antes”, afirmó.